Consecuente con su misión como institución que impulsa y difunde el diseño y la estampa, a través de sus múltiples vertientes, el Museo de la Estampa y del Diseño Carlos Cruz-Diez presenta la muestra titulada Puertas del escultor William Barbosa. El montaje, conformado por maquetas y fotografías de estos umbrales elaborados para distintas construcciones en el país, testimonian la plenitud de un proyecto siempre vigente como la integración de las artes.
Lo útil no excluye lo bello sino que se sirve de él, pues en el caso de Barbosa, la apropiación de la técnica industrial es tan sólo una herramienta que pone en evidencia la primacía de lo estético. Como artesano construyó obras para otros escultores, dominando así la técnica del metal, y como vendedor metalúrgico obtuvo los secretos y exigencias que reclaman el oficio y la materia. El antiguo sueño de la Bauhaus de incorporar el arte al circuito urbano, haciendo de lo funcional un objeto estético, se vislumbra en estas piezas realizadas por Barbosa como creador y maestro de oficio. Arte, arquitectura e industria se articulan armoniosamente para lograr una adecuada comunicación visual y espacial.

Un sentido constructivo guía la obra de este creador, quien en la década de 1980 encontró en la figura geométrica el motivo para la realización de sus primeras esculturas. Posteriormente, estas formas se transmutaron unas en otras configurando un entretejido donde espacio y forma, línea y materia otorgan dinamismo y flexibilidad a la pieza. Como resultado de estos cortes, obtiene una geometría modular que seduce al observador por la ductilidad de sus formas. “Esta geometría modular” —dice Félix Hernández, curador de la muestra—, de alta pureza constructiva, sencillez y plasticidad en la resolución ofrece la idea de expansión en el espacio-tiempo que la rodea y guarda un secreto visual en su ejecución. En este sentido, las tensiones logradas y la concreción de estimulantes planos rehúyen la estabilidad y aumentan la complejidad espacial a través de la combinación de dobleces, ángulos, sinuosidades, curvas, cortes y pliegues que dan por resultado formas cambiantes, de acuerdo al punto de vista del espectador... “.
En sus obras escultóricas puede apreciarse una asimetría en las composiciones, así como un carácter lúdico que propicia un juego dinámico de luz, movimiento y rotación, configurando un conjunto gravitatorio entre espacio y materia que brinda una vitalidad y organicidad que contrastan vivamente con la pesadez e inercia del metal. Por las características de su propuesta, el artista se confiesa seguidor de los postulados del grupo Madí, con el que encuentra una estrecha afinidad a mediados de los años noventa.
La relación formal que guardan las puertas de Barbosa con su creación escultórica les confiere un carácter de obra única e irrepetible; así, la exclusividad de los diseños para los portones de residencias capitalinas se transforma en un privilegio tanto visual como práctico para sus habitantes. La originalidad de sus formas constituyen el preludio que nos recuerda los majestuosos portales de palacios, templos y ciudadelas que denotan la jerarquía de los antiguos sultanes, reyes o emperadores, quienes solían separar sus territorios del resto del mundo mediante hermosos cerramientos arquitectónicos. En este sentido, la connotación simbólica y estética que revisten los portales de los centros comerciales, las casas comerciales y las residencias particulares, realizados para el disfrute y recreación de los consumidores y para resguardar la privacidad de sus habitantes, reafirma el sentido de belleza propio de una sociedad que reconoce en la creación artística una de sus prioridades, pues es a través de la percepción de las formas que se obtiene una refinada sensibilidad que nos induce a la experiencia del goce estético.
GLADYS YUNES
