A lo largo de su carrera, Roberto Juárez ha dejado que las experiencias de su vida en tiempo y lugar inspiren pinturas que tienen varias lecturas desde el punto de vista técnico y conceptual. Sus obras, que son una reflexión sobre su vida, sus pensamientos y recuerdos, están compuestas de imágenes que van desde la cultura popular hasta flores de exquisita factura e interpretaciones abstractas de la vida en Nueva York. En esta exposición de 35 pinturas de los últimos 15 años, la mayoría de ellas a gran escala, fue interesante seguir sus experiencias, producto de sus viajes y su trabajo en diversas ciudades alrededor del mundo, desde su nativa Chicago hasta San Francisco y de allí a Los Ángeles, Miami Beach, Roma y Nueva York, donde reside actualmente. Juárez ha acumulado inspiración a partir de viajes a México, el sureste norteamericano, República Dominicana, Puerto Rico, España y la India. Desde la América urbana hasta el Oriente, pasando por los trópicos, los recuerdos que quedan de los viajes inspiran el arreglo técnico del collage, que es la base de sus pinturas. El collage le conviene en particular a su método de adquirir una muestra de la imagen y el tema y aplicarla a la superficie del lienzo. Cada capa de material, motivo e imagen pintada le aporta a la complejidad de la superficie para lograr resultados extraordinarios que, fácilmente, se describen como hermosos.

A pesar de que la exposición reveló cómo el hecho de trabajar en muchas diferentes ciudades ha influenciado sus pinturas, la complejidad que era evidente en la superficie de todas ellas aumentó especialmente en la época en que tuvo su estudio en Miami Beach a finales de la década de 1980 y principios de los noventa. Ampliando el interés que tenía en las texturas superficiales, empezó a incorporar a sus pinturas arena de la playa y otros materiales naturales con el fin de darle a su obra una nueva esencia visual. El musgo de pantano le dio muy buenos resultados, entonces desarrolló una técnica consistente en tamizarlo hasta convertirlo en un polvillo que luego esparcía sobre el lienzo preparado con un medio de polímero mate sobre el cual podía pintar. Falo, 1999, combina yeso, acrílico, gouache y papel de arroz sobre lienzo, con lo cual se obtuvieron elegantes resultados. A medida que agrega capas de pintura y papel de arroz a la mezcla, las pinturas evolucionan hacia complementos naturales de los temas naturales que las inspiraron. Orquídeas, hojas, vida marina, frutas y flores silvestres son sólo algunas de las imágenes que surgen de las capas. El sentido de lo orgánico se desarrolla incluso cuando la pintura es abstracta al máximo.
La abstracción es esencial para el proceso pictórico de Juárez, quien siempre empezó por delinear formas abstractas. Ya sea motivado por la arquitectura morisca de España, los diseños en blanco y negro de la cerámica de los indígenas norteamericanos, los azules celestes del Golfo de Vizcaya, la terracota italiana o el caos de Nueva York, los elementos formales de las pinturas siempre tienen prioridad sobre referencias específicas: recuerdos y nostalgia sobre la realidad. El regreso de los cinco lienzos monumentales para la serie They Entered the Road, los cuales pintó para un proyecto en el Centre for the Fine Arts de Miami en 1995, es en especial nostálgico para los espectadores de Miami que, cuando las obras se exhibieron por primera vez, compartieron sus recuerdos de amigos perdidos. El título fue tomado de los mayas, quienes creían que en la muerte el alma se eleva al cielo, donde se hace parte de la Vía Láctea. Las pinturas siguen siendo importantes recordatorios de que de la muerte surge nueva vida.
Otro cambio de domicilio que dio lugar a significativos cambios en su obra fue el año de residencia en Roma gracias a una beca de investigación en la American Academy en 1995. Su color cambió a tonalidades más ricas, más saturadas, de terracotas y otros matices derivados de interiores de villas pompeyanas y de muros pintados envejecidos por el sol y el frío de cientos de años. Las visitas a la Biblioteca del Vaticano para estudiar manuscritos medievales miniados también llamaron la atención de Juárez y contribuyeron a su propio conocimiento de la pintura sobre papel y sus efectos particulares. Las combinaciones de color, antigüedad, frescos, manuscritos, y la luz y el drama en las calles de Roma son fuentes evidentes de inspiración para los colores y otros elementos que se encuentran en Lesser Butterfly, 1996, Limitation, 1997, y Will/Leaves, 1997.
Quizás lo más fascinante de este conjunto de obras eran las grandes pinturas de los últimos tres años, producidas en su nuevo estudio de Times Square. Testigo de los rápidos cambios en el desarrollo del área, Juárez trata temas de renovación urbana, nostalgia por el pasado, arquitectura y cartoon kitsch en pinturas citadinas que son abstractas, dinámicas y tan llamativas como la fuente de su imaginería. El artista considera estas pinturas un gran avance, debido a que reemplaza las referencias a la naturaleza con referencias a la compleja red de arquitectura y vías que se extiende bajo su ventana. Sólo quedan unos pocos vestigios de ramas esperando ser sepultados por el progreso urbano. En Times Square Tiles, 2000, círculos de energía laten en diseños repetitivos que fueron sugeridos por el arreglo de azulejos que vio en mezquitas turcas. Una vez más, el recuerdo del tiempo le da un sentido de lugar a un conjunto de obras que es relevante gracias a su magistral pintura y elegante imaginería.
CAROL DAMIAN
