La Galería Mehr Licht en San Juan, dedicada a presentar obras de artistas extranjeros en Puerto Rico, mostró una colección de lienzos de la joven pintora Cecilia Lueza, oriunda de Misiones, Argentina, y radicada en Miami, Florida. La exposición, que se inauguró el 7 de agosto y concluyó el 28 de agosto de 2003, destacó la figura como motivo principal de todas las composiciones. Lueza, inspirada en el arte de Francis Bacon, nos reiteró en una entrevista su interés en conformar una realidad pictórica evocadora de lo inmaterial, etéreo y fantasmagórico. A pesar de que al ver los lienzos de Lueza se puede pensar en Bacon, éstos no se pueden vincular con la obra del artista de Dublín en varios aspectos importantes. La obra de Bacon se distingue por una imaginería atormentada, a veces abyecta, y por la estimación que le confiere a la relación entre el espacio y la figura en la composición. Lo siniestro, lo abyecto o lo desagradable, punto de arranque en algunas de las composiciones de Bacon, no son aspectos explorados en las pinturas de Lueza. Ella ha insistido en que no le interesa recrear en la pintura una realidad desgarradora, triste o mórbida, sino sugerir o evocar un mundo de la imaginación.

No obstante, el arte de Lueza comparte con el de Bacon figuras borrosas o desvanecidas, sugerentes de una corporeidad que no es de carne y hueso. Interesantemente, la inmaterialidad de los cuerpos se logra en algunos lienzos por medio de un pincel recargado de pigmento, en otros casos se logra por capas transparentes de color que, a su vez, dejan entrever otras. Lueza parece tomar de Bacon el uso del blanco y el gris para acentuar las transparencias o la inmaterialidad de las figuras.
En una reseña en el periódico El Nuevo Día1 se sugirió que la pintura de Lueza busca recrear en términos espaciales una dimensión nueva y distinta. La dimensión inaudita, título de la presente exposición, no parece referirse al espacio pictórico o a la búsqueda de un espacio distinto al renacentista y al cubista. La inmaterialidad de las figuras evoca una dimensión que no es la de la realidad concreta. Una dimensión no sugerida por el espacio pictórico, sino por las figuras. Los lienzos titulados Levedad o Hidden tienen como referente espacial el arte abstracto, zonas divididas a veces por colores sólidos que se contrastan con las transparencias que definen a las figuras. De hecho, las figuras en muchos de los lienzos aparecen yuxtapuestas y paralelas al plano pictórico. Otras, como en Levedad, aparecen oblicuas al mismo. El arte de Lueza, ejemplo de una mirada típica de la época postmoderna, se nutre de los logros formales y conceptuales de aportaciones del pasado. La dimensión inaudita es una visión poética, pero no una nueva dimensión en términos espaciales. Lo inaudito parece concebido a partir de la tradición vanguardista.
En la entrevista que nos concedió, la artista comentó que el paisaje no es importante en su concepción plástica. Argentina, Florida o el Caribe no son referentes con los que podamos asociar su pintura. Por el contrario, Lueza se interesa por un referente anónimo y por temas universales que desde antaño han destacado la pintura y la literatura. La dimensión inaudita, al deslindarse del lugar, deja atrás la historia, la geografía, la identidad. Las asume desde una concepción artística en sintonía con propuestas globalizadas. En lo representado no hay un lugar, ni unos personajes, sino un espacio y un colectivo. Los rostros indefinidos, algunos los cuerpos acéfalos, los géneros imprecisos y la ausencia de la personalidad de los representados no son característicos de un arte que se interese en hurgar la psicología de los retratados. La dimensión inaudita no trata de una etnia, grupo social o nacionalidad, sino de una humanidad sin individualidad fuera del tiempo, ahistórica y relevante al mundo del sentimiento y de la imaginación, dimensión a la que se puede transitar para salir de la vida cotidiana.
La dimensión inaudita asegura la exploración de impulsos humanos básicos independientemente de creencias religiosas, políticas o artísticas. Este contenido temático, aunado a una concepción formal que se nutre del juego entre gamas de colores monocromáticos y contrastados, entre figuras en movimiento y estáticas y entre contornos precisos y otros desvanecidos, ofrece la posibilidad de disfrutar el arte sin incomodidad. El arte de Lueza es una propuesta que parece perseguir la armonización de los contrarios, en esa dimensión imaginaria en la que no tienen cabida la ironía y el pathos humano, y que, no obstante, apela al individuo y sirve a la vida.
NOTA
1. Haydée Venegas. “Hacia otra dimensión, Lueza. Arte y Cultura". El Nuevo Día. 15 de agosto de 2003.
INGRID MARÍA JIMÉNEZ
