Exposición Individualdic 2003 - feb 2004· Por Luz Sepúlveda

Alejandro Vidal

Galería Espaciotres

A través de la historia del arte el tema de la violencia ha sido muy recurrente. La proyección espaciotemporal de una temática como la guerra, el sufrimiento, la muerte, la enfermedad o el desastre es ilimitada. Basta recordar el estandarte de Ur, los murales de Bonampak, el rapto de las Sabinas, Saturno devorando a sus hijos, las sillas eléctricas de Warhol, el obrero muerto de Álvarez Bravo, escenas de fusilamientos, horror y hambruna, seres desmembrados o descuartizados... No obstante una galería plena de representaciones belicosas, la mirada de Alejandro Vidal (Palma de Mallorca, 1972) observa la cotidianidad urbana y, envuelto en el caos citadino y suburbano, da un sorprendente giro y confronta a la violencia desde una perspectiva activamente estética.

Vidal presenta en la galería alternativa Espaciotres dos fotografías de gran formato y un video proyectado en la pared o en un monitor durante las horas de trabajo. ¿Por qué? Porque no se trata de un espacio tradicional: se trata de una oficina editorial en la que se producen las revistas Travesías, Gatopardo y DF. Los directores y empleados llevan a cabo su rutina laboral en el mismo espacio en donde están exhibidas las piezas. Francisca Rivero-Lake, directora y curadora de Espaciotres muestra una nueva manera de exhibir arte, al mismo tiempo que obliga al cuestionamiento del devaluado locus laborandi. Se puede vivir rodeado de obras de arte, al mismo tiempo que se puede exhibir arte en un espacio que pragmáticamente no está destinado para este fin. Los resultados son excelentes tanto para los espectadores, como para los empleados de la editorial y el mismo artista expositor.

Exposición Individual: Alejandro Vidal — imagen 1
Alejandro Vidal. Ejercicios de Defensa Personal, 2003. Fotografía a color. 125 × 185 cm (49 ⅘ × 72 ¾ pulgadas).

Las imágenes presentes en esta ocasión son el resultado de una investigación que Vidal lleva a cabo de los manuales de defensa personal, del conocimiento de las artes marciales y el análisis de la agresividad reprimida con la que vivimos la mayoría de la gente en las grandes ciudades. Sin embargo, no existe una violencia evidente en las fotografías o el video de Vidal. Solamente se percibe una agresividad latente que se trata de forma ambigua, sin por ello ser menos contundente. Una pieza impresa en plotter, de 2 x 3 metros, muestra una escalera eléctrica en medio de un paisaje boscoso. Tres muchachos se ensartan en una aparente gresca de la cual se extraen distintas interpretaciones, pues no se puede armar una narrativa coherente con la sola observación de la imagen. No hay sangre ni golpes evidentes. Por el contrario, la fotografía denota un orden casi clásico, un tratamiento límpido, ortodoxo y lineal a pesar de la intención irónica por parte del artista.

En la otra fotografía, dos muchachos están atados en una pelea sobre otro cuerpo que yace sobre el piso junto a una botella de cristal rota. Nuevamente, no hay rastros de sangre, moretones, raspaduras o daño alguno sobre los combatientes. En esta ocasión, queda otra vez una sensación de ambigüedad y falta de empatía hacia los adolescentes que, evidentemente, se están haciendo daño. Esta pieza, de menor formato, está impresa sobre papel fotográfico, enmarcada y cubierta por un vidrio. Pareciera que Vidal toma “clicks a la distancia”, con un obvio distanciamiento de su objeto de estudio, pero con una fijación casi morbosa que se capta en el instante congelado.

En el video, dos combatientes se entrelazan en lo que parece un baile al ritmo cándido de la tercera sinfonía de Gorecki. En cámara lenta un profesor de artes marciales y otro joven se enzarzan en una coreografía en la que no hay vencedor ni vencido. Los cuerpos entrelazados resumen la idea que Vidal tiene de lo que la “cultura del miedo” ha generado en nuestra sociedad actual: cuanto más temores nos infunde el sistema, más light se vuelven nuestros valores. De ahí que se defina al ser humano contemporáneo como un ser violento, inmerso en la violencia, en un mundo violento, en el que se debe violar la ley como estrategia de sobrevivencia.

LUZ MARÍA SEPÚLVEDA

Alejandro Vidal, por Luz Sepúlveda | artnexus