Exposición Individualabr 2004 - jun 2004· Por Caridad Blanco de la Cruz

René Francisco Rodríguez

Museo Nacional de Bellas Artes de Cuba

Un modo de reflexionar sobre Ajuste de cuentas, la exposición personal de René Francisco Rodríguez en el Museo Nacional de Bellas Artes, podría partir de encontrar en ella un poco de ese pretendido resumen de su proyección como artista, avizorado desde el mismo título de su exposición. Sin embargo, más allá de ese saldo, el carácter procesal de su discurso fue uno de los elementos distintivos e integradores de esa muestra, a lo que se sumó, transgrediendo el carácter marcadamente autorreferenciaôe su propuesta, la perspectiva crítica de su enjuiciamiento de la realidad cubana.

Lo moderado de la luz resultó un elemento reforzador de la atmósfera necesaria para una presentación con un uso importante de tecnología, colocada ésta en función de documentar o ficcionar —según el caso— determinados relatos, previstos por René Francisco, mediante imágenes en un monitor de TV, proyecciones de diapositivas o de video. 

La iluminación a medias marcó un territorio presto a la complicidad entre el espectador y el artista. Las sombras inmateriales de objetos y personas, por momentos mezcladas, adquirieron un sitio, se adueñaron de un valor entre los medios tonos, grises que en lo matérico recordaban el trabajo anterior del artista. La sala del museo abandonó, por un tiempo, su hábito neutro y su pulcritud emocional para dar cabida a diálogos múltiples de intensidades cambiantes, en un espacio donde los matices (sólo en la escala del blanco hasta el negro) reinaban en el lugar físico ocupado por la pintura, especialmente aquel donde quedaban ubicados los diferentes personajes. 

Exposición Individual: René Francisco Rodríguez — imagen 1
René Francisco Rodríguez. Filigrana, 2003. Óleo sobre tela, proyector de diapositivas, diapositivas. 150 × 208 × 250 cm. (59 × 81 ¾ × 98 ½ pulgadas).

Casi la totalidad de los fondos blancos pintados sobre los lienzos habían sido reservados para que los cuadros se convirtiesen en pantallas. Pantallas, dobles soportes —de las pinturas y las proyecciones— mediando para completar los detalles de las historias, pero capaces de superar el enclaustramiento bidimensional, dada la relación integradora entre las diferentes partes de las seis piezas del conjunto. La pintura iluminada por las proyecciones, la atmósfera en torno a ellas y el tiempo (además del ritmo de las diferentes narraciones) en que se consumaban exigieron al espectador vivenciar cada una de ellas, disfrutar de su implícita performatividad, a partir de la cual se satisfizo la necesidad del artista de dialogar con el visitante. 

Una parte del universo de relaciones de René Francisco fue expuesto junto con sus vivencias, de las cuales él mismo fue actor a la hora de éstas ser representadas. Sus vínculos con el arte, sus metodologías, lo privado en esas relaciones y, más que lo público, la inserción y compromiso con lo social de su hacer. Ajuste de cuentas, colocaba el énfasis en algunos contextos en que opera la individualidad, en su fluir constante y en su transitoria permanencia.

En Los cuadros por encargo gratis, el artista mostró, como parte de una videoinstalación con múltiples enunciados simbólicos, el documento fílmico de la relación que logró establecer en 1990 con los habitantes de una comunidad en Santa Cruz del Valle en Ávila, España, para los que había realizado, de forma gratuita, pinturas previamente encargadas por ellos. Ese interés en la inserción social del arte, desde una óptica individual, volvía justo al momento en que él ya había comenzado a perfilar una estructura en sus reflexiones de corte sociológico, sobre todo en lo relacionado con el ejercicio del magisterio, insuflándole una energía especial a la docencia en el Instituto Superior de Arte desde 1989 con el proyecto denominado Desde una pragmática pedagógica1.

Otro hecho a destacar en la muestra es el abordaje de esa parte de su trabajo relacionada con el binomio que conformara por 10 años —y hasta 1996— con Eduardo Ponjuán. La instalación Entropía se ocupaba, aunque no de modo anecdótico, de remarcar el rigor conceptual de esa relación, el intercambio y el contraste de ideas que la misma propiciaba en esa coherencia que sin dudas aportó la unión estratégica de ambos como energía particularmente coherente y enriquecedora del arte cubano contemporáneo.

Por otra parte, el matrimonio resultó diseccionado como institución —en un contexto donde la mirada machista todavía sobrevive—, a propósito de señalar la doble moral, la traición y la promiscuidad en las relaciones, así como los roles asignados a cada una de las partes por el guión establecido socialmente y la transgresión de límites éticos y morales. Filigrana fue el set montado con esa finalidad por René Francisco, en una operación en la que intervinieron su esposa y su hija.

Contrariamente al tono autobiográfico de Ajuste de cuentas, en A viva voz, el sitio dibujado se erguía desde ese patrimonio visual colectivo que nos corresponde de la Cuba actual. Imaginario polémico en su lectura de la contradictoria realidad proyectada en medio de una subasta. Tensión establecida a partir de la reiteración de antiguos autos americanos que, como motivo fijo, se alternaban con las proyecciones de playas paradisíacas, paisajes con palmeras, aguas de exquisita transparencia, atardeceres, diferentes sitios citadinos (El Gran Teatro, una Farmacia, un solar, un aula de dibujo, las cúpulas del ISA, un baño sucio y destartalado) o el rostro de anhelantes chicas.

En la ca()a.persona.beuys (II versión), realizó lo que me gustaría denominar una obra propiciatoria. La misma dio testimonio, por una parte, de la metodología que el artista utilizó para llevar adelante su propósito de hacer incidir el arte en la comunidad y, al mismo tiempo, la solución apropiada para lograr insertarla de forma coherente en la exposición. Además del homenaje a Joseph Beuys explícito en ella —e implícito en toda la muestra—, el espectador fue convertido en sujeto de la representación, en tanto otra obra, una serigrafía a color sobre una caja de luz, se integra a la acción pictórica del artista, funcionando como enunciado de las reglas previstas para la acción ya emprendida.

Tras una encuesta realizada en La Habana, en el humilde barrio de El Romerillo, que le permitió determinar, no sólo cuál era la persona más necesitada del lugar, sino saber también que ella había puesto su vida al servicio de los demás, René Francisco acometió, ya con los fondos necesarios, lo que en sus indagaciones había denominado “un acto de recompensa”. En la videoinstalación A la ca()a de Rosa, un lienzo contenía el retrato de la anciana Rosa. El efecto de la pincelada sobre la tela remedaba la textura rugosa y zanjada de una pared —aún inacabada— tras la acción de la frota. Pero bien pudo ser la piel añosa del cuerpo de ella lo que representó, o tal vez, el envoltorio curtido de su alma que le permitió sobrevivir al abandono, en medio de tanta precariedad. Este cuadro, al igual que otros, fue suspendido desde el gancho ofrecido por una plana de albañil en la pared de la sala del museo. Sobre su áspera superficie, las imágenes dieron fe del proceso que llevó a término la reconstrucción de la casa de Rosa. 

Ajuste de cuentas, no fue el resumen de un período sino un diálogo activo de todo un sistema operativo de trabajo en constante mutación. Se distinguió como exposición por su coherencia. Una coherencia que rebasó el hecho expositivo en sí mismo pues era, esencialmente, el resultado de la postura vital del artista mantenida desde diversos frentes: pintor, crítico, performer, profesor y animador cultural durante los últimos 15 años. Éste, su ajuste, es una de esas lecciones ilustradoras de cómo es posible que dialoguen sin contraponerse la vida y el arte, lo contemporáneo con la tradición, el individuo y la sociedad, con una consecuente integración de géneros y técnicas. 

NOTAS

1. El proyecto pedagógico de René Francisco, puesto en práctica a partir de La Casa Nacional, tuvo una repercusión importante en la formación de artistas durante la última década en Cuba. A título de ejemplo: Los Carpinteros, Fernando Rodríguez, Tania Bruguera, Galería DUPP (Grupo de individualidades). 

CARIDAD BLANCO DE LA CRUZ

René Francisco Rodríguez, por Caridad Blanco de la Cruz | artnexus