Exposición Individualdic 2003 - feb 2004· Por John Erwing

María Elena González

Art in General

Como un “diseño para vivir”, un plano de piso propone una versión idealizada de una realidad más complicada. Los planos de piso sirven como plataforma para las intenciones y las proyecciones inconscientes y también proveen un indicador de fuerzas normativas que de manera sutil (o no tan sutilmente) les dan forma a las relaciones humanas.

En UN Real Estates, María Elena González utilizó esta maravillosa cualidad de los planos para moldear fórmulas simbólicas a partir de una narrativa personal. Estos constructos aparentemente carentes de pasión son material en bruto para las instalaciones escultóricas de esta artista residente en Nueva York; en ellas plasma la vida de diversas maneras. Trans Parent Home I & II son planos de piso vaciados en caucho basados en los recuerdos de la niñez de González de los hogares que dejó en Cuba.

Estos seductores objetos estaban colocados sobre el piso, estimulando una inspección más detenida de sus detalles débilmente luminosos de color verde pálido. Representados en bajo relieve, los cuartos vacíos y los accesorios para baño eran un modelo para una historia doméstica que ya terminó o que está en espera de ocurrir. Aunque desprovistos de gente y muebles, los planos flotaban en el aire en un estado irreal que, para el observador casual, es desligado por el tiempo o el lugar.

Exposición Individual: María Elena González — imagen 1
María Elena González. Estados Irreales, 2003. Vista de la instalación. Foto: Bill Orcutt.

Esta cualidad más liviana que el aire se repetía muy cerca en dos instalaciones excesivamente decoradas. Las dos eran arreglos rectangulares de objetos grises que parecían tejas, hechas quizás de una cerámica frágil. En realidad, los objetos eran planos de piso vaciados en fibra-cemento, un material de construcción liviano que combina cemento portland y pulpa de papel. González adoptó esta forma durante una residencia reciente en Europa, en donde aprendió a hacer los materiales moldeados junto a trabajadores en una planta suiza.

La primera instalación, Weave, se componía de más de doscientas de estas tejas que fueron moldeadas en un barril y puestas sobre el piso en filas, con la curva hacia arriba. Colocadas en direcciones alternadas, las filas formaban un entramado suavemente ondulante salpicado de oscuros espacios ocultos. En Wave, igual número de las mismas tejas fueron moldeadas en curvas en forma de “S” y colocadas sobre el piso, una junto a otra en filas uniformes. Esta formación se adhería al piso en graciosos arabescos que ondulaban sobre el diseño general.

Todas las tejas estaban grabadas con el mismo plano de piso moldeado de manera extraña y tenían una “C” impresa, que significaba “clóset”. Al individualizar este espacio cerrado, neutralizado, González tal vez se estaba refiriendo a ciertas formas de aislamiento social que son superadas o reforzadas, al menos visualmente, por los patrones colectivos que las organizan. Estos diseños de elegante sencillez sugieren también un carácter arquitectónico distintivo enfrentado a una intrincada narrativa social, tal como la histórica inclinación del Modernismo por demoler planos de piso más heterogéneos.

En un salón contiguo pintado de azul pálido, González creó un antídoto para los pulcros diseños anteriores. Titulada Flying Apartment Flotilla, esta instalación presentaba numerosos planos de piso de trascendencia personal para la artista. Dispersos por el cuarto en forma caprichosa, estos planos también estaban hechos en fibra-cemento y tenían formas dadas al azar para que pareciera como si las movieran imperceptibles corrientes de aire.

El engaño era simple pero suficiente para llevar el salón a un tranquilo estado de eterno movimiento, un estado irreal que es tanto imaginado como sentido. Como hojas de otoño lanzadas por el viento, la instalación nos recordaba, de manera acertada, que los planos de piso son excelentes para las casas pero no tan confiables para la vida humana. Entendemos la importancia de los planos, pero aceptamos la realidad de que siempre serán solamente provisionales. Esta cuidadosa modulación de ideas y sensaciones transforma los elementos esquemáticos de la obra de González en una poesía claramente nostálgica.

JOHN ERWING

María Elena González, por John Erwing | artnexus