Exposición Individualjul 2004 - sept 2004· Por Nelly Perazzo

Manuel Espinosa

Museo de Arte Moderno de Buenos Aires – MAMBA

El Museo de Arte Moderno de Buenos Aires acaba de realizar una muestra excepcional de obras sobre papel de Manuel Espinosa.

Excepcional porque la mayoría de las mismas no habían sido expuestas anteriormente y también porque constituyeron una sorpresa para muchos coleccionistas locales, con demasiada frecuencia inclinados a focalizar su mirada únicamente en los nombres que figuran en las subastas internacionales, sin reparar en el interés de tantos otros artistas de nuestro entorno.

Manuel Espinosa integró la Asociación Arte Concreto Invención que en noviembre de 1945, junto con Tomás Maldonado, Alfredo Hlito, Lidi Prati, Enio Iommi, Alberto Molemberg, Claudio Girola y otros dieron un paso adelante como protagonistas del arte concreto argentino. Nuestro artista compartió con ellos la exposición del 18 de marzo de 1946 en la cual se presentó el Manifiesto y toda la acción posterior del grupo, incluso la afiliación temporaria al partido Comunista y la oposición al peronismo en las elecciones de febrero de 1946.

Exposición Individual: Manuel Espinosa — imagen 1
Manuel Espinosa. Sin título, 1968. Tempera sobre papel. 28 x 38 cm (11 x 104 3⁄4 pulgadas). Foto: Oscar Balducci.

Ávidos de novedad, se sumaron a arquitectos, gráficos y diseñadores, que ponían su energía al servicio de una transformación positiva del mundo.

Los artistas que visitó Espinosa, durante el viaje a Europa que realizara en 1951, fueron elegidos de acuerdo a su adhesión a los ideales de la no-figuración constructiva: los concretos suizos Max Bill, Richard Lohse, G. Vantongerloo, en Bélgica Vordemberge-Gildewart y en Italia algunos artistas del MAC y de Forma.

Ese tipo de intercambios incidió, como era de esperar, en su insistencia en el esfuerzo, su definición en la línea a seguir y la adquisición paulatina de complejidades y ambigüedades que aseguraron a su obra una calidad indeclinable.

Es así que partiendo de una composición concreta, exigente de certezas, de formas geométricas bien determinadas y de un planteo general clásicamente equilibrado, nuestro artista consiguió revelar las tensiones ocultas, las relaciones sutiles, la extraña vibración de lo real.

El conjunto de obras presentadas en esta exposición abarca un período cronológico que va desde 1950 a 1982. Hay algunas piezas no datadas. Las técnicas utilizadas son témpera, tinta, grafito y tinta litográfica. También se exhiben algunos diseños textiles que realizara respondiendo a la convocatoria de la firma Hisisa.

Las obras de la década del 50 componen un conjunto que interesa por múltiples razones. Ante todo por la variedad de propuestas —siempre sobre fondos monocromos— utilizando círculos, cuadrados plenos o no, de uno, dos o diferentes colores. Estas figuras geométricas habrían de ser determinantes en su obra futura así como también la superposición por transparencia que aparece en algunos trabajos.

Si bien se podría pensar en un primer momento que son bocetos para obras mayores, cabe desechar esa idea dado que su formato es de eje vertical dominante, y, en su pintura predominan los soportes total o decididamente cuadrangulares. Su sistema compositivo exige una adecuación rigurosa a las proposiciones del plano base. Seguramente él los consideró “ejercicio de estilo” o investigaciones.

En la mayoría de las obras domina el respeto a la bidimensionalidad que para él –como afirmación de la realidad del planismo según sus propias palabras– iba a ser una constante necesaria.

En otras obras de esta serie trabaja con curvas abiertas, sueltas, de grosores variables o no, que determinan campos energéticos libres y aluden a un espacio ilimitado, a la manera de Max Bill o Vantongerloo. No avanzó en este tipo de propuestas.

Un conjunto de tintas de los años 60 lo muestran ya en la plenitud de sus medios: refinamiento en el color, sutileza en el manejo de las líneas, utilización de las transparencias para enriquecer el espacio sin abandonar el planismo, posibilidad de lecturas en las cuales el dinamismo visual nos aprisiona y nos seduce.

Las series en blanco y negro, de gran severidad, permiten percibir la potencia estructural de la composición a veces orientada como fuerza centrífuga, a veces orientada con calculados desplazamientos que dan al plano una fuerte pulsación mediante el ajustado juego de los ritmos.

La serie de los losanges realizados en tinta litográfica, expuestos como un gran mural, podría abrumarnos por su riqueza y variedad comunicativa si no fuera porque la claridad conceptual, en este artista, gana siempre la partida.

Esta muestra permite introducirnos a los indescriptibles vericuetos creativos de un verdadero poeta del arte concreto argentino.

NELLY PERAZZO

Manuel Espinosa, por Nelly Perazzo | artnexus