Bill Viola

Bill Viola. El quinteto de los que no se ven, 2000. Proyección elevada de video a color sobre pantalla montada en pared de sala oscura. Tamaño de la imagen proyectada: 1,4 × 2,4 m. (4 pies. 6 pulgadas × 8 pies). Dimensiones de la sala variables. Edición de 3.

Exposiciónabr 2004 - jun 2004· Por Carina Gallegos

Bill Viola

The passions at the National Gallery, London

Las imágenes y sonidos de los videos le permitieron crear y describir experiencias no lineales llenas de motivos de ensueño, ciclos de tiempos universales, que incluían los temas de nacimiento, muerte y conciencia humana. Viola le da vitalidad a sus pinturas mediante el empleo de imágenes electrónicas: en ellas transmite sus preocupaciones acerca del yo espiritual y los límites de percepción relacionados con éste.

Entre las exposiciones de Polidoro de Caravaggio, en septiembre, y Bosch y Bruegel, en enero, la National Gallery de Londres dio un paso inusual —aunque notable— al dedicarle una exposición individual al aclamado artista contemporáneo del video Bill Viola (1951). La galería, que se vanagloria de tener una de las colecciones más extensas de artistas europeos de 1250 a 1900, tomó la decisión de reemplazar dichas pinturas por pantallas de plasma y LCD, lo cual puede ser, en cierta forma, curioso. The Passions (Las pasiones), título de la exposición de Viola, es un indicio de que el arte tiene mucho más que meras funciones estéticas, porque, aunque muchos ven la tecnología como una amenaza a los principios de la expresión estética, las pantallas de paneles de Viola describen la vida y las transformaciones emocionales igual, o quizá de una manera aún más impactante, a como lo hacen las pinturas del siglo XVI.

Viola presentó por primera vez sus videoinstalaciones en museos y galerías durante la década de 1970, cuando empezó a utilizar una cámara para crear ambientes de gran impacto. Las imágenes y sonidos de los videos le permitieron crear y describir experiencias no lineales llenas de motivos de ensueño, ciclos de tiempos universales, que incluían los temas de nacimiento, muerte y conciencia humana. Viola le da vitalidad a sus pinturas mediante el empleo de imágenes electrónicas: en ellas transmite sus preocupaciones acerca del yo espiritual y los límites de percepción relacionados con éste.

Exposición: Bill Viola — imagen 1
Bill Viola. Emergencia, 2002. Proyección elevada de video a color de alta definición sobre pantalla montada en pared de sala oscura. Tamaño de la imagen proyectada: 2 × 2 m. (6 ft. 6 in. × 6 ft. 6 pulgadas). Dimensiones de la sala variables. Foto fija de video. Foto: Kira Perov.

La idea de crear The Passions se le ocurrió a Viola en 1998, cuando fue invitado al Getty Research Institute en donde, junto con historiadores de arte y eruditos, estudió The Representations of Passions. Por primera vez se enfrentó a la pregunta ¿Cómo puede uno mostrar extremos? Aunque Viola conocía bien los textos hindúes, budistas y sufistas, el pensamiento crítico actual sobre los místicos cristianos y la devoción medieval, y la descripción de las emociones a lo largo de la historia del arte, eran temas nuevos para él. Estudió obras del museo Getty, tales como The Annunciation (década de 1450), de Dieric Bout, Man at Dusk Contemplating a Tomb (1826), de Caspar David Friedrich, Virgen Mary, Saint John and Mourners, de Hans Memling, tomando notas y apuntando sus reacciones e introspecciones sobre estas piezas. Al mismo tiempo, Viola fue invitado por la National Gallery a participar en una exposición de obras comisionadas que debían basarse en la colección de la galería, lo cual hizo girar su interés hacia la pintura Christ Mocked, de Hieronymous Bosch, que allí se conserva. La infusión de la invitación de la National Gallery y las confrontaciones intelectuales en el Getty sirvieron como partida para la creación de The Passions.

Exposición: Bill Viola — imagen 2
Tommaso di Cristofano (Ilamado Masolino). Italiano, 1383- después de 1435. Pietá, 1424. Fresco. 280 × 118 cm. (110 ¼ × 46 ½ pulgadas). Museo della Collegiata, Espoli. Foto: copyright: Scala/Art Resource/NY.

The Quintet of the Astonished, 2000, se convirtió en el primer proyecto de Viola para esta serie. La idea —un grupo de cinco actores, cada uno de los cuales expresa cinco emociones diferentes— se apartaba del Christ Mocked de Bosch. El propósito de Viola era crear una atmósfera en la que los personajes disociaran entre sí mientras compartían un espacio reducido, tal como parecen hacerlo los verdugos en la pintura de Bosch. Cada uno de los actores de The Quintet of the Astonished manifiesta una emoción diferente en cámara lenta, sin tener en cuenta las acciones de los demás y, a pesar de que en algunos momentos tienen contacto físico, cada uno se concentra únicamente en su propia experiencia sentimental. Viola transforma las emociones normales en fascinantes momentos llenos de intensidad y especulación, alterando la velocidad del tiempo en el video, haciendo que los espectadores analicen cada uno de los movimientos de los actores, a pesar de ellos mismos, tal como lo harían ante una pintura enmarcada y cuidadosamente arreglada.

Exposición: Bill Viola — imagen 3
Bill Viola. El saludo, 1995. Video instalación con sonido. Proyección de video a color sobre sobre gran pantalla vertical montada en pared de espacio oscurecido; sonido amplificado en stereo. Dimensiones de la sala: 4,3 × 6,6 × 7,8 m. (14 ft. × 21 ft. 6 in. × 25 ft. 6 pulgadas). Fotofija de la producción. Foto: Kira Perov.

Aunque Viola no está interesado en imitar pinturas históricas, las similitudes entre los escenarios de su retablo en video, Emergence, terminado en 2002, y la Pietá, del artista italiano del siglo XV, Masolino, son asombrosos; sin embargo, la habilidad de Viola para alterar el concepto y el tema de la Pietá le da a Emergence una voz y una visión propias. El fresco de Masolino de Cristo con medio cuerpo en el sarcófago, sostenido por la Virgen y san Juan, evoca el milagro bíblico de la Resurrección. Emergence, filmado en 35 mm y cámara lenta, muestra a dos mujeres sentadas junto a un pozo del cual emerge un joven pálido y delgado, con un inesperado chorro de agua. Las dos mujeres sacan al hombre del agua y lo colocan en el piso: ¿está muerto, o acaba de nacer? ¿Se ahogó, o el agua significa renacimiento? Debido a que el video está ambientado en un escenario contemporáneo, Viola pudo jugar con los conceptos, creando una situación íntima en la que el espectador saca conclusiones y da su veredicto sobre el caso.

De las 14 obras expuestas, sólo dos fueron hechas antes de 2000, cuando el proyecto para The Passions ya estaba bien estructurado y en progreso: The Greeting, en 1995, y The Crossing, en 1996.

Exposición: Bill Viola — imagen 4
Jacopo Carpucci (llamado Pontormo). Italiano, 1494-1557. La visita, f. 1528-29. Óleo sobre lienzo. 292 × 156 cm. (115 × 61 ½ pulgadas). San Michele, Carmignano.

The Greeting prevé las obras futuras de Viola; ya como parte de The Passions, la imagen de tamaño natural se proyectó por primera vez durante la Bienal de Venecia de 1995, una desviación de sus obras anteriores, que por lo general estaban llenas de energía emocional y sensible que eludía encuentros teatrales. The Greeting no sólo llevó a Viola a un nuevo nivel de producción —el seleccionar y dirigir a actores y repartir guiones hizo que su equipo pareciera el de un plató cinematográfico—, sino que, a diferencia de trabajos anteriores, la obra presenta la naturaleza humana en una situación social en la que las acciones y reacciones están expuestas, y sin embargo, son percibidas por los espectadores en un ambiente íntimo. The Greeting, que coincidencialmente abrió la exposición en la National Gallery, se inspiró en la pintura del siglo XVI The Visitation, de Pontormo, en la cual María, embarazada, se encuentra con su prima Isabel, mientras otras dos mujeres las observan. The Greeting muestra a tres mujeres anónimas que se mueven de manera extremadamente lenta: toma 10 minutos y 45 segundos de acción, lo cual hace al espectador dudar si en verdad se mueven. Una conversación entre una anciana y una joven es interrumpida por una tercera mujer embarazada que susurra algo al oído de la anciana. El encuentro muestra cada momento de tensión y emoción entre las tres mujeres con agudísimo detalle, provocando tensión cuando la tercera mujer es excluida hasta que la mayor finalmente se la presenta a la recién llegada. En general, para el espectador, el suceso es un gesto ambiguo, especulativo.

Exposición: Bill Viola — imagen 5
Bill Viola. El cruce (fuego), y El cruce (agua), 1996. Detalles. Video instalación con sonido. Foto: Kira Perov. Cortesía: Website del Servicio de Prensa de la National Gallery y Bill Viola Studio.

The Crossing, por otra parte, emula temas de las producciones que le valieron a Viola su importancia: una instalación de video y sonido que explora la autodestrucción, empleando el agua y el fuego como metáforas de muerte y renovación. A cada lado de una pantalla de dos caras, un hombre camina hacia el espectador; en uno de los lados, un espantoso rugido da paso al agua que inunda al hombre, mientras que en el otro, el fuego lo devora. Sin embargo, no son las acciones per se las que atemorizan a los espectadores, sino el elemento de cámara lenta que genera una ansiedad y tensión casi intolerables que consumen y abruman. The Crossing emplea fuego y agua no sólo para insinuar el proceso de autoaniquilamiento, que Viola cree “se convierte en un medio necesario para la trascendencia y la liberación"1, pero los dos elementos manifiestan sus capacidades terapéuticas y transformadoras, haciendo relevante la obra para el propósito de la exposición de definir las condiciones emocionales humanas.

Uno era consciente de que los personajes de los videos son actores, que su dolor, temor, angustia, y alegría —lo que sea que estuvieran experimentando— no eran reales. No obstante, entre los espectadores y los actores en las pantallas se desarrollaba una íntima relación: las personas recordaban sus propios momentos de estados emocionales intensos y preveían los futuros movimientos de los actores; se encontraban a sí mismos imitando las expresiones faciales de los actores, dándose cuenta de que los sentimientos son en realidad asuntos complicados que no deberían tomarse tan a la ligera. Comprendemos la dificultad de documentar emociones humanas —que van desde simples alegrías hasta complejos e intrincados estados de la mente—, una de las principales tareas y dilemas del arte. Por medio de la escultura y la pintura o de la fotografía, instalaciones y videoarte, la búsqueda recurrente de los artistas por retratar, así como estimular las emociones, ha trascendido a través del tiempo. Viola logra el retrato de emociones extremas mediante primeros planos y cámara lenta.

*Agradecimientos: James Cohan Gallery, Nueva York.

NOTA

1. John Walsh, “Emotions in Extreme”, Bill Viola, The Passions, 52, Los Ángeles, 2003.

CARINA GALLEGOS

Periodista, artista y crítica de arte.

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