Teresa Margolles (Culiacán, Sinaloa, México, 1963) es una artista muy interesante y controversial. Su obra trata de la muerte en el sentido más amplio y estrecho de la palabra. Crematorio es una instalación de audio y video que muestra las llamas y flamas provenientes de la calcinación de cuerpos no identificados y muertos muy probablemente por violencia callejera. Crematorio es una obra un tanto inusual en la obra de Margolles por la simplicidad de los elementos y la falta de evidencia directa de cadáveres o fragmentos de los mismos. A lo largo de más de una década, Margolles ha investigado sola, o en colectivo con el grupo Semefo, la vida de los cadáveres y su mutación en obras de arte, dotándolos de vida nuevamente, aunque esta vez dejan —por características mismas del material y de los métodos de conservación— de ser perecederos, condición primordial de la vida. La obra de Margolles va desde plastificar una lengua humana con un piercing (conseguida al negociar con la familia del adolescente muerto, el intercambio de la lengua por el pago del ataúd); un bloque de concreto que contiene en su interior un feto; una banca hecha con mezcla de cemento y agua que ha lavado cadáveres; una impresionante colección de tatuajes hechos en prisión entre los mismos presos, con técnicas rudimentarias y extraídos de los cadáveres mismos, etc. Conociendo la trayectoria de Margolles, Crematorio resulta intensa y fuerte principalmente por la frase que antecede a la sala de proyección y que dice: “En este lugar, a lo largo del año son incinerados cientos de cuerpos de personas no identificadas, la mayoría producto de muerte violenta. El fuego es el resultado de la combustión de carne y huesos, el cual se mantiene vivo por el transcurso de dos días quedando reducido en cenizas.”

La imagen y el sonido de la instalación no son más que eso, una proyección de forma circular, con flamas incandescentes y el sonido que corresponde a lo mismo. Sin leer el texto introductorio, la pieza podría ser leída como una toma estética de fuego, una especie de literalidad al ver los materiales transformarse en su combustión. Sin embargo, el texto hace toda la diferencia. Confronta en escasas palabras al espectador con su propia muerte, con su propia fragilidad y con una voz interna en la conciencia que no deja de susurrar el ancestral dicho cristiano: polvo eres y en polvo te convertirás.
Teresa Margolles no habla de individuos, sino del ser humano genérico. No hay nombres, fechas, ni circunstancias de muerte, sólo hay cuerpos calcinándose. Cuerpos en combustión que hacen las flamas vivir. Cuerpos anónimos olvidados por la sociedad o la circunstancia. Cuerpos que no tendrán una tumba, pero cuyo último adiós será visto en galerías y museos bajo otra visión.
Itala Schmelz en Todos los fuegos, el fuego, título extraído de un cuento de Julio Cortázar, ensayo que acompaña la exposición de Margolles, dice: “Con las imágenes del crematorio que exhibe Margolles podríamos simbolizar cierta condición del arte actual. La artista ha convertido la galería Guerrero en un pasaje del infierno, en el que podemos pensar nuestra propia suerte. La suerte de un arte que ha reducido al máximo su carácter representativo para ampliar al máximo su poder de estupor. Mientras nos dejamos embelesar por las fascinantes flamas, nuestra conciencia se sobreexpone a la perpleja irrupción de una estética amoral”.
Crematorio es, por lo tanto, una obra poderosa, que para ser entendida en su complejidad, debe de ser tomada como parte del cuerpo de trabajo de la artista. Sin el contexto o el conocimiento de obras anteriores, con las que Margolles ha construido, con procesos al límite de los conceptos del arte y de lo social y políticamente permitido, Crematorio podría parecer floja; sin embargo, entendida como parte del proceso, resulta ser una obra que permite a la artista seguir hablando de la muerte y la vida de la muerte, ahora de una manera más sugerente. Y todo esto, gracias a la identidad que ha construido con el contundente trabajo realizado a lo largo de estos años.
FRANCISCA RIVERO-LAKE
