Exposición Individualabr 2004 - jun 2004· Por Gladys Yunes

Gabriela Morawetz

Galería 39

A través de los años, Gabriela Morawetz ha desarrollado un lenguaje que se caracteriza por la creación de atmósferas oníricas cada vez más intrigantes y sugestivas. La artista construye un discurso que transita entre lo real y lo misterioso, en el cual la naturaleza vegetal adquiere un rol protagónico dentro de una temática que ha ido evolucionando paulatinamente entre lo fantástico, lo cósmico y lo ecológico. Así lo evidencia la reciente exposición titulada Miradas dobles, presentada por la Galería 39, entre el 20 de noviembre y el 20 de enero de 2004. 

Desde sus creaciones en los años setenta, Morawetz ya dominaba un género figurativo de raigambre surrealista. Las obras de esos años muestran hombres y animales metamorfoseados y encerrados en espacios oscuros y dislocados, confiriéndoles un cierto tenebrismo a estas obras iniciales. En la década de 1980, el espacio y la luz comienzan a abrirse paso dentro de esta propuesta figurativa; son composiciones en las que una nueva dimensión empieza a tomar forma y presencia. Así lo muestran las creaciones de los años noventa en las que Morawetz crea toda una cosmogonía donde hombre y naturaleza, figuras y árboles, se desenvuelven dentro de un cosmos de desconocidas latitudes. Un ecosistema de vertiginosos torbellinos donde las formas y el espacio que las contiene describen una nueva génesis del universo. Morawetz parte de la realidad para adentrarnos en esos parajes del inconsciente donde anidan nuestros sueños, intuiciones e inquietudes; presentándonos una suerte de paradoja de la creación: la creación del hombre dentro de la creación del cosmos, y viceversa. 

Exposición Individual: Gabriela Morawetz — imagen 1
Gabriela Morawetz. Espacio del pensar, 2003. Fotografía sobre tela. 100 × 90 cm (39 ½ × 35 ½ pulgadas).

La muestra Miradas dobles plantea esas eternas dicotomías que conforman la esencia de la creación artística, y que podríamos identificar como visiones que se ubican entre el sueño y la realidad, entre lo externo y lo interno, o entre lo perceptivo y lo intuitivo. A través de la duplicidad de la imagen, obtenida mediante la técnica de la fotografía, la artista nos induce al privilegio del doble sentido que otorga la imagen plástica, por una parte, lo referente a la realidad y, por la otra, la carga simbólica que contiene. En piezas como Lo que no es, o Variación sobre el doble, Morawetz recrea el paisaje tomando como referencia la imagen doble del árbol, así como escenas de bosques abandonados e impregnados de fantasmales presencias, como telarañas, nubes y esporas que describen el transcurrir de un tiempo que deja tras de sí las huellas de la desidia y el abandono. En la serie Multitud, la artista realiza composiciones en las que lleva al gran formato extractos obtenidos de ese mundo vegetal, como tallos, espigas y raíces, acompañados de frases que le confieren un sentido mítico y simbólico a estas ramificaciones aparentemente insignificantes. Morawetz recurre a la técnica mixta y combina materiales como cera, pintura y grafito sobre fotografías transferidas a tela, obteniendo así una especie de veladuras que acentúan esa dimensión onírica que tanto ha cultivado esta pintora a lo largo de su trayectoria. Esta temática que revela, mediante tonalidades sepias, la problemática del deterioro del mundo natural no excluye en su propuesta al ser humano. En efecto, la artista ejecuta dos pequeñas obras, Sin título, en las que introduce una figura femenina, casi imperceptible, sobre un paisaje de árboles secos. Por otra parte, una desconcertante escultura, también en pequeño formato, titulada Suspiro, s.f., parece resumir el espíritu de esta muestra. Se trata de una máscara-efigie que sostiene un cono en la abertura de la boca y que remata con una esfera de vidrio. La composición parece denunciar el asfixiante ambiente en el que se encuentra el hombre de hoy debido a la explotación de los recursos naturales, a la contaminación del ambiente y a la inexorable destrucción de la raza humana. Esta inquietud por lo ecológico muestra el sentido dramático de la propuesta de Morawetz, cuyo arte alude siempre a profundas significaciones en torno al destino del hombre y a la frágil condición de su existencia.  

GLADYS YUNES

Gabriela Morawetz, por Gladys Yunes | artnexus