La pintura, a medida que avanzaba el siglo XX, fue considerada por algunos artistas como superada, desconociéndose la complejidad que alcanzaba el pensamiento pictórico. Éste se ha convertido en el lugar en el que diversos artistas contemporáneos exploran utilizando nuevos materiales, ampliando sus posibilidades especulativas por fuera del formato y desplazándose en el espacio. Lo que les permite “entrar y salir” de la experiencia pictórica con gran libertad y posibilidades de experimentar y reflexionar acerca de ella. Sin olvidar que desde Leonardo da Vinci la pintura “es una cosa mental” y cada artista tiene su respuesta particular para abordar el problema.

En este marco de búsqueda se inscribe la pintura de Fernando Uhía, quien en los últimos años viene trabajando con video y pintura, recurso que utiliza nuevamente en su exposición Technoesmaltes. Sobre puertas blancas, compradas en un supermercado de materiales para la construcción, dejó escurrir desde la parte superior pintura para exteriores en diferentes colores que, por efecto de la gravedad, van configurando obras que en primera instancia podrían caracterizarse como estricta geometría. Sin embargo, basta acercarse para ver que estamos ante la ilusión de una geometría tradicional, pues el pigmento que corre por la superficie tiene irregularidades que la superposición de franjas cromáticas hace más evidente. Y allí se reconoce que continúa la investigación en torno a una preocupación constante en la obra de Uhía: el peso de la globalización con relación a las imágenes, las marcas y coloraciones impuestas por la moda, que aquí están presentes por el uso del color que resulta más frecuente encontrar en los zapatos deportivos.
El artista da cuenta en la muestra, compuesta de 12 piezas, de la poca contradicción que hay en la pintura contemporánea entre abstracción y figuración. Ya sea usando uno u otro recurso, lo que interesa no es representar la imagen comprometiéndose con una de esas alternativas, sino tener la capacidad de manipular modelos históricos para incorporar referencias, en este caso cromáticas, de imágenes contemporáneas que se ven por TV, en los anuncios de moda, en los videos.
El juego ilusionista que propone Uhía está lejos de la tradición naturalista de engaño al ojo, reproduciendo las apariencias de las cosas, ya que trata de abrir un mundo más personal usando recursos que pueden salir de lo que el artista llama “multinacionales de la imagen”, para hacer pensar en un espacio de interpretación personal, donde el gesto pictórico, aparentemente simple, cobra una nueva significación.
IVONNE PINI
