Tomando como punto de partida el caso específico de la ciudad de Caracas, la Fundación Cultural Alemana conjuntamente con el Caracas Urban Think Tank han seleccionado como tema central de su propuesta el estudio de la cultura informal urbana. El objetivo principal de esta muestra colectiva es abordar las diferentes impresiones tanto de artistas latinoamericanos como de becarios provenientes de países del Primer Mundo, con respecto a la realidad social, política y cultural de esta metrópoli capitalina. Se trata de Caracas como caso de estudio, perfectamente aplicable a la realidad y situación actual en cualquier urbe latinoamericana donde la improvisación, la dinámica del caos, la mutabilidad de nuestras cartografías urbanas y la crisis económica aceleran las prácticas informales en la ciudad.
El punto de partida en la construcción de este proyecto, por tanto, emana de la informalidad presente a lo largo y ancho de la ciudad y en lo alto y bajo de la pirámide social de ella como dinámica que formaliza e informaliza la capital y su perímetro de una manera fascinantemente compleja. Un fenómeno que si bien antes no había sido tomado en cuenta, poco a poco ha ido incrementándose y, como organismo, se ha multiplicado con una compleja efervescencia vehementemente inaprensible. La falta de proyección, planificación y estructuración que caracteriza la informalidad dentro y alrededor de la formalidad de las grandes urbes latinoamericanas ha sido sujeto de muchas conjeturas, observaciones y explicaciones. Como realidad latente, la informalidad ha sido susceptible a la observancia y apreciación por parte de la sensibilidad artística que se pronuncia volcando su creatividad en una amplia gama de propuestas que colindan con distintas disciplinas tomando parte de ellas, desde la sociología, la biología, la matemática, la física, la psicología, la geografía hasta la arquitectura.

El Caracas Urban Think Tank es una agrupación conformada por Alfredo Brillembourg, Hubert Klumpner, Matías Pinto y Mateo Pinto. Convencidos de llevar a cabo el proyecto, Caracascase es presentado a la Fundación de la Cultura de la República Federal Alemana Kulturstiftung des Bundes, la cual ha amparado más de cincuenta proyectos artísticos dentro y fuera de Alemania. La fundación inicia una serie de programas, entre los que se encuentra Arte y la Ciudad, al cual precisamente se adhiere el proyecto Caracascase cultura urbana informal. El Caracas Urban Think Tank junto a 10 equipos integrados por distintos profesionales de diversas nacionalidades, de la mano con equipos locales, instituciones, universidades y ciudadanos, asume el reto Caracascase.
La ciudad como receptáculo de propuestas artísticas contemporáneas toma como modelo a Caracas que, como las grandes urbes latinoamericanas y asiáticas, ha estado sujeta a un crecimiento explosivo. La informalidad en ella, más que abordarse como condición parcial, debe ser asimilada como globalidad, en medio de improvisación, anonimato, provisionalidad. Caracascase ofrece una oportunidad para que tanto artistas como científicos, latinoamericanos o no, ofrezcan su versión y develen su poética frente al asunto, se involucren con el fenómeno y aporten soluciones y acercamientos para su comprensión, mediante el trabajo de campo interdisciplinario.
Gran cantidad de artistas interesados en el proyecto llegan a él, bien sea por parte de la fundación, de la página web o por contactos personales. Los participantes presentan una propuesta que el comité somete a votación. Una vez conformado el equipo se inician los trabajos in situ, cuya exhibición y desarrollo es expuesto en la Sala Mendoza de Caracas.

El fenómeno característico de la informalidad, que ha llamado mayormente la atención de los artistas participantes en esta muestra, es el gran cordón de miseria, traducido en estructuras que dan vivienda a los más sencillos; se trata de los barrios marginales ubicados en la ciudad. Dicho tema ha encendido acaloradas discusiones ya que el proceso de apropiación informal, así como la movilización y asentamiento de estas estructuras, es iniciativa de sus mismos habitantes en los espacios urbanos y constituye un grave problema capitalino. Caracas, hecho en Venezuela es la propuesta de los diseñadores austriacos Sabine Bitter y Helmut Weber, quienes han estudiado esta apropiación del espacio como transformación y fenómeno social que trasciende a la metamorfosis urbanística. La silueta de una construcción emblemática de apropiación informal caraqueña, como el conjunto residencial 23 de Enero, es graficado como caligrama, con tipografía extraída de la Constitución nacional de Venezuela, fuente de luchas y polémicas actuales a nivel nacional.
El brasileño André Cipriano se dirige a las zonas más críticas de la ciudad y registra en rostros humildes de caraqueños, la historia viva de la Caracas informal. La fotografía como documento de grandes barriadas citadinas y sus habitantes constituye un cuestionamiento ético, en blanco y negro, que debe ser tomado en cuenta por los venezolanos y por el gobierno para confrontar la miseria y la violencia presente en ella.
La propuesta de los arquitectos japoneses Shuhei Endo y Keisuke Fukuma desarrolla un Mapa fenomenológico de Caracas. Con un interesante registro fotográfico, despliegan distintas temáticas inmersas en la realidad social “barrio adentro”. Un conjunto de hechos y condiciones que ha llamado profundamente la atención de este equipo, escenas de la cotidianidad e informalidad más sencilla, que por la frecuencia que reportan han pasado a “formalizarse”. Ejemplos palmarios de improvisación, contrabando y transitoriedad son captados para integrar un catálogo en línea, imaginario representativo de la informalidad caraqueña.

La confusión económica acelera el hacinamiento en la ciudad y el comportamiento informal de sus habitantes los obliga a adaptarse al medio y espacio físico que tienen a su alrededor, apropiándolo a sus necesidades inmediatas sin mayor planificación. Calles, avenidas, bulevares y plazas caraqueñas han visto en muy poco tiempo expropiada su función original, para pasar a satisfacer las necesidades inmediatas de la informalidad. Una práctica que poco le ha faltado para institucionalizarse en medio de la reinante anarquía ha ido convirtiendo espacios públicos en campos minados de pequeños comerciantes callejeros, quienes se desenvuelven diariamente ajenos a la irritante infraestructura social y administrativa que representa la legalidad y la formalidad.
La proliferación de viviendas dentro de la eclosión efervescente poblacional es ya una práctica que se ha formalizado dentro de los límites de lo común. Rústicas construcciones cuyo estado permanente son la improvisación, la expansión, el cambio, la construcción, conforme las necesidades de sus habitantes así lo exijan. Estos asentamientos generan criterios y leyes propias, códigos y un conjunto de reglas espontáneas que faciliten la convivencia. Percatándose de esta realidad varias de las propuestas del Caracascase han hecho eco de esta problemática.
El ingeniero canadiense Guy Lafayette, junto a los arquitectos e ingenieros italianos Marco Poletto y Claudia Pasquero, desarrollan su propuesta: Regímenes de lentitud, paisajes operacionales. Para este equipo la cultura informal es modelo de lentitud proliferada. La naturaleza no proyectada con que surge exige asimismo un conjunto de normas. Con esta hipótesis comprobarán que ante aquello, caótico a simple vista, subyace un mundo de fuerzas, estrategias y movimiento que hacen que el sistema funcione como una estructura concisa. El planteamiento plástico de Regímenes de lentitud consistió en establecer analogías entre los sistemas constitutivos más sencillos, como el tejido de un sombrero tradicional, hasta el ensamblaje más tecnológico, infringiendo las normas en cada uno de ellos y corroborando que a cualquier escala deben existir orden y reglas de funcionamiento, ya que ambos sistemas se mostraron susceptibles de pequeños cambios.
En este mismo orden de ideas, el proyecto Prácticas urbanas, espacializaciones tácticas de los arquitectos alemanes Sabine Müller y Andreas Quednau estudia sistemas informales, la movilidad informal. Analizando prácticas como las ejecutadas por los vendedores ambulantes, que se ubican en un lugar y luego se desplazan hacia otro sitio, y de allí hacia otro diferente, comprenden que esto genera una armonía en la movilidad del sistema que no puede ser entendida como condición aparte, sino dentro del conjunto dentro del cual opera. La propuesta plástica de Müller y Quednau consiste en un diseño abstracto, casi de naturaleza molecular, donde ejemplos de estos desplazamientos son sintetizados gráficamente en puntos y líneas.
El arquitecto mexicano Felix Madrazo, su colega israelí Lyat Esakov y Elena Chevtchenko, estudiante de arquitectura ucraniana, desarrollarán Disponibles. Este equipo creativo demostrará con especial interés que para recuperar espacios útiles de una localidad, no es necesario recurrir a la intervención arquitectónica, sino que es factible ejecutar estrategias que permitan a las propias comunidades su recuperación, empleo y optimización. Este mismo equipo, junto al fotógrafo André Cipriano, ha propuesto un Museo de los barrios 23, cuya maravillosa utopía debe afrontar la grave situación de los museos formales en Caracas. Las otras dos propuestas generadas por este equipo son Arquitectura directa, donde los mismos vecinos construirán sus casas vecinales, y Regulaciones urbanas formales, donde registra y transcribe conversaciones en las que se discuten reglas de juego y ocupación dentro de las estructuras informales en el momento de establecerse en una localidad.
El grave problema de la escasez de agua limpia en barrios y cordones marginales de la ciudad ha inspirado a Marjetica Potrc, artista eslovena, junto a Liyat Esakov, arquitecto israelí, a plantear Casa en crecimiento, ciudad en crecimiento. Este proyecto brinda soluciones autosustentables, pudiendo ser construidas y realizadas por las propias comunidades. Una de las propuestas es un baño seco ecológico, como proyecto piloto, el cual fue construido en una zona marginal aledaña a Caracas llamada La Vega, para comprobar su factibilidad. Una secuencia constructiva esquematizada, algunos dibujos de rápida factura, una pieza sanitaria, un video sistemático para comprender cómo ensamblar el baño y una gran foto ilustrativa complementan el conjunto museográfico. Asimismo, surgió otra iniciativa de parte de este grupo creativo para solventar el problema del sol directo sobre las personas que se desempeñan informalmente en las calles. Se trata de una estructura a modo de techo, a partir de materiales rústicos, que fue ensamblada e improvisada en mitad del espacio museográfico de la Sala Mendoza.
Caracas imaginada es desarrollada por el filósofo colombiano Armando Silva, junto a un equipo conformado por el sociólogo y periodista venezolano Tulio Hernández, la venezolana Ana María Carrano, comunicadora social; Amanda Castiblanco, comunicadora visual colombiana, y Guillermo Santos, antropólogo colombiano. Inmersos en la dinámica informal caraqueña, han desarrollado siete imaginarios que expresan el colectivo, como construcción sociocultural de los ciudadanos. Proyectadas en un plano de la ciudad de Caracas, valiéndose de encuestas para percibir la opinión de sus protagonistas, una breve descripción de cada una de las zonas que la integran. Representaciones fotográficas y proyecciones que ilustran y condensan experiencias, narraciones o ceremonias urbanas relacionadas con prácticas sociales informales complementan el conjunto.
El escritor alemán Raúl Zelik reflexiona en torno a la fragmentación de la ciudad de Caracas entre sectores y clases sociales altamente contrastantes, en su proyecto La invisibilidad no es casual. Desde una postura activista busca en las agrupaciones informales medios alternativos de organización. Pablo Souto, arquitecto y fotógrafo argentino, desarrolla Caracas es, donde fotográficamente registra distintos escenarios capitalinos, confrontando estas imágenes con el plano de la ciudad de Caracas.
Los científicos juegan un rol trascendental en el momento de proyectar sus propias visiones y poéticas con respecto al fenómeno de la informalidad en la ciudad de Caracas. Los venezolanos Ignacio Arcaya, matemático y el biólogo Diego Rojas desarrollan Caracas, ciudad fractal. Ambos analizan los patrones de reproducción, multiplicación, agrupación y disposición relacionados con el fenómeno caótico, no relacionado con el desorden o la arbitrariedad, sino con la fractalidad o caos determinístico. Estos científicos han explorado el mapa caraqueño para analizarlo como conjunto geométrico, en la ciudad, y observar las propiedades fractales aplicables a los barrios marginales de ésta.
Caracas invisible es la propuesta del cineasta francés Nicolás Bencilhon y de la cineasta y antropóloga venezolana María Alejandra Padrón. Ubicada en un cuarto oscuro, dispuesta dentro del diseño museográfico de la muestra, se proyecta una curiosa serie de películas documentales que registran una historia generada a partir de las carreras de caballos. Sus personajes: los habitantes del barrio Las Mayas, aledaño al hipódromo, quienes divisan a lo lejos la competencia y disponen de una banca hípica paralela en su propia comunidad. El discurso presenta a cada integrante de la familia participando, ceremoniosamente, del espectáculo, donde se registra cada una de sus impresiones. El artista venezolano Alexander Gerdel es el responsable de Cine Atlántida, un video que construye su discurso narrativo inspirado en la informalidad, con cada uno de sus elementos compositivos, esto es: la improvisación, lo fragmentario, lo permanentemente inconcluso y lo inestable.
En medio de una concurrida inauguración, Caracascase ha sido blanco de no pocas polémicas, dada la naturaleza crítica, social, política y moral de su propuesta. Entre sus participantes se debaten distintas posturas con respecto a la crisis focalizada en la ciudad capital, fuertes confrontaciones y opiniones sesgadas, que han provocado incluso el retiro de parte de uno de sus participantes, dada la amplitud de interpretaciones que connota esta muestra. No obstante, la meticulosa selección de los trabajos expuestos y el criterio museográfico de la misma dan cuenta del trabajo pulcramente cuidado en un proyecto sin precedentes en Caracas. El Caracascase será documentado y publicado por NexText, como capítulo del libro, donde se evidenciará cada uno de los proyectos emanados del Caracascase junto a otros trabajos de venezolanos ligados al tema.
ELISA RODRÍGUEZ CAMPO

