Exposición Individualsept 2003 - nov 2003· Por Rodrigo Moura

Renata Lucas

Castelinho do Flamengo

La reconfiguración de los espacios de galerías e instituciones ha sido la principal marca distintiva de la obra de Renata Lucas (Ribeirão Preto, 1971). Hace poco más de tres años que en el circuito del arte, sus exposiciones conforman un expresivo conjunto de precisas intervenciones en los espacios arquitectónicos. Sus intereses se centran en las cuestiones que hacen referencia a la relación de la escultura con la arquitectura, de la geometría con la construcción, del contenido con el continente y de la percepción del espacio y con la obra de arte por el espectador. Debido a su vinculación con la tradición constructivista brasileña, su obra renueva el formalismo de esta tradición. Renata Lucas, se viene acercando a la línea de artistas paulistas de generaciones anteriores, como Iran do Espírito Santo y Jac Leirner, los cuales, en las últimas dos décadas, lidiaron con las cuestiones formales de manera más abierta para lo cotidiano y para el mundo.

En un proyecto reciente, Mau Gênio1 (2002) , realizado en el Museo de Arte de la Pampulha, Renata Lucas instaló 38 andamios unidos entre sí por chapas de aglomerado en el entrepiso del edificio de Oscar Niemeyer, creando un piso temporario que estimulaba todavía más el ya fuerte lazo existente entre el edificio y el paisaje y obteniendo un efecto ajeno a la atmósfera nostálgica y preciosa del antiguo Casino, mientras reitera el espacio suspendido del Entrepiso.

Exposición Individual: Renata Lucas — imagen 1
Renata Lucas. Cruce, 2003. Aglomerado de madera. 15 mm. 16 x 20 m (40 x 78 ¾ pulgadas).

Cruzamento2 (2003) es el primer proyecto de la artista realizado directamente en un espacio urbano y fue exhibido en el mes de mayo en el Castelinho do Flamengo, en la ciudad de Río de Janeiro. La intervención constituyó en cubrir de madera el cruce vial frente al edificio de la institución, expuesto allí durante 18 días, con la autorización del poder público, y desmontado a pedido de los vecinos molestos por el ruido de los automóviles sobre la madera. La obra cubría el pavimento urbano de asfalto con 68 chapas de aglomerado de 2,2 m x 1,6 m y 15 mm de espesor, atornilladas directamente en el piso. Las chapas, yuxtapuestas, fueron aplicadas uniformemente sobre el cruce de las calles Praia do Flamengo y Dois de Dezembro, creando una relación mimética, así como también de fricción, con la cobertura original. El pequeño relieve era sensible a los automóviles que pasaban por el cruce, y los habitantes vecinos identificaban la intervención con la reforma del edificio del Castelinho, simultánea con la exposición de la artista, reforzando la tensión que sus proyectos siempre suscitan en la percepción de la obra por el público.

Cruzamento intensifica la estrategia de la artista de comentar los espacios alterándolos. Así, es importante reparar en sus procedimientos constructivistas y la adaptación de la obra al espacio real preexistente. Las chapas fueron recortadas en las cunetas siguiendo el contorno del local (redondeadas, conforme con el espíritu belle époque del Castelinho). Los pequeños orificios de la calle quedaron desobstruidos para el escurrimiento del agua, y en los desagües se instalaron tapas removibles para que éstos fuesen localizados y abiertos de ser necesario. En palabras de la artista: "Cruzamento fue realizado directamente sobre la superficie del mundo, en el medio de la calle, contenido entre las cunetas”. Fiel a su destino, a los 18 días la madera se tornó grisácea, produciendo una mayor semejanza con el asfalto que ella cubría, recibiendo también manchas de neumático y de aceite.

La artista establece, también, otra importante relación entre los materiales (palabras y cosas) de obra y de construcción. Operando un importante juego semántico en el centro de sus argumentos, la artista retoma y aproxima nociones hoy más distantes para las mismas palabras, en una reconciliación que asume plenamente su tensión: obra (trabajo físico) y obra de arte (fruto del intelecto); construcción/constructivismo (tendencia formal del arte) y construcción, en el sentido de erguirse una nueva edificación en el mundo. En ese sentido, noto un carácter casi utópico en las intervenciones de Renata Lucas, necesitando siempre de la complicidad y del esfuerzo de las instituciones para la aceptación de sus implicaciones conceptuales, pero también de una considerable mano de obra física para su consecución formal.

Desde el punto de vista de la forma, Cruzamento lidia con la horizontalidad. Presenta un plano antimonumental en el medio de la ciudad, que no conoce la interioridad o el volumen, adherido directamente al mundo. Desde el punto de vista de la materia, una vez más la madera se presta de manera flexible, líquida, casi sin carácter propio. No obstante, me parece que su contribución más interesante se encuentra en la discusión acerca de los espacios para el arte y sus fronteras. Si la obra podía ser vista desde las ventanas de la institución, trayendo la calle al edificio, ella también transporta el espacio institucionalizado del arte y de la cultura hacia el tenso tejido urbano de Río de Janeiro. El poder de la obra está en transportarse al centro del cruce, lugar de encuentro de fuerzas divergentes y opuestas, que se atraviesan sin tocarse. Llevar el arte al centro del remolino.

NOTAS

1. Mal Genio.

2. Cruce.

RODRIGO MOURA

Renata Lucas, por Rodrigo Moura | artnexus