Exposición Individualjun 2003 - ago 2003· Por Francisca Rivero-Lake

Thomas Glassford

Laboratorio de Arte Alameda

Thomas Glassford (Laredo, Texas, 1963) presentó en el Laboratorio Alameda de la ciudad de México entre febrero y mayo de 2003 Event Horizon. Concebida para el espacio específico de la nave central del edificio, conformada por ocho estrellas de la serie Asters, cada una de diferentes dimensiones y de sutiles detalles que hacían única a cada una de ellas. Básicamente cada estrella está hecha de un núcleo de cromo o acrílico transparente (en el caso de las estrellas de mayor dimensión) del cual salen tubos industriales de luz fluorescente de distintos tamaños, y en algunos casos colores. En el extremo opuesto del tubo luminoso al núcleo, un cable espiral conecta dicho extremo con el núcleo. La corriente eléctrica es alimentada a cada estrella por medio de una “manguera” blanca que sale de un transformador situado justo debajo de cada estructura y posado en el suelo, dentro de una caja de acrílico transparente. Cada uno de estos transformadores a su vez es conectado a una caja de corriente, también visible en la nave central del museo y que muy ordenadamente permite ver lo que comúnmente sería escondido por ser parte de la operación técnica, en este caso parte esencial de la obra. Cada uno de los detalles que conforman Event Horizon es cuidado y ordenado, agregándose a la belleza impactante de la obra, logrando que esta instalación de gran escala conquiste este espacio de grandes dimensiones y características complejas.

Exposición Individual: Thomas Glassford — imagen 1
Thomas Glassford. Constelación de asters, 2002. Instalación a gran escala con luz fluorescente, níquel sobre latón e instalación eléctrica.

La hoja de sala explica de la siguiente manera la referencia al título de la pieza: “Event Horizon se refiere a la membrana de un sólo sentido o al campo que rodea a los hoyos negros, una de las características que define a estos objetos astrofísicos preconcebidos por la teoría de la relatividad de Einstein. Este concepto sitúa la reciente instalación a gran escala de Glassford en la esfera de la astronomía, y de manera más específica, la vincula con las estrellas y su relación con los hoyos negros. Cuando una estrella empieza a ser atraída por un hoyo negro, los rayos de luz son poco afectados por la gravedad. Conforme la atracción continúa y la densidad incrementa, un Event Horizon se forma. El Event Horizon es una superficie especial trazada por los rayos de luz que nunca escaparán hacia el infinito, lejos de la estrella y tampoco volverán a caer dentro. Sin embargo, en un sistema dinámico como es una estrella en colapso, el Event Horizon generalmente se está expandiendo, aunque eventualmente dejará de hacerlo cuando toda la materia haya caído dentro”.

Por la naturaleza misma de la luz fluorescente, la cual parpadea levemente, las estrellas parecían titilar sutilmente en el espacio. La estrella más grande con tubos de luz azul y núcleo translúcido rojo en el centro es, por su color y dimensión, la más diferente de todas, haciéndola sobresalir de las demás y logrando un equilibrio perfecto en la composición. El reflejo de la luz en el suelo de la nave, así como en el enorme vidrio que separa la entrada de la sala, aumenta la espectacularidad de la obra, multiplicando la luz.

Dos características clave en la obra de Glassford son la utilización de materiales de uso cotidiano, tanto industrial como caseros, y la construcción de piezas que transgreden los lenguajes al oscilar entre el dibujo, la escultura, la instalación y los objetos. Estas características siempre presentes en el trabajo de Glassford han logrado constante sofisticación. Asters, serie que sigue en evolución —en este caso y en conjunto tomando la nave del templo de San Diego para dar vida a Event Horizon—, puede trazar sus influencias en trabajos minimalistas como el de Dan Flavin, cuyo material clásico de trabajo fueron los tubos de luz que también Glassford utiliza en esta ocasión. Más allá de cualquier referencia del historial del arte, de las cuales podríamos rastrear varias, éstas no serían suficientes para argumentar en qué sentido esta instalación se separa de cualquier tradición modificando el espacio en una analogía viva y transitable del espacio sideral.

Event Horizon muestra la maestría técnica, estética y conceptual del artista. La transformación de la nave hacia una parcela de espacio cósmico, el nivel de detalle que dota de características únicas a cada estructura y la sensación de grandeza, a su vez que de cercanía, que se tiene con las piezas son indescriptibles en palabras y gloriosos en sensaciones. La sorpresa de reconocer los materiales que vemos a diario transformados en estas bellísimas estructuras lumínicas y lo poderoso del conjunto hacen que se aprecie por su sencillez, ingenio y desde luego su grandeza. 

FRANCISCA RIVERO LAKE

Thomas Glassford, por Francisca Rivero-Lake | artnexus