Palm Beach Contemporary, The International Contemporary Art & Design Fair, tuvo lugar en el nuevo centro de convenciones de Palm Beach del 8 al 13 de enero de 2004 y contó con la presencia de más de 20 mil visitantes. A la entrada del lujoso edificio las esculturas del inglés Henry Moore y de los colombianos Ana Mercedes Hoyos y Federico Uribe daban la bienvenida. La feria se organizó en dos áreas: una dedicada a pintura, escultura, fotografía, video e instalación; y otra al diseño en vidrio, muebles, tapices y joyería. Este segundo bloque responde a la integración de arte y diseño, y sin duda, otorga variedad y frescura a la muestra.

La feria logró reunir galerías internacionales de reconocido prestigio, que no sólo mostraron obras importantes del arte universal, sino también aquellas que apoyaron sus propuestas con exposiciones de video, instalación y fotografía, a través de los espacios de proyectos especiales. La presente edición fue dirigida por Mariangela Capuzzo y por el vicepresidente Rudolf Lorenzo, quien durante 10 años fue director de Art Basel. Participaron 55 galerías, y se destacó la nutrida presencia de salas londinenses de merecida reputación internacional. Se expusieron 2.000 obras de arte moderno y contemporáneo, y algunas marcaron excelentes ventas, como la obra de Louis Marcoussis —vendida por la galería Whitford de Londres en US$180.000—, la escultura de bronce de Jean-Léone Gérôme —vendida por Martín du Louvre en US$45.000—, y un trabajo en cerámica de Elie Nadelman, comprado en Garth Clark de Nueva York por US$85.000.

Obras paradigmáticas de los modernos Picasso, Tàpies, Matta, Kandinski, Duffy y Lam se podían apreciar en los espacios de las diferentes galerías, así como de los contemporáneos Gerhard Richter, Lichtenstein, Rauschenberg y Stella, hecho que indudablemente confirmó la excelente calidad de las obras y galerías que se presentaron.
La presencia latinoamericana se vio reflejada en galerías europeas, norteamericanas y canadienses. Berkeley Square Gallery, de Londres, quien también se presentó en Art Miami, contó con la artista argentina Graciela Sacco que presentó una de sus obras de temática sociopolítica: Sin título, holografía sobre cortina que mostraba un impactante rostro. De Baltimore, la galería Goya-Girl Press presentó a la chilena Soledad Salamé, quien trabaja tanto sus esculturas como grabados con elementos naturales. Su pieza Geodes Scuptures explora el tema ecológico, mezclando diferentes minerales y piedras semipreciosas. Esta misma galería expuso grabados y fotografías de la argentina Liliana Porter, quien estuvo representada además por ARTCORE/Fabrice Marcolini de Montreal, Canadá. ARTCORE se ha destacado por mostrar el quehacer reciente de artistas contemporáneos, entre ellos, Spencer Tunick, Robert Silvers y David Lavaquelle, con excelentes fotografías que contrastaban la frivolidad que representa el mundo del glamour y la moda. Esta galería presentó un proyecto especial: la obra de Max Streicher Horses, unos hermosos caballos en vinilo que aportaron un toque poético a la concepción de la feria.

El artista Andrés Serrano, de ascendencia hispana y nacido en Nueva York, fue representado por Rudolf Budja de Viena. Dos de sus fotografías en cibachrome; A History of Sex (Bondage in Kyoto) y A History of Sex (Eline), que muestran a la mujer como objeto y víctima sexual, se exhibieron entre otras obras de John de Andrea, Liechtenstein y Thomas Ruff. Patrice Trigano, de París, expuso la obra del cubanoamericano Julio Larraz. Por su parte, Walker Fine Art presentó varias obras clásicas de Matta y Wifredo Lam.

Las galerías de Miami se destacaron por mostrar lo más reciente del quehacer contemporáneo, aunque no faltó la presencia de los clásicos modernos. Unos de los proyectos más interesantes fue el que mostró Diana Lowenstein con la artista Wendy Wischer. Expuso Rain Series, video y fotografía en los que se apreciaban reflejos de edificios, autos y transeúntes en gotas de agua que bajaban a través de un cristal. El hecho del reflejo invertido concedía a la obra una fuerte carga de contenido y poesía, donde se mezclaba la naturaleza con las posibilidades expresivas que ofrecen medios como el vídeo y la fotografía. Marcello Mortarotti, con la obra Estética cinética —un grupo de evocadoras fotografías manipuladas donde se utilizaron maniquíes—, fue otro de los artistas presentados por Lowenstein. Frente a la sala del proyecto de Lowenstein estaba situado el stand de la propia galería con obras de los cubanos René Peña y José M. Fors; litografías de Francis Bacon, Miró, Lam, así como originales de Matta, Xawery Wolski y Laura Lamiel.

Karpio-Facchini mostró a sus habituales artistas Darío Escobar, Priscilla Monge, Leonidas Correa, junto a Damián Sarno, quien presentó dos retratos en gran formato, con los rostros de Francis Bacon y Frida Khalo, parte de una serie de siete retratos de célebres artistas plásticos. Las piezas destacaban de forma dramática un primerísimo primer plano del rostro de los artistas. En este mismo stand se destacaban las “esculturas” de Federico Uribe, composiciones realizadas con lápices de colores que recreaban la obra de los girasoles de Van Gogh, así como un autorretrato del artista holandés.
Un excelente conjunto de obras del artista uruguayo Joaquín Torres-García lo presentó la galería Sammer, de Coral Gables. La exquisita obra Constructif avec Ritmes Dentelles, de 1931, es una de sus clásicas composiciones constructivistas. Felipe Grimberg, también de Miami, presentó trabajos recientes de José Bedia, donde se apreciaba la incorporación del color, así como una amplia selección de obras de Ana Mercedes Hoyos que mostraba la capacidad de la artista para incursionar en distintas manifestaciones del arte como la pintura, el dibujo y la escultura.

Otras tres galerías, Praxis México, Luis Fernando Pradilla (España) y su espacio de Colombia, Galería El Museo, incrementaron la presencia latinoamericana. Praxis se presentó con Santiago Carbonell, Claudio Gallina, Ignacio Iturria, Roger Mantegani, Jorge Marín y Ofill Echevarria, este último con la pieza Vértigo, una mirada desde la altura a uno de sus personajes de ejecutivos en afanada carrera. La obra sobresalía por la atrevida perspectiva que mostraba. Una obra impactante fue la pieza de Botero: Nude, de su etapa temprana y difícil de encontrar en ferias de arte, presentada por Galería El Museo, de Colombia, galería que también expuso bronces del destacado artista. El espacio de España, que tiene el nombre del director de ambas galerías, Luis Fernando Pradilla, trajo a Albano Alfonso, con Autorretrato con Van Dyck, un interesante trabajo de apropiación de un cuadro de Anthony van Dyck con una fusión donde resaltaba la técnica utilizada por el artista flamenco. En este mismo espacio se podía disfrutar de las piezas hiperrealistas de Víctor Rodríguez y las simbólicas esculturas de Nadín Ospina.
De Palm Beach se presentaron Orley-Shabahang y Russek Gallery; esta última mostró obras de Calder, Matisse y del colombiano Botero, entre otros. Evelyn Aimis (Miami) y Nancy Hofman (Nueva York) presentaron obras del quehacer contemporáneo. La primera expuso la obra de Carol Brown, Edgewater Ballroom, una interesante proyección de figuras en pareja que se agrupan al compás de diferentes ritmos musicales, mientras que Nancy Hofman expuso a la artista Hung Liu con la obra Mongolian Madonna, y a Viola Frey, con un interesante conjunto de diferentes íconos visuales de la cultura universal.

En el bloque dedicado al diseño destacaron, Habitat Boca Ratón, Habitat Royal Oak, Berengo Fine Arts (Venecia) y Chapell (Nueva York), espacios especializados en esculturas de vidrio. Presentaron sorprendentes y hermosas piezas que resaltaban por la maestría de la técnica, el color y las formas. Unos de los artistas más evocadores exhibidos por Habatat fue William Morris, reconocido por sus maravillosas máscaras, donde combina pasado y presente con indudable habilidad para trabajar la técnica del soplado del vidrio. Pino Castagna, de Berengo Fine Arts, mostró esculturas realizadas en hierro y cerámica, que remedaban la forma del bambú, y en las que el artista logró otorgar magistralmente, a las esculturas, la flexibilidad y fragilidad de la planta. Adamar Fine Art, ubicada en el Design District de Miami, exhibió pinturas, esculturas, vidrios, notablemente ligados al diseño.
Palm Beach Contemporary se caracterizó por un enfoque más marcado sobre el arte moderno y contemporáneo de trayectoria reconocida, con piezas de excelente calidad como las del sobresaliente Frank Stella que presentó Bernard Jacobson, las espectaculares obras de Chagall en James Goodman, o los hermosos violines de Arman por Mark Hachem Gallery. La feria responde a las exigencias de la ciudad en la que está enclavada y se reafirma como un acontecimiento artístico sólido, apoyado por la presencia de galerías de acreditada notoriedad en el mercado y en la promoción del arte.
MARISOL MARTELL
Historiadora y crítica de arte. Asistente de dirección de ArtNexus.

