Exposición Individualjul 2004 - sept 2004· Por Rodrigo Moura

Adrianne Gallinari

Casa Triângulo

La característica más visible del trabajo de Adrianne Gallinari es su deseo de conciliación entre el orden y el caos. Algo que, en términos de su dedicación casi exclusiva al dibujo por más de una década, puede ser interpretado como una oscilación constante entre la fidelidad al medio y una profunda indagación sobre el mismo, buscando nuevos soportes, formas y herramientas para producir su obra, marcada también por la indistinción entre figuración y abstracción, física y mental.

La última exposición de la artista fue, a primera vista, un poco frustrante. Después de las experiencias en las que la artista dibujó directamente sobre el espacio arquitectónico, casi todos los dibujos sobre grandes láminas de MDF1, pintadas de blanco, que la artista presentó en el primer piso de la galería, parecía una tentativa por perpetuar sobre un soporte rígido la relación que ella ya había conseguido establecer con la arquitectura. Sin embargo, en estos objetos de madera, el límite con la pared era cada vez más nítido, destacando el trabajo de su propio entorno, y las tentativas de fusionar el blanco del fondo del dibujo con el blanco de la arquitectura, me parecieron por demás tímidas. Pero, como yo ya sabía, la principal característica de la obra de la artista es esa misma inquietud que, del mismo modo que nos sujeta al dibujo, nos lleva a abordarlo siempre de maneras diferentes. Consideremos, entonces, las imágenes.

Exposición Individual: Adrianne Gallinari — imagen 1
Adrianne Gallinari. Sin título, 2003. Tinta sobre Medeflex. 140 x 188 cm (55 x 74 pulgadas).

El mayor de los trabajos (todos, Sin título, 2003) presenta el mismo motivo ya antes presente en tantos otros trabajos de sus dibujos de pared: un especie de espiral, cuadrado. Son estructuras, talvez, “rejas blandas” que se multiplican a partir de un centro y después se reproducen, de a pares, una al lado de la otra, dando como resultando en una composición de extraña tranquilidad, debido el carácter crispado del elemento. Estas estructuras también se parecen a perspectivas, haciendo alusión a los paisajes mentales, un motivo altamente recurrente en la obra reciente de la artista. Aquí, por lo tanto, la utilización del pincel como elemento para aplicar la tinta china sobre el soporte, le confiere a la forma una fisonomía mucho más blanda, sensual y vibrante. Como si el principio de no definición de la línea se diese de manera menos clara con este nuevo trazo, que en sí revela una sinuosidad que no es sólo formal, sino también mental, sugiriendo así una corporeidad inaprensible (en este sentido, me gusta pensar en sus dibujos animados como índices de ese mismo carácter inaprensible, que acaba contradiciendo su intento inicial, el de la organización del espacio-pared o soporte). Se pueden pensar algunas referencias en relación con la obra de Gallinari: Giacometti, Leonilson, Louise Bourgeois, Arthur Bispo do Rosario, Tunga, Lorenzato. Lo que tienen en común es su manera incompleta de percibir el mundo; así, los dibujos de Gallinari y sus elementos, a veces oníricos, son verdaderamente calcados de la experiencia de ver y representar.

Otros elementos presentes en estos dibujos de gran formato son las líneas, los entramados, las cadenas de conductos orgánicos, órganos de una anatomía artificial, fragmentos de cuerpos, raíces, follaje, mallas, redes, topografías separadas por mitades. Ellos siempre nos colocan en una posición curiosa, de intentar entender los puntos de vista de reconocimiento tipológico, cuando lo que podemos hacer mejor con ellos es sentirlos en un sentido fenomenológico, desde una construcción de imágenes casi intuitiva. Lo mismo ocurría con los textos que antes poblaban sus obras y que, en esta producción más reciente, han desaparecido por completo. En esta misma exposición, en el entrepiso de la galería se reunieron varios dibujos sobre papel en menor escala, donde pudimos ver representados motivos más aislado, obedeciendo a composiciones más simples, casi clásicas. Un elemento por imagen, dejando respirar al fondo, en un ejercicio casi mecánico de composición. Aun con la pequeña desilusión de los dibujos de gran formato, los pequeños dibujos me recordaron el carácter vital, alegre y afectivo del trabajo de Adrianne Gallinari. Así como en la vida, ellos están siempre listos para una nueva y próxima oportunidad.

NOTA

1. MDF: Tabla de fibra de densidad media.

RODRIGO MOURA

Adrianne Gallinari, por Rodrigo Moura | artnexus