Exposición Individualsept 2003 - nov 2003· Por Bélgica Rodríguez

Lamis Feldman

Sala Alternativa

En momentos en que las artes visuales, más que en otros dominios de la creación, sufren transformaciones profundas, cuando se multiplican discursos, valores e ideas, se transgreden posiciones que hasta ayer fueron de vanguardia, cualquier comentario sobre un trabajo de arte es, necesariamente, el resultado de preguntas e interrogantes motivadas por su estatus según una escala de valores. Naturalmente problemático, este comentario es UNA manifestación epistemológica sobre la naturaleza intrínseca de la imagen visible, sea cual sea. La imagen es el todo; es la razón vinculante entre arte e historia, artista y espectador, crítico y tiempo, y se proyecta como concepto contenido, con coherencia, en un recipiente.

Exposición Individual: Lamis Feldman — imagen 1
Lamis Feldman. Escritura entretejida, 2003. Cinta metálica plateada, níquel, cromo, mostacilla gris tornasol. 37,5 x 51,5 x 18 cm (14 ¾ x 20 ⅕ pulgadas). Foto: Daniel Hernández.

El discurso de la obra reciente de Lamis Feldman propone un acercamiento al arte en vívida conjunción constructivista de materiales deleznables que, en el contexto de su creación, se convierten en preciosos y semipreciosos. Se habla de materiales encontrados, más bien hablaríamos de materiales buscados para lograr un diseño provocativo en el juego de la línea (hilos de alambre) y el color (cuentas). Las cuentas de colores, los delgados hilos de alambre o plásticos, las delicadas mallas metálicas, se prestan a las manos de la artista para que en urdimbre mágica combine sus humildes cualidades estéticas y las convierta en joyas de opulencia galante dentro de un orden y una estructura constructiva. La imagen resultante es una presencia exquisita en su no decir nada. Es un objeto de deleite estético muy personal, muy íntimo, de belleza implícita y explícita. Entonces, cualquier comentario conlleva una reflexión sobre el concepto de belleza y su valor estético en relación con el planteamiento general de la artista.

El recipiente es una Escritura entretejida, título que Lamis Feldman da a la serie de 14 ensamblajes, de pequeño y mediano formato, resultado de una investigación llevada a cabo durante los últimos nueve años. Ella alude al milenario arte de tejer que significó, para los antiguos sabios, lo mismo que crear. Aquí se produce una ecuación inversa: crear es lo mismo que tejer y habría que añadir escriturar. Es construir y escribir un discurso a partir de valores plásticos no convencionales, donde artesanía y arte se conjugan. Intimistas y preciosistas en su presencia, cada pieza está en el límite del juego entre el impulso decorativo y la contundencia de la estructura. Son ensamblajes, pero también son joyas de belleza posible que se proyectan en su increíble liviandad y transparencia. Sostenidas por una estructura de intrincado tejido cuidadosamente organizado, han de exponer varios enunciados: decorativismo, belleza, sensibilidad y emoción. Estos enunciados no son nuevos en la obra de esta artista venezolana. Desde sus primeras obras, realizadas en técnica gráficas, pasando por su hermosa serie de esmaltes que le valió el Premio Nacional de Artes del Fuego en 1980, hasta la serie de naturalezas muertas que llamó Gypsum, Lamis Feldman ha mantenido su gusto por lo exquisito.

En cada una de las obras de esta Escritura entretejida, reposa un silencio a punto de hacer una revelación, pero no puede el espectador hacer intentos de descubrirla; sólo percibirla con la mirada y el corazón, sin límites en la emoción que experimenta, puesto que no contempla la razón. Cuentecitas en arco iris de colores, diversos y alegres, que brillan al ser rasgadas por la luz, proponen la intimidad del sueño que oculta un deseo. Sólo sentimientos evocan, y en viaje astral, el espectador sigue la chispa encantadora que de ellas se desprende. Lo bello siempre llama la atención.

BÉLGICA RODRÍGUEZ

Lamis Feldman, por Bélgica Rodríguez | artnexus