Bienal Internacional Absolut 2003 de Los Ángeles

Vista general de la exposición en Santa Mónica Museum of Art.

Bienalsept 2003 - nov 2003· Por Collette Chattopadhyay

Bienal Internacional Absolut 2003 de Los Ángeles

Al ofrecer una perspectiva general de las corrientes actuales del mundo del arte internacional, la Bienal Internacional de Los Ángeles estuvo a la altura de su propósito. Con la presentación de artistas nuevos para California y algunos nuevos para los Estados Unidos, la Bienal ofreció oportunidades para el desarrollo de diálogos transculturales de manera inesperada, perspicaz y alentadora.

La Bienal Internacional de Los Ángeles de este año, que se hizo presente en más de 75 espacios de galerías y museos, abrió con una vibrante serie de fiestas que se inició con una elegante recepción en Los Ángeles County Museum el 8 de julio de 2003. Coincidiendo con el lanzamiento que hacía el museo de la exposición Modigliani and the Artists of Montparnasse, el evento de la noche presentó una espectacular videoinstalación para exteriores de Vello Virkhaus y música ecléctica de DJ Jason Bentley y Akiko, de Los Ángeles. Cada noche de la semana inaugural ofreció recepciones de las galerías en diferentes partes de la ciudad, culminando con una celebración el sábado, en el barrio chino, con exposiciones de galerías, música, acróbatas, dim sum y vino de Burdeos. En su sexta temporada, la fantasía de la bienal de 2003 presentó durante cinco a seis semanas obras de 200 artistas internacionales de 30 países en lugares establecidos en diversos sitios de Los Ángeles. Aunque el arte representado era predominantemente europeo, 20% de los expositores reseñó arte latinoamericano, y aproximadamente 14 por ciento destacó obras de Asia.

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Raúl Cordero. Las Vegas 2, de la serie Hola/Adiós; Localidad rodante, 2001-2003. Fotografía a color 96 x 133,3 cm (37 ¾ x 52 ½ pulgadas). Cortesía: Iturralde Gallery.

Este año se encontraron artistas que plantearon problemas epistemológicos acerca de la relación del arte con la realidad; otros que abordaron las injusticias sociales y políticas, y otros más que inventaron poéticos acertijos visuales que exploraron elípticamente el significado de la vida. Desde el Pacific Asia Museum de Pasadena hasta el Santa Monica Museum of Art, cerca del mar, el asunto de la relación del arte con la realidad fue un tema recurrente. En la Galería Ace, en Wilshire Boulevard, la exposición New Crop Havana exhibió obras de nueve artistas, incluidas piezas memorables de Harold Vázquez, José Emilio Fuentes, y el equipo artístico Los Animistas. Vázquez presentó un video que exponía las tensiones entre la pintura académica y la realidad, reconstruyendo las convenciones de la pintura de retratos desarrollada en el Renacimiento italiano. Al centrar su cámara de video en una mujer a quien se le pidió que posara para el retrato durante un período, la obra de Vázquez resaltó el artificio de congelar el tiempo y el movimiento, que es inherente a la pintura de retratos tradicional.

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José Emilio Fuentes. Paisaje a los 21 años, 2002. Prótesis infantiles y fotografías. Dimensiones variables. Cortesía: Ace Gallery, Los Ángeles.

Cerca de allí, una instalación de Fuentes presentaba un conjunto de piernas y brazos infantiles artificiales y hormas para zapatos con tachuelas de hueso. Al presentar elementos para prótesis médicas como escultura abstracta, Fuentes hizo agudos planteamientos sobre la falta de interés de la medicina en la realidad mimética, que ha sido, irónicamente, un área estudiada durante siglos en las academias de arte. Esta obra recalcaba el infortunado abismo que todavía existe entre el conocimiento artístico y el médico y sus divergentes aplicaciones sociales, resaltando las diferencias en su interpretación de la realidad.

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Jean Lowe. Al estilo imperio, 2003. Detalle de instalación. Acrílico sobre lienzo. 243,3 x 608 cm (95 ¾ x 239 ⅓ pulgadas). Cortesía: Rosamund Felsen Gallery.

Los Animistas abordaron temas afines, de tal forma que establecieron un diálogo con la exposición Rosamond Purcell al otro lado de la ciudad, en el Santa Monica Museum of Art. Combinando ilusión y realidad, Los Animistas presentaron una mesa arreglada para una celebración y repleta de exquisiteces tales como un pavo relleno (como se hace en taxidermia), piñas y cocos de verdad (y en descomposición), cigarros reales y uvas de plástico. Además de plantear interrogantes sobre la relación entre lo artificial y lo real, la instalación también desdibujó los tradicionales límites de género que por siglos han separado la llamada labor de las mujeres de preparar y ofrecer tales festines, de la preservación masculina de dichas celebraciones por medios artísticos como la pintura y la fotografía. Las instalaciones múltiples de Purcell exploraron temas similares e intercambiaron objetos reales, criaturas rellenas y naturalistas réplicas e invenciones de animales e incluso rocas, talladas a mano. Su gigantesca instalación Recreation of Olaus Worm’s Room incluyó hallazgos tales como un pájaro conservado, el cráneo de una criatura muerta y una cabeza de unicornio hecha para semejar una cabeza rellena como los trofeos de caza. Allí, la delgada línea entre ilusión y realidad a menudo parecía desaparecer por completo.

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Lissie Habbie. El portal de la democracia, sin fecha. Construcción escultórica en técnica mixta. Cortesía: William Turner Gallery.

El proyecto de instalación de Raúl Cordero, titulado Hello/Goodbye Series, presentó fotos y videos documentales en la Galería Iturralde. Este proyecto, que tardó tres años en hacerse, exploraba la transitoriedad de las señales y los símbolos. Aunque hubiera podido escoger cualquier cantidad de material para este estudio, el artista decidió recrear el famoso letrero Welcome (Bienvenido), de Las Vegas, Nevada, una de las marquesinas más famosas del mundo. Cordero llevó con él la copia del letrero de Las Vegas mientras recorría en automóvil una serie de pueblos de Europa y los Estados Unidos y al llegar hizo los ajustes necesarios para montar el letrero de tal forma que se leyera: Bienvenido a Ghent, Bienvenido a Brasschaat, Bienvenido a Zulte, Bienvenido a Barstow, etcétera. Los warholescos “quince minutos de fama” generados en esta forma para cada pueblo relativamente desconocido se filmaron luego antes de que Cordero y su letrero se desvanecieran de manera casi tan inexplicable como habían aparecido por primera vez. De esta forma, Cordero subraya irónicamente la voluble relación entre artificio, o la ilusión de glamour, y la más de las veces realidad banal de la ciudadanía variada localizada en medio de “la nada”.

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Pier Paolo Calzolari. Sin título, 1970. Neón, dos velas. 33 x 130 x 10 cm (13 x 51 x 4 pulgadas). Cortesía: Patricia Faure Gallery.

Un interés afín al signo visual y los motores económicos de la sociedad de consumo conformaron el punto central de la exposición de Jean Lowe en la Galería Rosamund Felsen. Su estudio, sin embargo, se concentró en la demanda de los consumidores de réplicas de muebles del Imperio francés. Al igual que las críticas a la globalización, inherentes a las obras de Pedro Álvarez, o al equipo artístico Calimocho-style, de Eduardo Abaroa y Rubén Ortiz Torres, las interpretaciones de muebles del Imperio hechas por Lowe en papier mâché emplean la estética del “mal gusto” para resaltar las confusas y degradadas sensibilidades de un mercado que se da un festín con réplicas de lo real. Las obras de Lowe sugieren que los mercados consumistas construyen enrevesadas interpretaciones de la realidad, y aluden a la posibilidad antiutópica de que las réplicas de cosas reales hayan llegado a suplantar la comprensión de las realidades auténticas.

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Francisco Letelier. Continente de embarcaciones, 2001. Técnica mixta. Cortesía: 18th Street Art Center.

Una exposición colectiva titulada Light among Shadows, curada por Robert Hite e instalada en el 18th Street Art Center, discrepó de las exposiciones postmodernas en la onda que cuestionan la eficacia del arte para abordar la realidad. Este grupo de obras, que representaba en especial a artistas de Suramérica y Estados Unidos, se centró en temas de justicia social y, de manera crítica, reflejó noticias suministradas por los medios de comunicación. Había fotos documentales del renombrado fotógrafo de prensa chileno Marcelo Montecino; collage y montajes del artista chileno estadounidense Francisco Letelier, así como obras de Ariel Dorfman e Ivo Vergara, de Chile, Naul Ojeda, de Uruguay, Carlos Fuentes, de México y Robert Hite y William Attaway, de Estados Unidos, entre otros. Continent of Vessels y Remains, de Francisco Letelier, continuaron abordando las injusticias de las muertes políticas. Estas obras fueron estimuladas por el recuerdo de su padre, el diplomático chileno Orlando Letelier, quien criticó abiertamente al dictador Augusto Pinochet y fue asesinado en 1976 en un atentado con un carro bomba en Washington D.C. Estas obras contextualizan el punto central del arte, tratando temas de injusticias sociales e intentando imaginar un mundo más humano.

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Riera I Arago. Bote y tres platos, 1996. Bronce, molde único. 165 x 170 x 62,2 cm (65 x 66 ¾ x 24 ½ pulgadas). Cortesía: Tasende Gallery.

Determinar relaciones ha sido siempre una línea de base para interpretar tanto el arte como la vida. Y fueron las complejidades interpretativas inherentes a las notaciones, gestos y signos visuales las que captaron la imaginación de otro grupo de artistas que expuso en esta bienal. Víctor Vázquez, de Puerto Rico, y Milagros de la Torre, de Perú, presentaron en la Galería Couturier complejas piezas enigmáticas y agudas a la vez, y ricas en insinuaciones. De la Torre presentó fotografías en blanco y negro extremadamente pequeñas que resaltaban objetos tales como un par de tacones altos, un par de medias de seda femeninas o un gancho de alambre blanco, colocados contra fondos negros. Enmarcadas en grandes esterillas blancas, las fotografías les confieren a objetos ordinarios un silencio extraordinariamente poético. Vázquez, cuyas obras sugieren tangencialmente un conocimiento de la dureza de la vida, mostró obras escultóricas que captaron y transformaron objetos encontrados, como libros, sillas, zapatos, plumas, capullos de rosa, talco para bebés y mugre, en arte. Estas obras enfrentan el espectro de la muerte con el brillo efímero de la existencia.

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Víctor Vázquez. Rostro con vendajes de la serie Cultura Natura, 2000. Técnica mixta. Cortesía: Couturier Gallery.

Las líricas esculturas y fotografías de la artista guatemalteca Lissie Habie en la Galería William Turner eran igualmente perturbadoras. Como en un diálogo con el desarrollo literario del Realismo Mágico, estas obras hilaban convincentes narrativas alrededor de las inexplicables contradicciones de la vida. Su escultura El Portal de la Democracia, por ejemplo, presentaba un edificio de estilo romano de dos niveles que yuxtaponía los ideales de conocimiento humano y libertad a alusiones de destrucción, guerra y encarcelamiento humano.

Una serie de artistas europeos, incluidos Riera I Aragó, de España, y los italianos Luigi Carboni y Pier Paolo Calzolari, exploraron temas afines, creando obras que hablaban de la tensión entre sueños y desilusiones, optimismo y tragedia, progreso social y privaciones. Las pinturas y esculturas de Riera I Aragó en la Galería Tasende presentaban imágenes simplificadas, casi infantiles, de aeroplanos, botes y submarinos. A la vez que recuperan un estado de inocencia, estas obras cuestionan irónicamente los conceptos de avance tecnológico e histórico. En comparación, en la Galería Patricia Faure, las pinturas de Carboni llevaban al espectador a un terreno imaginado de densa maleza, que quizás funcionaba como una metáfora de la pérdida del Edén y de las mayores incertidumbres metafísicas de la humanidad. Las esculturas del artista de Arte Povera, Calzolari, también en Faure, fueron algunas de las obras más impactantes de la bienal. Enmarcando la luz de una pequeña vela con tres grandes hojas de tabaco y una pequeña aureola de neón, su Untitled (Occhio di Dio) era una oda a la brevedad y brillantez de la existencia.

Al ofrecer una perspectiva general de las corrientes actuales del mundo del arte internacional, la International de Los Ángeles estuvo a la altura de su propósito. Con la presentación de artistas nuevos para California y algunos nuevos para los Estados Unidos, la Bienal ofreció oportunidades para el desarrollo de diálogos transculturales de manera inesperada, perspicaz y alentadora.

COLLETTE CHATTOPADHYAY

Miembro de la Asociación de Críticos de Arte, con sede en París. Escribe para Art Nexus, Sculpture, Artweek y Art Asia Pacific. Chattopadhyay vive y trabaja en el área de Los Ángeles.