El artista colombiano Óscar Palacio captura los contornos de los hogares estadounidenses tanto urbanos como suburbanos. Sus fotografías c-print a color, de tonalidades moderadas, presentan el área de Boston con el ojo de un observador, no el de un residente. Palacio registra los detalles comunes de nuestro entorno de tal manera que parecen evocadoras estampas de vidas que conocemos pero que no vemos.
En Banister, 2002, un segmento de una balaustrada desgastada y rota, con la pintura blanca pelada, se encuentra sobre un mantillo de madera en descomposición, salpicada de cascarillas de pintura y hojas. Un rayo de sol ilumina un parche dorado en el extremo izquierdo de la fotografía que, de lo contrario, está en sombra. La balaustrada, con sus balaustres descascarados y su pasamanos pelado, semeja una atrevida caligrafía sobre la mezcolanza del fondo de óxido y astillas de madera café. Esta fotografía nos da una tranquila ojeada de un fragmento arquitectónico desgastado por el toque de incontables manos y lloviznas que, de no ser por ella, habría permanecido ignorado.

Hooks and Door, 2002, retrata una vieja puerta, común y corriente, de Nueva Inglaterra, como un objeto escondido y elemento determinante de una composición abstracta. La puerta, con su gruesa capa de pintura beige que se está pelando, se presenta de la manija hacia arriba, enmarcada en una desgastada moldura blanca y las clásicas tejas azul grisáceo de una casa de la región. Una tabla horizontal con ganchos y una polea con una cuerda, tal vez para colgar ropa, bloquea la entrada a la puerta. El tablón con ganchos pasa desapercibido en muchos hogares de Nueva Inglaterra (en particular, en las casas de tres pisos de Boston; pero Palacio le ha dado importancia. Típico de sus fotografías, lo mundano de nuestro medio adquiere relevancia cuando se le enmarca y se le enfoca. Además, en este lado de la casa, que está oscuro, la puerta y el tablón con los ganchos sirven como sólidos elementos visuales verticales y horizontales dentro de una expresión abstracta. Sacado de su contexto literal, Hooks and Door proyecta un sutil pero interesante juego de líneas cruzadas y formas audaces.
Otra fascinante fotografía que proyecta a la vez intensas cualidades realistas y abstractas es Window and Stairs (NOLA), 2002. Muchos artistas han retratado una intersección de elementos arquitectónicos para obtener un efecto espectacular, pero esta fotografía logra ese resultado con una resolución discreta pero decisiva. Grises escaleras de piedra trazan una diagonal a través de la composición. Visible detrás de los escalones, colocada dentro de una brillante pared blanca se halla una magnífica ventana con un pesado dintel pintado de negro brillante y una lustrosa reja de metal que protege sus vidrios. Esta cara olvidada de un viejo edificio aparece en la fotografía de Palacio como una serie de animadas yuxtaposiciones. La insólita ubicación de una escalera delante de una ventana se transforma en un diálogo entre los descomplicados escalones grises y la brillante superficie con textura de la ventana antigua, mientras que las líneas diagonales de las escaleras se cruzan visualmente con la reja de horizontales y verticales que cubre los vidrios.
En White Fence, 2002, Palacio nos da una perspectiva del paisaje suburbano de Norteamérica que parece parte real y parte locura. La fotografía está definida por una diminuta cerca blanca clavada en la tierra en segmentos de tres pies, por razones decorativas, no estructurales. Al fondo del verde prado que se ve detrás de la cerca se encuentra la fachada de una casa típica de los suburbios norteamericanos, con revestimiento exterior de aluminio, postigos, y arbustos bien podados. La endeble cerca blanca es el punto focal del cuadro. Vista a nivel de los ojos, la perspectiva del espectador es desde afuera, como si estuviera escudriñando el sueño americano por encima de las ásperas tablillas blancas. El artista iluminó la cerca, de tal forma que ésta se muestra audaz y brillante, como un símbolo en contraste con el apagado fondo de la casa y el prado, creando la impresión de que incluso una débil barrera impide el acceso de los extraños al clásico hogar norteamericano. Al igual que en las otras fotografías, se nota aquí la misteriosa habilidad de Palacio para enmarcar los contornos de los espacios que habitamos, permitiéndonos ver, de nuevo, los detalles que nos definen.
MARY SCHNEIDER ENRÍQUEZ
