El Museo de Arte Moderno de São Paulo, Brasil, inauguró en octubre de 2003 su 28˚ Panorama, bajo la curaduría del crítico Gerardo Mosquera y centró su foco en la producción contemporánea de 21 artistas.
Panorama, es una exposición institucional del Museo de Arte Moderno y su existencia se remonta a 1969. Fue con Panorama que el Museo reabrió sus puertas al público, iniciando así la segunda etapa de su historia como el más antiguo museo de arte moderno de América Latina. En 1963, el MAM se separó de la Bienal de São Paulo, y ésta pasó a conformar una fundación independiente, dejando su vínculo con el gran acontecimiento internacional que organizaba el museo. Por otro lado, el patrimonio que poseía fue transferido a la Universidad de São Paulo, constituyéndose así, el MAC, Museo de Arte Contemporáneo. Las exposiciones Panorama cumplieron originalmente con el objetivo, no sólo de elevar el perfil artístico del país, sino también de organizar un nuevo acervo para el MAM, a través de premios adquisición, dispuestos por el Consejo artístico, bajo el auspicio de empresas presentes en el escenario económico.

Este año, por primera vez, un crítico extranjero es el responsable de la curaduría de Panorama. Gerardo Mosquera, de nacionalidad cubano, hace ya mucho tiempo que investiga el arte brasileño. Es, también el primer curador que trabaja en la exposición basándose en un concepto que resalta una actitud “estética”: el desarreglo de las estructuras. La idea de desarreglo presupone un “desorden”, un gesto frecuente según Mosquera, en la producción plástica contemporánea, y en especial, en la realidad artística brasileña. Mosquera sostiene que “algunos artistas brasileños crean sus propias obras a través del recurso formal y conceptual de "desarreglar” una estructura. Ese desarreglo puede realizarse sobre la estructura de la obra, en su contenido, en su proyección o en todos ellos. Se trata de un proceder deconstructivo tanto en relación con la estética constructiva como en el sentido derridareano del término: "un constructivismo de signo contrario, una negación de la estructura desde dentro de la estructura misma, una crítica que es simultáneamente una autocrítica. En esta acción, la operación de desestructurar construye el significado mismo de las obras en sus múltiples implicaciones". El curador, sin embargo, comenta que no quiere referirse a un procedimiento de “diseño”, sino una variedad de estrategias estético-discursivas.
Mosquera explica, que el concepto de la muestra surgió cuando viajaba por Brasil, para organizar Panorama en el MAM. Visitó las ciudades brasileñas de São Paulo, Río de Janeiro, Curitiba, Porto Alegre, Brasilia, Recife, Fortaleza, Salvador, Belén, Manaos y Belo Horizonte para determinar la curaduría1.

En la exposición, Gerardo Mosquera agrupó nombres de artistas brasileños conocidos nacional e internacionalmente, como Cildo Meireles, Vik Muniz, Adriana Varejão y Ernesto Neto, entre otros. También incluyó algunos artistas fuera de esos circuitos y además otros ya fallecidos, como es el caso de José Leonilson (fallecido en 1993), cuya obra tiene todavía, para el curador, una fuerte vitalidad en el contexto contemporáneo actual. Además de los artistas ya mencionados, están presentes en la muestra: Adriano y Fernando Guimarães (Brasilia), Alex Villar (Brasil/ Estados Unidos), José Guedes (Ceará), José Patricia (Pernambuco), Levitan y Jailton Moreira (Rio Grande do Sul), Marcone Moreira (Pará); Paulo Climachauska (São Paulo) Sara Ramos (Minas Gerais) y Humberto Costa Barros (Río de Janeiro).
Para innovar el perfil tradicional de esta exposición del MAM —el crítico, que vive entre Panamá, Cuba y Nueva York (él integra el grupo curatorial del New Museum, de Nueva York)— en la que se presentaba un sondeo de la producción artística brasileña, incluyó algunos artistas extranjeros: el argentino Jorge Macchi, la china Kan Xuan y el belga Wim Delvoye, en cuyos trabajos encontró la presencia de la misma problemática estética resaltada por los brasileños. Mosquera explica que no pretendió lograr una visión de lo que está aconteciendo en el escenario cultural del Brasil, en el campo de las artes visuales, sino que procuró centrar su foco en cómo el arte producido en Brasil se inserta en la contemporaneidad. Con la idea de “desordenar” implícita en el título de Panorama (19 desarreglos)9, quiso también, señalar la desorganización que causó el carácter nacional de la exposición, y el sentido regionalista implícito en ella.

El proyecto museográfico de la exposición fue del arquitecto Paulo Mendes da Rocha. La muestra ocupa todo el Museo, extendiéndose, incluso, sobre la calle que lo separa del edificio de la bienal, como una intervención urbana, en forma de una senda peatonal —trabajo de José Guedes—, que desarregla el diseño convencional, agregándole longitud a la senda.
Vale la pena resaltar algunos trabajos de la exposición:
Ernesto Neto, intervino el espacio del Museo de Arte Moderno de São Paulo donde se encuentra la Araña, de Louise Bourgeois. La enorme escultura tuvo una sala especialmente construida para su exhibición, permitiendo que la obra se viera, tanto desde fuera del museo como desde su interior. Esta obra se constituye en un ícono importante del MAM de São Paulo. Ernesto Neto crea un diálogo con dicha escultura, al crear “capullos” hechos con tejidos blancos, dispuestos sobre las largas piernas de la araña, confiriéndole un nuevo sentido a la obra.
Adriana Varejão construyó sobre un pasaje del museo —que hace parte de un corredor del mismo, que usualmente se utiliza para intervenciones de artistas contemporáneos (Proyecto Pared)—, una “pared” de azulejos con inscripciones en tinta azul. Los dibujos son de plantas utilizadas como drogas: las plantas “malditas” de la realidad contemporánea, según la artista. En este trabajo, el desarreglo se encuentra en el sentido crítico atribuido a los significados sociales implícitos en estas imágenes, retomadas del discurso colonial. Aluden, por un lado, a los azulejos de la tradición portuguesa, y por otro, remiten a los dibujos botánicos realizados por los artistas viajeros. En este hacer, realiza también, un juego “deconstructivo” con relación a la idea de pintura.

Cildo Meireles presentó la obra Descala. Conformada por 16 estructuras en forma de “escalera”, cada una de tres metros de altura. Construidas en metal con líneas verticales y horizontales de medidas idénticas, todas imposibles de ser utilizadas, excepto una. El artista opera sobre la relación semántica entre el objeto cotidiano y su significado. ¿Qué es lo que quiere decir una única escalera utilizable? ¿Una brecha, una salida posible? ¿O el sentido de crecimiento, la ascensión? ¿Una utopía? El artista trabaja con el espacio y los tiempos del ser humano que, de los cuales es posible apropiarse ontológicamente de diferentes maneras. Sus escaleras son “des-escaleras”.
Vik Muniz retoma la cuestión del equívoco como estrategia polisémica, explorando en su trabajo diferentes niveles de semantización. Conjuga el dibujo y la fotografía, para discutir los límites entre la realidad y la ficción. Muniz intenta confundir al espectador de su obra en la percepción de dos simulacros sucesivos. Los trabajos que denominó The Sarzedo Drawings (Los dibujos de Sarzedo) fueron concebidos durante un viaje realizado por el artista al nordeste brasileño, y aluden a los dibujos rituales de antiguas civilizaciones, presentes en las piedras de las montañas. Sobre la tierra, en la región de Sarzedo, Muniz inscribió grandes dibujos de objetos comunes como una media, una llave, una pipa, para luego fotografiarlos desde un helicóptero. En su taller, realizó otros dibujos y los fotografió, mezclándolos con los anteriores, confundiendo al observador sobre los medios utilizados para crear esas imágenes.
Para el curador Gerardo Mosquera, el artista José Damasceno, se sitúa “en el grado cero de la voluntad constructiva; ordena y desordena, y de ahí que nos sorprenda con sus actos de magia y filosofía”. En la instalación denominada Motín, presentada por el artista en la muestra del MAM, utilizó piezas de ajedrez, disponiéndolas sobre la pared y reuniéndolas como personajes apiñados en grupos. Las piezas aluden a concentraciones de personas, haciendo referencia a las multitudes que se agrupan en los momentos de las revueltas públicas, cuando el orden se desarregla. Las piezas, como las personas, se pueden liberar.

En el trabajo de Paulo Climachauska Cóctel Molotov/Pintura, la pintura y la lona utilizadas para fabricar lienzos, así como los frascos de trementina, materiales propios de esta técnica, son re semantizados para proponer un arte/acción transformador. Los “cócteles Molotov” son explosivos de fabricación doméstica. Dando este título a su trabajo, el artista hace resaltar en su proyecto la idea de quiebre, de ruptura. Estos objetos que componen su arte/acción no sólo ocupan diferentes partes del espacio de la exposición del museo, sino que también se encuentran en otros museos de la ciudad de São Paulo, como la Pinacoteca del Estado (un museo con un importante patrimonio artístico del siglo XIX) y el Museo Paulista (un museo histórico), imprimiendo la idea de ruptura con la institucionalización o la falencia de un proyecto de modernidad. En la Pinacoteca, su objeto “coctel Molotov” está en el espacio donde se presentan las obras del patrimonio ligadas al problema de la identidad nacional, y en el Museo Paulista, está al lado de una obra histórica que alude a la Independencia del Brasil.
Panorama 2003 trajo al escenario de la cultura brasileña, una mirada crítica que pone en evidencia cuestiones relativas al arte contemporáneo como lenguaje, así como una nueva perspectiva de lectura de ese arte producido en América Latina. En lo que se refiere al arte producido en Brasil, la lectura crítica de Gerardo Mosquera destaca que “el arte brasileño posee una sensibilidad única del material y se fundamenta en el objeto. Es una orientación que prevalece en términos generales, aunque coexista con otras prácticas. Ella da un sello peculiar al Brasil, que resalta en relación con las inclinaciones dominantes en el resto de los países de América Latina”. El trabajo del curador propone, además, una revisión del concepto de Panorama, como exposición institucional del Museo de Arte Moderno de São Paulo.
NOTAS
1. Para el trabajo de organización de Panorama, Mosquera contó con la colaboración de la crítica panameña Adrienne Samos, como su asistente.
2. Son 19 trabajos de 21 artistas. Algunos de los trabajos fueron realizados en conjunto.
LISBETH REBOLLO GONÇALVES
Profesora de la Universidad de São Paulo y Presidenta de la Asociación de críticos de arte (AICA/ Sección Brasil).

