La exposición La oscura piel de la luz. La obra fotográfica de Mario Cravo Neto reunió un conjunto de 24 fotografías, plata en gelatina, realizadas en formatos grandes y medianos, cuya temática se inscribe dentro de la tendencia modernista latinoamericana. La obra de este creador brasileño no registra los espacios exteriores como escenario de sus composiciones, sino que surge de una búsqueda interior en la que el artista refleja sus inquietudes y creencias personales. Cravo Neto ejecuta sus trabajos en la intimidad de su estudio, lugar en el que elabora composiciones basadas en la heterogeneidad de rasgos que distinguen nuestra idiosincrasia latinoamericana.
En un ambiente de penumbras, el artista detalla cabelleras, texturas, plumajes y porosidades con los cuales conforma un lenguaje pleno de diferencias visuales, semejante a la atmósfera sincrética y variada que le rodeó en su tierra natal, São Salvador da Bahía de Todos os Santos, en Brasil. La hábil combinación de luces y sombras proporciona una gama de matices, degradaciones y polaridades que atrapan y seducen la atención del espectador. El extremo contraste entre los tonos se vuelve radical y determinante. Sin embargo, un tamiz invisible parece equilibrar los choques frontales entre los opuestos, y logra integrar cada mancha, cada detalle y cada segmento con el resto del formato, unificando el conjunto compositivo.

Fernando Castro, curador de la muestra, afirma: “Su maestría en la iluminación fotográfica semejante a la de un claustro, a menudo hace surgir cualidades esculturales de sus elementos temáticos mientras que su empleo de la técnica fotográfica, como la profundidad de campo, convierte la superficie plana de la copia en algo onírico y táctil. Mediante una conjunción precisa de destrezas tanto técnicas como formales, Cravo Neto otorga a las imágenes de animales, objetos rituales y cuerpos humanos una aura de misterio” (Fernando Castro: “La oscura piel de la luz”, en: Primer mes de la fotografía. Embajada de Francia en Venezuela. Caracas, 2003. p.13). Las obras Sacrifice V (Sacrificio V) y Ángela e Lukas, Torso Com Penas Brancas (Ángela y Lukas, torso con plumas blancas), ambas de 1989 (50,3 x 61 cm), constituyen una muestra de esas destrezas que el fotógrafo ha ido perfeccionando a lo largo de los años. El tratamiento de la piel —y en especial la piel morena—, adquiere en estas composiciones una presencia protagónica. Esa piel que ha sido motivo de prejuicios, des-criminaciones, elogios o desprecios, se hace elocuente al describir escenas inspiradas en los mitos yoruba, los rituales chamanísticos, en la macumba y el candomblé. Este creador ha sabido hilvanar, magistral y sutilmente, la técnica fotográfica del blanco y negro con la temática que le interesa: la herencia mestiza y el rescate de las tradiciones. Torso Negro Com Cal (Torso negro con cal), 1988 (97,5 x 97,5 cm), y Tinho, 1990 (50,3 x 61 cm), son un ejemplo de esa raigambre étnica a la que alude el artista insistentemente. Los encuadres en primer plano constituyen otro de los recursos recurrentes con los que Cravo Neto explora, depura y monumentaliza sus figuras. Al registrar cuerpos, objetos y escenas muchas veces incompletas, introduce al espectador en una lectura que lo involucra emocional e intelectualmente, lo hace partícipe de su discurso y lo invita a completar, y recrear, con la imaginación, la memoria o el conocimiento, lo que ya ha anunciado en el plano fotográfico. Estas creaciones, ricas en imágenes y sutilezas ópticas, nos remiten a la confluencia de razas que trajo consigo la conquista de América y al mestizaje como consecuencia del encuentro de tres culturas: la europea, la africana y la amazónica. A través del visor de la cámara, Cravo Neto nos acerca a ese mundo mágico, misterioso y poético que caracteriza el sentir bahiano y el alma brasileña, amalgama de cruces y vivencias de herencias ancestrales.
Con la muestra La oscura piel de la luz. La obra fotográfica de Mario Cravo Neto el Museo de Bellas Artes de Caracas participó en el Primer Mes de la Fotografía, Caracas 2003, evento que se realiza entre el 25 de septiembre y el 26 de octubre, gracias al apoyo de empresas e instituciones pública y privadas, y la coordinación de la Embajada de Francia en Venezuela.
GLADYS YUNES
