Exposición Individualdic 2003 - feb 2004· Por Bélgica Rodríguez

Margot Römer y Josefina Benedetti

Sala Corp-Banca

Transistoria, un tránsito por la historia en 5 instalaciones, constituye uno de los eventos importantes realizados en Caracas en el año 2003. Es obra compleja, simbiosis de plástica y pintura resuelta en cinco espacios, en la que, según explica el crítico de arte Víctor Guédez, “... el encuentro entre la transitoriedad de la historia y la retroprogresión del arte se convierte en la encrucijada conceptual sobre la cual se afirma el recio temperamento de Margot Römer y la iridiscente sensibilidad de Josefina Benedetti”. La artista plástica Römer se ocupó de la conceptualización visual, estructura y resoluciones intermedia, mientras que a Josefina Benedetti le correspondió la conceptualización de la ambientación espacial electroacústica. En perfecto sentido y sentimiento integrador, música y elementos visuales ofrecen un acto complejo y completo de entendimiento creativo donde el pasado se convierte en contemporaneidad. Las dos realizan un recorrido por la historia del arte en sentido figurado, con el “Ser Hombre-Mujer” como protagonista principal simbólicamente resumido en la frase de Nietzsche “Yo soy todos los hombres de la historia”, en el espacio cinco escrito en siete idiomas: griego, italiano, latín, francés, ruso, castellano e inglés. Esta frase como coro visual pareciera repetirse al infinito a través de una boca de labios encarnados y sensuales resuelta en escultura blanda que se posa sobre el piso. Una letanía sin final.

Interrogaciones y respuestas regulan la secuencia de los cinco espacios. Una historia pasada llevada a otra que está en pleno desarrollo, plantea una relación plástica y semiótica entre unos símbolos emblemáticos de la cultura occidental rasgados en su plenitud por una realidad cruel y avasallante del hoy del hombre cotidiano. Temática propuesta en la organización de tensiones entre el objeto que se contempla (cariátides, un Marat asesinado) y el espacio cultural sin límites al que el espectador es conducido e introducido; el espacio que le pertenece, que es él mismo.

Exposición Individual: Margot Römer y Josefina Benedetti — imagen 1
Margot Römer y Josefina Benedetti. ¡Oh terror!, 2003. Fotografía de Margot Römer de la instalación que recrea el asesinato de Marat, y dos cajas de luz que contienen las cabezas decapitadas de las dos oligarcas: Römer y Benedetti.

Dos personajes se mueven alrededor de la interrogación sobre el cuerpo que no existe, columnas que sostienen la cabeza en charco de sangre de cada una y sólo aparece en la ternura de unas fotos de primera comunión de Römer y Benedetti, sorprendidas por una larga serpiente que se enrolla en un banco de iglesia (¿allí se arrodillaron las niñitas para recibir a Dios?), (segunda) y en la desnudez de un Marat que, mientras descansa (?) ensangrentado leyendo el diario El Nacional, tiene como testigos de su sorprendida ausencia una mesa donde reposan un teléfono celular y una lata de Coca-cola; en la pared cuelga un telón con las siete estrellas de la bandera venezolana (tercera). En la primera, el ruido de una motocicleta entorpece por momentos la belleza de la música de la Grecia helénica que arrulla las cariátides-pendones y las reproducciones tridimensionales que tienen por cabeza monitores mostrando a cada una de ellas en mímicas de sopranos.

Una estética contradictoria que oscila entre lo viejo y lo nuevo, lo viejo traído a lo nuevo, y viceversa, denuncia algunos visos sutiles de la vida del hombre moderno. Rastros de vida que se entorpece con elementos que entran en ella sin que se tomen como obvias formas de agresión, siéndolo: el ruido de la motocicleta, el aparato de televisión, la serpiente, Marat entre “símbolos” generalizadores de la vida contemporánea, escombros de ladrillos limitados por una cinta amarilla: peligro, no pase, la boca roja y blanda. La dualidad de significados, la contradicción del hombre ante la historia del arte y la propia verdaderamente suya. Similitudes y analogías en la racionalización rigurosa de un concepto social-cultural que domina la inmensidad del territorio ontológico y fenomenológico del hombre.

Primera Hagamos acto de ausencia, paradoja de la presencia clásica con las cariátides-video; segunda Mateo 16,18, Renacimiento en fotografías gigantes de la cúpula de San Pedro y las dos artistas en comunión, la serpiente de varios metros de largo (¿qué hacer con el cristianismo?); tercera ¡Oh Terror!, el Neoclasicismo de la República (¿Venezuela de hoy?); cuarta Suprimetismo, Suprematismo y Malevitch, fotografías de las dos, una blanco sobre negro amordazada y otra negro sobre blanco con ojos vendados, flanquean el cuadrado con ladrillo rotos y cinta amarilla (¿violencia?). Quinta Yo soy todos los hombres de la historia (el Yo Supremo). El conjunto de las cinco instalaciones, que hacen una sola, analiza y cuestiona la historia como un asunto de corrientes circulantes con el hombre como su protagonista. Lo hace a partir de apreciaciones físicas, psíquicas y perceptivas, en relación con su espacio interior y exterior simultáneamente. La historia siempre es la misma en su “inmortalidad” pero se modifica en su discurrir en el tiempo, plantean Römer y Benedetti, quienes hacen de estos cinco momentos “inmortales” un documento en dinámica actual, un “manifiesto” en resistencia activa. Las asociaciones con acontecimientos de hoy, perceptibles evidentemente, subyacen como señales sensibles que llegan al imaginario del que mira y escucha las sonoridades electroacústicas diseñadas para cada espacio, desde la música helénica, la Pasión según san Mateo de Bach, hasta llegar a Los Beatles, Daniel Santos, Faure, Elton John y el venezolano guarachero Billo Frómeta, entre otros. Integración en sentido real entre música, arquitectura y artes visuales desde el concepto propuesto. Integración emblemática y simbólica en el sentido de los temas figurados. Transistoriedad no modifica la historia, en este caso la convierte en lo que es, un documento de su tiempo.

BÉLGICA RODRÍGUEZ

Margot Römer y Josefina Benedetti: Sala Corp-Banca | artnexus