Una de las lecciones más interesantes que podemos aprender acerca de la escala, aunque pocos artistas parecen practicarla, es que a veces una obra puede ser aún más dramática cuando se presenta en un tamaño más pequeño. Alejandro Mazon es un artista al que no le da miedo hacer densas y audaces afirmaciones en obras a escala reducida, cuya inmaculada ejecución, rigurosas líneas e intensos colores las colocan en el mismo universo de las miniaturas persas y los óleos flamencos. Como lo ha hecho antes, con estas obras Mazon decidió yuxtaponer diferentes temas y referencias culturales en evocadoras (no)narrativas. Al igual que en sus obras anteriores, estas imágenes pueden ser a menudo discordantes, personales y rara vez explícitamente afines. Esta imaginería episódica, irreal, ha llevado a comparaciones inevitables con Frida Kahlo aunque, en verdad, parece en cierta forma una comparación simplista.

La exposición actual de Mazon exhibió obras que presentaban una nueva reserva de personajes. Estas formas abarcan tanto la historia como la historia del arte. Esta serie de pinturas retiene la escala reducida y evocadora figuración de las obras anteriores de Mazon, pero han sido animadas más profundamente por sus fondos, provenientes de antiguos papeles impresos. Éstos son en su mayoría papeles de colgadura de la década de 1940 y origami de los años treinta, y estos fondos activan todas las imágenes. En algunas obras, como The Myth and the Master, las figuras y el fondo se mezclan con un matiz e integración sutil. Otras, como The 4th Feeding, fragmentan el espacio pictórico mediante una polifonía de diversos recortes de papel reconstruidos. Arregladas como largos frisos o discos cósmicos, estas obras están pobladas de un conjunto recurrente de símbolos que son a la vez personales y accesibles. Aumentando esta dinámica visual mediante el cambio constante de la estructura figura/fondo de sus obras, Mazon utiliza los medios pictóricos más contemporáneos, pero afecta continuamente una estética que es anticuada, validada históricamente y medio en broma a la vez.
Con esta serie Mazon parece haberse lucido finalmente. Obras de esta escala y estilo corren el riesgo de parecer demasiado afectadas o ingeniosas, pero Mazon muestra un conocimiento profundo de su propia práctica. Algunas de las figuras de la historia del arte que incluyó en estas piezas han sido vistas anteriormente en obras de arte de Cindy Sherman y los gemelos Starn, entre otros. Otras referencias artísticas que Mazon incorpora incluyen a Blake y la tradición romántica inglesa en general. La apropiación de refinadas formas de arte (papel antiguo y miniaturas) para poner en duda escenas históricas que a veces son desagradables es una estrategia que él comparte con Kara Walter. Al igual que ella, Mazon profundiza sus investigaciones en el colonialismo, trabajando desde ambos lados de la barrera.
En sentido estricto, ninguna de las estrategias de Alejandro Mazon en esta exposición es exclusiva o ha sido promocionada por él. De hecho, la idea de mirar otro conjunto de obras de arte a partir de la apropiación, el collage, e inspirado en la retórica pos-colonialista podría sonar potencialmente tedioso a estas alturas. Sin embargo, la mismísima naturaleza enciclopédica, trascendental, de las referencias de Mazon, el ingenio con el que son empleadas y combinadas, y la frescura de su ejecución, muestran que los métodos del artista tienen todavía mucha vitalidad.
JOHN ANGELINE
