La artista chilena Francisca Sutil pinta lienzos abstractos llenos de vigorosas líneas verticales que hacen eco en la superficie en tonos cálidos y dramáticos. Esta exposición titulada Transmutations (Transmutaciones), exploró temáticamente los ciclos de la vida simbolizados por medio de bandas de color, tales como rojo para vida, amarillo para trascendencia y azul para muerte.
En el díptico Homenaje, 2002, brillante pigmento rojo parecía sangrar y palpitar en una amplia banda vertical que definía el centro de la pintura. Líneas uniformes que iban del azul claro al oscuro llenaban los espacios hacia la derecha y la izquierda del centro escarlata. De manera similar a lo que sucede con la obra de los cinetistas venezolanos Soto y Cruz-Diez, las variaciones cromáticas y el motivo de verticales paralelas repetidas creaban una energía visual. Pero, a diferencia de los artistas venezolanos, Sutil, deliberadamente, le infundió a su obra táctil de óleo sobre yeso pigmentado sobre lienzo sobre madera, una expresividad que nace del pigmento embadurnado y aplicado en forma evocadora. Sus líneas parecen enseguida repetidas con regularidad en cuanto a forma pero variadas, tanto que, por ejemplo, los bordes derecho e izquierdo del centro rojo de la pintura fluyen y refluyen extendiéndose sobre las verticales cobalto al lado de éste. El toque de la artista sobresale notoriamente en la declaración visual. Ésta no es una pintura perfecta, mecánicamente precisa; transmite una calidez y profundidad equiparables a los temas de vida y muerte que la artista explora.

A una escala más reducida, Transmutation I, 2001, nos lleva del comienzo de una vida, a la izquierda, en rojos sombreados, pasando por su maduración en brillante escarlata, hasta su abrupto final en azul profundo que pasa a ser negro al llenar la mitad derecha del lienzo. Líneas verticales de yeso pigmentado marcan los cambios en líneas palpables de una pulgada de ancho. El efecto es dramático. La tensión aumenta a medida que las tonalidades rojas cambian de anticadas a tonos brillantes y luego se hunden en una profunda oscuridad, del principio de la vida a su conclusión.
En Pasaje, 2002, Sutil describe el ciclo de la vida con su patrón característico de verticales adyacentes, pero en pigmentos intensos y variados. Esta enorme acuarela sobre papel mide 43 pulgadas de alto y 433 de ancho y daba la vuelta en dos esquinas de la galería. Comenzando a la izquierda, brillantes pigmentos amarillos y naranjas saturan el papel en líneas verticales, creando los sensuales efectos de las pinturas de velos de Morris Louis de 1960, pero, a diferencia de éstas, los colores de Sutil fluyen hacia abajo, cuidadosamente contenidos dentro de sus clásicas pinceladas verticales, que empiezan y terminan en una línea bien definida. Los tonos se intensifican, desde el amarillo limón, pasando por anaranjados pálidos y oscuros, turquesas, verdes, y luego el azul del huevo del petirrojo en el centro de la pintura. Las restantes bandas de color empiezan con un amarillo deslumbrante y luego cambian abruptamente a azules cobalto, después a carbón y, por último, a negro. Debajo del espectro de tonos que llenan esta extensa pintura horizontal, Sutil anotó a lápiz (en español) las etapas de la vida que estos colores describen: nacimiento, crecimiento y amor están reflejados en brillantes amarillos que pasan a naranjas; el debilitamiento del cuerpo y la soledad de la vejez, en verdes azulosos; la época de los recuerdos, en amarillos brillantes, y la muerte y su carácter definitivo, en azul oscuro a negro. Examinada paso a paso, la acuarela absorbe el ojo del espectador y despierta la mente.
Las obras abstractas de Sutil podrían considerarse predecibles, definidas como están por líneas verticales de color, repetidas; sin embargo, nos envuelven y debilitan. La constancia de sus bandas verticales y el dramático aumento y disminución de los tonos de los pigmentos en un fondo texturado atraen el ojo a una compleja y cambiante interacción de líneas y colores. Un lenguaje abstracto es, a menudo, difícil de expresar de manera convincente, y Sutil logra articular una declaración, tanto original como permanente.
MARY SCHNEIDER ENRÍQUEZ
