Affordable Art Fair

Francisco Luna. Sin título, 2003. Técnica mixta sobre lienzo. 50 × 120 cm (19 ¾ × 47 ½ pulgadas). Praxis International Art.

Feriadic 2003 - feb 2004· Por Charmaine Picard

Affordable Art Fair

Nueva York

Compradores por primera vez y coleccionistas jóvenes eran la audiencia escogida para la segunda Affordable Art Fair (AAF) (Feria de Arte Asequible) que tuvo lugar en Nueva York a principios de noviembre. La original AAF fue establecida en Londres en 1999 por Will Ramsay como una manera de llenar el vacío entre artistas contemporáneos poco conocidos y coleccionistas emergentes. La idea de Ramsay era crear un entorno menos intimidante y más accesible con obras de arte valoradas en menos de 2.500 libras esterlinas (US$4.200). Para la feria de Nueva York, el límite era un poco más elevado y arte contemporáneo estuvo en exposición a precios hasta de US$5.000. 

Un aspecto interesante de la feria es que parecía diseñada para educar al comprador, ofreciendo charlas del jurado sobre coleccionismo de arte, recorridos guiados y una serie de demostraciones de técnicas de grabado y escultura. De las 135 galerías participantes, casi la mitad estaba ubicada en Nueva York, y el resto de los expositores venían principalmente de los Estados Unidos, Canadá y Gran Bretaña. La asistencia y las ventas fueron significativas y al final del evento de cuatro días, más de US$3 millones, se habían vendido con un precio promedio por obra de US$1.500.

Feria: Affordable Art Fair — imagen 1
Sylvia Riquezes. Flower, 2003. Wire mesh and balls. 22 × 15 × 12 in (55,8 × 38 × 30,4 cm). Marina Kessler Gallery.

Un efecto notable de la venta de “arte accesible” fue la correlación clara entre tamaño y precio: es decir, el tamaño sí importa. Muchos galeristas sacaron ventaja de la oportunidad de llenar sus stands con obras de pequeño formato, que hacían de la experiencia de ver las obras, algo que exigía bastante tiempo. Sin embargo, algunos como Ingalls & Associates presentaron conjuntos claros y poco complicados de artistas atrayentes como Eugenia Vargas, Gabriel Delponte y Annie Wharton. Las fotografías de carga psicológica con muñecas y caballos de juguete en paisajes exuberantes representan una combinación de clichés eróticos y románticos, mitología griega y experiencias personales de la infancia. De manera alternativa, el trabajo de Delponte y  Wharton reflejó una tendencia perceptible en el mundo del arte hacia la abstracción. Los anillos concéntricos de color de Delponte hechos de resina epóxica traen a la mente la obra de Kenneth Noland, pero a un nivel más íntimo, y con una sensación más moderna. Como muchos de los galeristas que participaron este año, Thatcher Projects también resaltó el arte abstracto, centrándose en las atractivas pinturas de Markus Linnenbrink y Jerome Powers y en las esculturas de Vanske & Spänle.

Obras sobre papel, ediciones y fotografías parecían ser el medio principal de la feria, e iban desde nombres relativamente desconocidos hasta nombres como José Bedia (Tamarind Editions), Sandro Chía (Fine Art Ander 5K), Louise Bourgeois (Solo Impressions) y Richard Serra (John Szoke Editions). Piezas de gran formato y obras únicas, como los dibujos al carbón de Kcho (Juan Ruiz Galería), u obras en técnica mixta  de Antonio Carreño (G.R. N’Namdi Gallery), fueron valoradas justo por debajo de US$5000, mientras que ediciones impresas como las litografías de un color de José Bedia alcanzaron los US$700, una inversión perfecta para un comprador primerizo. Paisajes industriales del fotógrafo canadiense Ed Burtynsky (Paul Kuhn Gallery) por valor de US$5.000 (enmarcados), fueron también una ganga: considerando la difusión internacional que se recibe, es solamente cuestión de tiempo para que sus precios empiecen a subir. Y en M.Y. Art Prospects, los flexi-prints digitales de Cleverson, usando un juego de sombras tradicionales, y siluetas divertidas, capturaban la imaginación con un precio de US$500.

Feria: Affordable Art Fair — imagen 2
Eugenia Vargas Pereira. El año más largo, 2002-2003. Fotografía a color. 50,8 × 61 cm (20 × 24 pulgadas). Ingalls & Associates.

Aunque las pinturas eran menos abundantes que los grabados y las fotografías, hubo algunas excepciones: las obras de Francisco Luna (Praxis International Art), Heesung Yang (Paradigm Art) y Ana Palacios (Latin Collector) ofrecieron al público la oportunidad de comprar una obra de arte original y única. En la Galería Richard Levy, las obras de Dean Bienvenido Ramos eran particularmente fuertes, y trataban la percepción humana y la experiencia fenomenológica. Imágenes delicadas y sutiles dibujadas con goldpoint en paneles con yeso de su serie Road, y una escultura elegante colgada titulada Suspensión, sobresalían. La escultura fue una minoría en esta feria, pero se podía encontrar en la Galería Marina Kessler, donde mallas de alambre y esferas rojas atrajeron al observador, en las esculturas minimalistas de Sylvia Riquezes.

En general, la feria podía ser agobiante a veces y produjo la sensación de una salida de compras prolongada, pero invirtiendo tiempo y esfuerzo en la búsqueda, se podía encontrar obras de arte interesantes y coleccionables. Como concepto, la AAF parece satisfacer la demanda de arte accesible y de buen precio, y los organizadores siguen expandiéndose con la adición de exposiciones en Nueva York, Bristol, Sydney y Melbourne, hasta la original feria de Londres. Al proporcionar un espacio donde coleccionistas jóvenes y compradores primerizos pueden estimular sus apetitos con obras accesibles, la feria está generando un sitio donde los individuos aprenden más sobre el mercado del arte, y eventualmente quizás podrían llegar a convertirse en coleccionistas con sentido común y bien informados.

CHARMAINE PICARD

Crítica de arte y candidata al doctorado en Historia del Arte de la Universidad de Chicago.

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