Exposición Individualjul 2004 - sept 2004· Por Bélgica Rodríguez

Pedro Piña

Centro de Arte Lía Bermúdez

La importante trayectoria artística de Pedro Piña (Maracaibo, 1952) mereció que el Centro de Arte Lía Bermúdez de la ciudad de Maracaibo, le organizara una muestra antológica que abarcó trabajos realizados desde 1970 a 2003. Este artista marabino, hoy considerado un joven maestro, es uno de los escasos continuadores de la abstracción geométrica en Venezuela. Desde su etapa formativa ha trajinado esa tendencia, resultando ser un valiosísimo ejemplo con una obra de alta calidad que no puede considerarse anquilosada en los planteamientos geométricos que se conocieron en los años sesenta. En el medio de la plástica nacional, fue muy importante que esta muestra se realizará, puesto que es coincidente con una suerte de revival de la geometría. Actualmente, artistas de generaciones emergentes, han comenzado a explorar códigos formalistas de la geometría, trabajándolos en nuevas direcciones y presentando sus aportes, aparte de los que no han abandonado sus intereses plásticos programados en el campo de la geometría y el constructivismo. Sin estridencias, pero sí de manera coherente y segura, Piña inició su vida artística en los años sesenta. Hacia finales de esa década, ya afirmado en la corriente geométrica, realizó una obra extraordinaria de gran sensibilidad cromática, que podría ser resumida en la serie que titula Mosaico, 1968, verdaderas joyas en pequeño formato, con la cual demostró su dominio del espacio constructivo, una especial sensibilidad hacia el color y una espiritualidad que envuelve no solamente su creación plástica, sino también su vida personal.

Exposición Individual: Pedro Piña — imagen 1
Pedro Piña. Composición policromada, 2003. Técnica mixta. Pequeño formato. Foto: Beto Frangieh.

La vida artística de Piña ha sido marcada por la investigación en el comportamiento del color sobre la superficie plana, que lo ha acercado a los postulados del arte óptico, en la estructura geométrica como fundamento de una realidad plástica, tanto bidimensional como tridimensional, y en una posición muy personal ante la abstracción significativa y el rigor de la repetición. Esto último es importante de analizar en una producción artística que se basa, fundamentalmente, en la repetición de figuras geométricas que acentúan su singularidad en la medida en que el color las posee y cada vez que son vistas ofrecen al espectador una identidad nueva. Piña se ha planteado una interpretación de la geometría que podríamos considerar novedosa. Si bien el artista parte de las propuestas que la geometría ha consignado en la historia del arte, sus investigaciones y exploraciones en el campo del color y la forma yuxtapuesta, son, sin faltar a la presencia de los efectos de luces y sombras que esclarecen la superficie y otorgan sentido de realidad a un significado altamente conceptual, mutaciones complejas analizadas a través de los cambios que la creación artística ha acusado en los últimos años.

Pintura y escultura forman un todo conceptual y formal en la producción de un artista que se mantiene al margen de los cambios que, algunos por modas, ha acusado el desarrollo del arte en Venezuela. Su fidelidad a una manifestación plástica, a veces no considerada en su real y valiosa dimensión, lo ubica en el medio como parte de una historia que no ha terminado. Piña le interesa la geometría y así lo expresa en una producción extraordinaria, que como dijo un maestro de la crítica de arte en Venezuela, Sergio Antillano, “emocional y creativo, el maestro (Piña) jamás es frío o cerebral”. Se sitúa en esta declaración el sustrato más efectivo de la obra desarrollada por Piña, basada en una geometría que muy bien tendría que ubicarse en los límites más preciosos de la geometría sensible latinoamericana. Él, con su obra, ha roto con los límites de la geometría tradicional venezolana. Posiblemente el contexto en el que vive y desarrolla su obra haya influido en el sentido de apreciar la incandescencia de la luz, la exuberancia del color y, por otra parte, en convertir un mundo alucinado en la magia y lo fantástico, a fin de darle un ordenamiento a partir de las formas geométricas y cuadrículas precisas que caracterizan su obra.

BÉLGICA RODRÍGUEZ

Pedro Piña, por Bélgica Rodríguez | artnexus