Exposición Individualabr 2004 - jun 2004· Por Julia P. Herzberg

Ernesto Pujol

Galería Ramis Barquet

Durante la última década, Ernesto Pujol ha creado un significativo y elocuente conjunto de obras que incluye pintura, fotografía conceptual e instalaciones. El artista ha cuestionado las políticas de identidad y las relaciones de poder, ha tratado temas de exilio, ha explayado el diálogo sobre la religión como una forma contemporánea de arte, ha criticado la representación de género y el genocidio histórico y ha examinado las alteraciones del ambiente natural hechas por el hombre. Su obra se inspira en la historia del arte, la cultura popular, estudios de cine y crítica contemporánea. En Silence of Song Birds (El silencio de los ruiseñores), su última investigación, el artista explora, en su característica forma meditativa, la liminalidad de la vida y la muerte.

Exposición Individual: Ernesto Pujol — imagen 1
Ernesto Pujol. Celda con lustre de El silencio de los ruiseñores. 20,3 × 25,4 cm (8 × 10 pulgadas).

El lenguaje de Pujol es sobrio, su proceso de pensamiento, profundo, su planeamiento y ejecución, meticulosos en extremo. Hasta cierto punto, estos atributos pueden explicarse tanto por los detalles de su preparación artística como por la rigurosa formación educativa y ético-religiosa que buscó en la Iglesia católica antes de convertirse en artista practicante. Al examinar unas cuantas contribuciones importantes e inusuales, uno encuentra su estética reconocible, intelectualmente intrigante y conceptualmente sorprendente. Para The Children of Peter Pan (Los niños de Peter Pan,1995), una instalación site-specific en La Habana, Cuba, el artista construyó una serie de mise en scènes con objetos domésticos encontrados. Inspirado por el dolor emocional causado por una condición de exilio colectivo, este proyecto intentaba crear un diálogo entre artistas a ambos lados de la línea política divisoria y, de esta forma, iniciar un proceso de reconciliación.

En Picnic, 1997, Pujol criticó la naturaleza de las relaciones de poder mediante objetos que personificaban papeles tradicionales de género. Por medio de la inserción de objetos escultóricos en forma de genitales masculinos preadolescentes, Pujol introdujo una lectura no tradicional del homosexual masculino. Su estudio de The Dinner Party, 1974-1979,  de Judy Chicago y de la película Picnic, 1955,  le ofreció fuertes ideas para sus orientaciones.

Pujol presentó Whiteness, 1999, en una galería de Chelsea en la que mostró, entre otros elementos, platos antiguos de color blanco (así como copias cromogénicas de estos) y botines blancos para bebé, hechos en resina fundida. Los objetos, arreglados como un bodegón, transmitían una sensación de belleza, formalidad y elegancia. Su aparente inocencia se subvertía cuando el espectador descubría en los platos el sello del fabricante con el emblema de la esvástica: una imagen del mal por excelencia.

The Silence of Song Birds, en la Galería Ramis Barquet, fue una hermosa aunque subliminalmente perturbadora exposición que también parecía inocente a primera vista. La galería más grande exhibía copias cromogénicas en gran formato de canarios de pura raza a los que se les alimenta con una dieta que realza el color, con el fin de lograr sus brillantes plumas amarillas, rojas y blancas. Al aislar y ampliar sus agitados movimientos en cada cuadro, cada pajarito adoptaba una presencia omnipotente. En la galería más pequeña se presentaron pequeñas fotos de aves cantoras junto con dibujos, palabras del diccionario y jaulas, de forma tal que cada elemento contribuía, a su vez, a la narrativa escalonada. Una de las jaulas tenía la puerta abierta, haciendo alusión al vuelo; otra estaba instalada sobre la pared en una serie de fragmentos, sugiriendo una estructura rota. Algunos de los dibujos estaban hechos sobre palabras individuales que se referían a recuerdos de cosas, ideas o lugares especiales para el artista. Otras palabras parecían haber sido escogidas al azar.

El programa iconográfico volvía al punto de partida en un video de una hora titulado Minutes to Infinity (Minutos para el infinito), en el que la cámara enfoca los momentos intermedios del movimiento repetido y la quietud de una canaria blanca que no canta. El video se filmó como si fuera un ejercicio de meditación, enfocado en los intangibles estados de fragilidad, soledad y confinamiento.

Aunque Pujol había incluido aves como metáforas en obras anteriores, su investigación de aves cantoras como tema independiente comenzó hace pocos años, y la obra preliminar en serio empezó en el verano de 2001. Sin embargo, tras los ataques al World Trade Center  —que Pujol presenció— empezó a ver paralelos entre las torres gemelas y las jaulas: las dos eran estructuras de represión, aunque en modos operativos diferentes. Comparó los pájaros, siempre tratando de salir de sus jaulas, con la gente atrapada en los pisos superiores de las torres. Las aves cantoras eran metáforas para la vida y su inevitable lado opuesto, la muerte.

La exposición fue grandiosa visualmente, en gran parte gracias a la belleza natural de las diferentes especies de canarios, uno de muchas aves canoras. Además de los efectos sensoriales de la exposición, un elemento de sorpresa nos confrontaba cuando menos lo esperábamos, en ese momento súbito cuando nos dábamos cuenta de la fragilidad de la existencia.

JULIA P. HERZBERG

Ernesto Pujol, por Julia P. Herzberg | artnexus