Exposición Individualdic 2003 - feb 2004· Por Florencia Bazzano-Nelson

Hildebrando de Castro

Fay Gold Gallery

Expectativa y seducción fueron los temas principales de la exposición del brasileño Hildebrando de Castro en la Fay Gold Gallery, una de las salas de arte más destacadas de Atlanta. Todas sus obras eran en blanco y negro y consistían en retratos pintados de una modelo y fotografías de corazones palpitantes. Los cuatro retratos mostraban el rostro de Numa Ciro, brasileña también y amiga cercana de De Castro, modelo frecuente y musa inspiradora de muchos años. Con estas obras el artista construyó una tensión visual, organizando las pinturas en una secuencia que empezó con Numa I (2002), en donde la modelo baja la vista ensimismada, y terminó con Numa IV (2002), en el momento específico en que la modelo levanta la mirada para encontrarse con la del espectador. Las cuatro imágenes de Numa Ciro correspondían a las cuatro imágenes del corazón que se titulaban Missing Person 1-4 (2002), y constituyen un tema recurrente en el arte de De Castro. Según éste, el título de estas fotografías alude a “la pregunta detrás de todo corazón solitario: ¿Dónde estás? ¿Dónde está tu amor?” Cada corazón se identificaba con uno de los retratos y, visualmente, palpitaba de deseo a medida que Numa Ciro despertaba de su introspección. En Big Heart (2002), el corazón se agrandó y se hizo tridimensional bajo la mirada directa de ella.

Exposición Individual: Hildebrando de Castro — imagen 1
Hildebrando de Castro. Numa IV, 2002. Oleo sobre lienzo. 127 × 132 cm (50 × 52 pulgadas).

De Castro se ha fascinado con la exploración del concepto de movimiento en su obra. Su objetivo es lograr el efecto de palpitación al combinar un formato serial con fotografía lenticular. Esta técnica le permite mostrar dos imágenes simultáneas, una de un corazón normal y otra de un corazón expandido, las cuales se hacen visibles a medida que el espectador se mueve de una fotografía a la siguiente. El artista empleó corazones de pollo para sus fotografías y produjo el efecto de expansión con Photoshop. Aunque las imágenes resultantes se ven más realistas que las generadas por computadora, la obra de de Castro desafía cualquier noción simple de figuración. Su estética actual es muy reductiva, elimina detalles superficiales y emplea fondos vacíos, escuetos. Esto les da a estas obras una serena apariencia conceptual que crea una consecuencia paradójica: aunque el corazón es para De Castro un símbolo de pasión y emoción, sus imágenes son mesuradas e indiferentes. También son claramente desenfocadas. El artista explica que esta preferencia estilística no está relacionada con la obra de Gerhard Richter, cuyo arte no conocía, sino más bien con la falta de nitidez que los recuerdos parecen tener a veces, cuando se les ve con el ojo de la mente.

La exposición también incluyó una pintura borrosa, en blanco y negro, titulada Naturaza Morta, Deer (2002). Animales y paisajes son temas nuevos en el arte de De Castro, y se basan en sus fotografías de los dioramas que representan animales y ambientes naturales y que se encuentran en el American Museum of Natural History de Nueva York. El artista está fascinado con los animales disecados exhibidos en las vitrinas. Su título natureza morta (literalmente, naturaleza muerta, en portugués) le hace justicia conceptual a lo que son estos animales de museo: completamente muertos pero hechos para que parezca como si todavía estuvieran vivos.

La sofisticación visual de la obra de De Castro parece enfrentada al hecho de que este artista brasileño es autodidacta. Nacido en 1957, De Castro creció en el seno de una familia pobre en Río de Janeiro. Desde niño le interesó el arte, pero asistir a una escuela de arte simplemente no era una opción a su disposición. Abandonó la escuela secundaria para trabajar, pero logró capacitarse en el campo del arte laborando durante 15 años como diseñador gráfico para varias compañías de discos. De Castro produjo sus primeros dibujos profesionales en la década de 1980. En un comienzo, se inclinó por los lápices de color, pero después de unos años los abandonó por los pasteles con el fin de trabajar a escala más grande. Sin embargo, su uso de los pasteles no enfatizó las cualidades específicas de este medio y más bien hizo que su obra se viera como pintura acrílica o al óleo, un medio que él todavía no había explorado. Sus pasteles eran realistas, sombríos y dramáticos pero evitaron verse barrocos al minimizar el movimiento y la emoción. De hecho, decidió representar con un ojo clínico indiferente los desnudos, las situaciones eróticas y los inusuales personajes humanos que a menudo aparecían en sus obras.

A principios de la década de 1990 empezó a fotografiar a sus modelos en blanco y negro porque algunos de ellos eran mayores y se les hacía difícil posar durante largos períodos. Pero hacia finales de la década, su uso del blanco y negro se extendió también a sus dibujos y pinturas. Al mismo tiempo, De Castro descubrió que su empleo del pastel limitaba la dirección de su arte, entonces decidió cambiarse a la pintura. En realidad, consideró ésta de la Fay Gold Gallery no sólo su primera exposición individual en Atlanta, sino también su primera exposición real de obras pintadas. De Castro ha vivido en Nueva York desde 1996 y ha expuesto profusamente en Brasil, los Estados Unidos y Europa. A menudo regresa a su país natal, en donde, en este momento, está preparando dos nuevas exposiciones.

FLORENCIA BEZZANO-NELSON

Hildebrando de Castro, por Florencia Bazzano-Nelson | artnexus