Las recientes pinturas de Carlos Vega actúan como mediadoras entre el pasado y el futuro. La mayoría de los ocho lienzos a gran escala expuestos hace poco en la galería Jack Shainman representan vías abiertas, evocando un sentido de transición y la posibilidad de experiencias futuras. Sin embargo, la técnica de collage de Vega, mediante una dependencia de documentos antiguos, ya sea superpuestos o empleados como soporte para pintar, evoca el pasado. Los lienzos están libres de presencia humana y, no obstante, el espectador como que se hace presente, animando la experiencia de estas obras. Nuestra atención fluctúa constantemente entre los sujetos pintados y las superficies de collage, alternando entre los metafóricos pasado y futuro y, de esta forma, cimentando la obra en el presente.

La técnica de Vega ha cambiado de manera significativa, comparada con la de sus primeras obras, expuestas en la Jack Shainman en 2001. Considerando que antes empleaba colores vibrantes y les daba más importancia a elementos del collage, creando un discurso muy dramático, sus recientes pinturas son apagadas y sobrias. Ahora, el artista es partidario de una paleta de amarillos, grises claros y blancos y opta por hacer más discretos los documentos que transforma en collage. En Who’s Who, un lienzo que representa una vacía red de autopistas, Vega emplea muestras de papelería en blanco de una compañía impresora. Crea una capa de estas hojas como si fueran ladrillos y las superpone a la pintura con el fin de crear un velo a través del cual se ve el tema. Las dos capas compiten por la atención del observador, sin transmitir el acentuado drama de su obra anterior. Stage Coach Road, una obra sobre papel, invierte la técnica, colocando los elementos del collage en el fondo y la pintura encima. Debido a que aquí el tema es más importante que el collage, esta obra se convierte en la más audaz de toda la selección. Describe firmas talladas en árboles que marcaban el límite de una vieja carretera para diligencias de las montañas de Nuevo México. Al fondo se encuentran páginas de un diccionario español ilustrado del siglo XIX. La impresión regular de las páginas contrasta con las marcas escritas en los árboles, que señalan una presencia humana tangible. Al reproducir las marcas de los árboles, el artista se pone a sí mismo en el lugar del viajero. El arte de pintar se convierte en una metáfora del viaje.
En la elaboración formal de esta serie, Vega también dio un viraje con respecto a su estilo anterior. Mientras que antes ponía al espectador abajo o arriba de la escena, sus pinturas recientes describen vistas frontales expansivas con una línea del horizonte alta. Esta vastedad es especialmente notable en The Total of Circumstances, que representa un taller del ferrocarril. Los rieles parecen extenderse hasta el infinito; sin embargo, el viaje del espectador en el espacio es interrumpido constantemente por la superficie de collage que, en este caso, es una transcripción de un tribunal que describe una disputa limítrofe entre New Hampshire y Vermont en una audiencia de la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos. De manera similar, Avenue Cárdenas, que representa una calle importante de la Ciudad de México, se extiende hasta el fondo a través de una perspectiva inclinada y sin línea del horizonte. No obstante, tal vez como metáfora de la naturaleza caótica de la Ciudad de México, es casi imposible recorrer este lienzo visualmente. Los documentos superpuestos, páginas de un otorgamiento de tierras hecho por el rey de España al secretario de su hermano, en escritura florida y con bordes quemados, obstaculizan el acceso al tema pintado. En las dos obras, los documentos ofrecen un comentario irónico sobre la naturaleza arbitraria de los límites con el transcurso del tiempo.
La constante fluctuación entre la superficie y la ilusión de profundidad que se experimenta en la obra de Vega, nos recuerda algunas primeras teorías sobre la naturaleza de la pintura modernista como evocadora de la especificidad del medio a través del énfasis en las superficies y lo plano. Vega evoca en sus collages el modernismo sofisticado por medio de arreglos en forma de cuadrícula. Hybrid, que representa una ciudad moderna, tiene un componente de collage hecho de papel con líneas organizado para describir una serie de cuadrados progresivamente más pequeños, similares a las primeras pinturas de Frank Stella. Camino Real, que presenta árboles similares a los de Stage Coach Road, está superpuesta por papel blanco con borde azul, formando un arreglo similar a un cubo, que domina la atención del espectador. Los espectrales árboles del fondo, pintados en pálidos grises se ven disminuidos por el dominio de la cuadrícula. Basando sus temas en fotografías, el artista reúne sistemas separados de significado tales como abstracción y figuración o texto e imagen. Al optar por no suprimir la narrativa, Vega se aparta de las teorías del modernismo y le presenta al espectador viejas historias así como otras nuevas en espera de ser contadas.
TATIANA FLORES
