Sólo dibujo

Eunjung Hwang. Monstruos del tiempo, 2002. Dibujos digitales en diapositiva proyectados en la pared.

Colectivajun 2003 - ago 2003· Por Marta Rodríguez

Sólo dibujo

Museo de Arte de la Universidad Nacional

A pesar de los cambios tan radicales que han ocurrido en el ámbito del arte, el dibujo sigue siendo un medio vigente, mejor sería decir indispensable, dentro del trabajo artístico contemporáneo. En los últimos años, con la aparición de nuevas prácticas y lenguajes y con la irrupción de nuevos medios, esta actividad artística milenaria ha ampliado notablemente el campo de su definición, hecho que queda demostrado en la exposición que se llevó a cabo en la sala 1 del Museo de arte de la Universidad Nacional, titulada Sólo dibujo, en la que se presentó un grupo numeroso de dibujos realizados por más de 60 artistas, la mayoría de ellos colombianos y varios extranjeros. La curaduría de esta muestra estuvo a cargo de Luis Cantillo, Lina Dorado, Mariana Varela y María Morán.

De acuerdo con los curadores, "la muestra explora la naturaleza compleja del dibujo, como obra autónoma, como boceto o como parte de un proceso de investigación visual, e incluye una amplia gama de propuestas con técnicas diversas lápiz: sobre papel, muestras caligráficas, mapas, retratos bordados, entre otros. Estos proyectos aunque son muy diferentes en cuanto concepto y forma, comparten el dibujo como un lenguaje común y señalan así la vigencia del mismo en la práctica actual".

El origen de esta exposición se encuentra en un libro del mismo nombre, editado por Villegas Editores, que se publicó en diciembre de 2001. En esa ocasión, la selección de los artistas incluidos estuvo a cargo de Luis Cantillo pero la idea inicial es de él y Lina Dorado, dos jóvenes artistas colombianos, radicados en Nueva York hace algunos años, donde se encuentran haciendo sus estudios de Maestría. Desde 1994, han realizado varios proyectos conjuntos que buscan divulgar el arte colombiano, uno de ellos es Afuera, una serie de fotografías en las que se recogen imágenes capturadas en distintas ciudades orientales, a lo largo de viajes realizados entre 1998 y 2003. Esta muestra se expuso simultáneamente con la de dibujo en la sala 2 del Museo de arte de la Universidad Nacional.

Colectiva: Sólo dibujo — imagen 1
Martha Lucía Villafañe. En campo abierto, 2001. Sembrado de soya y maíz. Fotografía. 24 x 17 cm (9 ½ x 6 ½ pulgadas).

Como decía, uno de los propósitos de esta exposición es poner en evidencia que el dibujo es un lenguaje común para distintas generaciones, así que pese a la diversidad de intereses, temas y actitudes que determinan la fisonomía de una generación, el dibujo es un medio esencial que como apunte o práctica autónoma, ha persistido en la práctica artística. En lo que respecta a los participantes colombianos se incluyeron obras de artistas que surgieron en la década del 40 como es el caso de Débora Arango, hasta contemporáneos que han surgido en los últimos años; pasando por una generación de consagrados como Juan Antonio Roda, Santiago Cárdenas y Beatriz González, y por otra intermedia a la que pertenecen destacados dibujantes como Óscar Muñoz, Miguel Ángel Rojas, José Antonio Suárez, Mariana Varela, Cristo Hoyos, entre otros; de manera que la muestra cubre un espectro generacional sumamente amplio, sin que por ello pretenda ser exhaustiva.

La definición del dibujo se ha ampliado con la irrupción de los nuevos lenguajes artísticos como el arte de la tierra y las instalaciones que intervienen otros espacios que nada tienen que ver con los soportes tradicionales, son trabajos efímeros que requieren del uso de la fotografía como documento. La obra de Marta Cecilia Villafañe, hace parte de una serie titulada En campo abierto; se trata de una siembra de maíz y soya que a través de una línea continua sigue el trazado de un gallinazo que abarca un terreno de gran extensión. Su sembrado es un enorme dibujo trazado y plantado en la tierra, de condición efímera; de esta manera, para la exposición y el libro, se presentó una fotografía que documenta la obra. Dos artistas, el brasileño Vik Muniz y el colombiano Óscar Muñoz, presentaron fotografías de sus peculiares dibujos, y en ambos casos, la sombra que proyecta el objeto dibujado denota otra forma de dibujar que va más allá de la ejecución manual. Vik Muniz, realiza dibujos con chocolate y otros materiales no convencionales, para la muestra presentó la imagen fotográfica de un delicado dibujo de una silla realizado con alambre; esta estructura tridimensional proyecta sobre el papel una sutil sombra que da realce a la línea. Caso similar ocurre con el trabajo de Óscar Muñoz, uno de los dibujantes colombianos más significativos quien envió una fotografía en la que se observa un momento de una de sus instalaciones sobre los Narcisos, en las que trabaja, con polvo de carbón, se trata de dibujos efímeros, de carácter procesual; la fotografía exhibida en la muestra presenta un instante en el que una línea nítida define el rostro de un hombre en un vidrio que se coloca sobre un lavamanos blanco; en éste aparece otro registro lineal con la sombra tenue que se proyecta sobre él. María Elena Bernal presentó una especie de mural constituido por diversas fotografías de formato rectangular en las que se presentan diversos bocetos que fueron intervenidos con color a lo largo de la muestra. 

La irrupción de los nuevos medios electrónicos abre nuevas posibilidades a esta práctica esencialmente humana, tal es el caso de la obra de John F. Simon, quien traza unas líneas sobre el tablero del computador; éste atrapa sólo algunos gestos de sus trazos, luego los procesa y a partir de ellos reelabora un dibujo que aúna el gesto de la mano del hombre, su pulso y su emoción, con la precisión de la máquina. Andy Deck es otro artista que trabaja con el computador, él presentó una serie de dibujos que se encuentra permanentemente en internet y la idea es que estos puedan ser intervenidos por otras personas; en la exposición se mostró una impresión de lo que se ve en la pantalla, únicamente en un momento del transcurrir de estos dibujos siempre cambiantes por la acción del artista y la del público. Enjung Huang, artista coreana, también realiza sus dibujos con la ayuda del computador. Sus temas son imágenes de sueños y pesadillas, maneja una figuración infantil, influenciada por los dibujos animados coreanos, define las figuras con una línea sencilla que delimita los contornos de las personas y los objetos. A estos dibujos les toma fotografías en diapositivas y los proyecta sobre la pared narrando con simplicidad la experiencia de un sueño, en el que aparece la muerte a través de la figura de un pequeño fantasma que recorre distintas habitaciones de una casa. En estas imágenes se preservan elementos fundamentales del dibujo, tales como su posibilidad de plasmar esquemáticamente, con unas líneas blancas sobre fondo negro, lo primordial de una vivencia tan compleja como el sueño.

Colectiva: Sólo dibujo — imagen 2
Miguel Cárdenas. Mandril, 2002. Carboncillo. 46 x 60 cm (18 x 24 pulgadas).

La línea, ese elemento fundamental del dibujo, se manifestó de formas muy diversas con medios más tradicionales como lápiz y tinta. Los trabajos de José Antonio Suárez casi siempre dan cuenta de líneas finas, de variados grosores que en sus múltiples recorridos conforman la textura de la copa de un árbol, trazan espirales, cuadrículas o dan lugar a la escritura. Ana Mosseri y Ana Mercedes Hoyos mostraron dibujos en los que los cuerpos se definen por una línea de contorno contundente e ininterrumpida que determina los volúmenes sin necesidad de usar sombras ni medias tintas. La línea de Juan Mejía se convierte en escritura, presentó sobre papel rayado distintas frases que hablan de la experiencias de un alumno que con sus recorridos y acciones traza una infinidad de líneas más allá del universo del papel. Juan Manuel Jaramillo es un historiador que ha mostrado sus dibujos en distintos eventos; con una línea segura y con una figuración de corte primitivista presentó sus libretas de apuntes realizados durante su visita al Caguán. Jörg Bachhofer, artista alemán que frecuentemente visita Colombia, presentó tres dibujos en los que unas líneas precisas definen sobre el espacio del papel marcas que insinúan un espacio o un volumen tridimensional. Las líneas curvas y precisas de Félix Ángel y Nicolás Cárdenas dan cuenta de lenguajes similares que denotan el placer de crear ritmos y movimiento; en cambio, las líneas interrumpidas, quebradas de Giovanni Vargas, con una incisiva sensibilidad nombran cuerpos y objetos que escasamente se insinúan sobre el blanco del papel.

También la línea se definió con medios no convencionales pero sí artesanales, como la costura. Luis Roldán y Johana Calle sustituyeron el papel y el grafito por telas e hilos; el primero realizó tres telas bordadas de la serie Sueños, que a distancia parecen caligrafía, o líneas trazadas con una intensidad distinta; al aproximarse a la obra se descubre que son bordados con hilo negro realizados con distintas puntadas. Johana Calle presentó dos retratos de niños bordados a máquina, que hacen parte de la serie Nombre propio. El collage de Olga de Amaral muestra cómo la línea está presente tanto en la estructura de una tela de trama muy abierta, en la superficie de un papel arrugado, como en unos trazos más convencionales realizados con tinta negra. Myung, artista coreano, dibuja cajas con líneas dibujadas en lápiz, otras con hilos y también emplea otros objetos no tradicionales, dando lugar a un dibujo muy delicado.

Los curadores, todos ellos artistas, también mostraron su peculiar aproximación al dibujo a través de sus propias obras: Mariana Varela, presentó varios dibujos de pequeño formato que son el resultado de una aguda observación y de un manejo minucioso del lápiz que da lugar a una extensa gama de grises. Lina Dorado mostró una serie de dibujos que hacen parte de su proyecto titulado Obras públicas. La idea es que el público participe de forma activa en la producción de la obra: a cada persona se le entregan un espejo y un acetato para que realice su propio retrato. Para la muestra eligió una serie de autorretratos realizados por la gente en un pueblo de Francia. Éstos se colocaron formando una gran hilera en un zócalo que rodea la zona central de la sala principal del museo, y con ellos se pone en evidencia ese acto tan propio del ser humano, del artista y el no artista, de seguir con una línea de contorno los intrincados rasgos de una fisonomía que al ser llevados al papel conforman un dibujo elemental, sencillo, sin aparentes pretensiones técnicas ni expresivas, pero que busca capturar los rasgos particulares del rostro de cada quien. Ésta es una experiencia interesante en la que la artista se oculta y sólo se convierte en una mediadora; en varias ocasiones ella no ha podido estar presente en el evento, de manera que envía instrucciones, alguien las ejecuta y la obra se realiza con la acción del público. Luis Cantillo exhibió dos dibujos: dos calcos o frottage realizados sobre una placa conmemorativa en el Puente de Brooklyn, y otro sobre una escultura de Rodin, en el que se preserva su firma.

Colectiva: Sólo dibujo — imagen 3
Mariana Varela. De la serie Fuego en vía, 2000. Lápiz sobre papel. 11,4 x 16,5 cm (4 ½ x 6 ½ pulgadas).

Miguel Huertas es otro de los artistas que se han dedicado exclusivamente al dibujo, en la muestra se incluyeron varios dibujos de pequeño formato en los que se observan las siluetas de unos deportistas, cada uno de ellos captura con exactitud y delicadeza los movimientos de un hombre que perece se dispone a saltar, otro a lanzarse al agua, a través de trazos delicados a veces muy suaves y en otras ocasiones más definidos y fuertes. Estos trazos ponen en evidencia algo que el artista afirma acerca de las propiedades del dibujo, cada dibujo, dice Huertas, "pone en juego alguna condición particular del cuerpo: el gesto amplio o sutil, fuerte o suave, pesado o leve, un cierto control de la respiración y del movimiento muscular"1. En efecto estos dibujos tan esenciales que solo trazan una silueta, no solo dan cuenta de la acción del cuerpo representado, sino de la de quien los ejecuta: alguien que con agudeza mira, observa y luego con sensibilidad y precisión, plasma sobre el papel, con líneas muy unidas que conforman una trama, lo observado. Otra artista que también trabajó con siluetas es Patricia Zárate quien con tinta negra, en pequeñas hojas de papel define perfiles urbanos.

Los dibujos de Juan Antonio Roda, Santiago Cárdenas y Beatriz González, muestran tres formas de utilización de este medio muy diversas: en la tinta de Roda que se utilizó para la carátula del libro, la mancha ágil y rápida define de forma contundente dos siluetas precisas sobre el papel, mientras que Beatriz González, a través de una línea tenue y algo quebrada, traza con delicadeza la cabeza de un hombre muerto y Santiago Cárdenas, con gran destreza sobre una superficie gris dibuja grafismos abstractos y nombra objetos hiperrealistas. Dos pintores abstractos, Fanny Sanín y Manuel Hernández, dos reconocidos pintores abstractos enviaron bocetos para sus pinturas, en ambos casos el dibujo opera como una instancia en la que se explora el color y la distribución de las figuras en el espacio.

Otros de los dibujos memorables de esta muestra son los de Lucas Ospina y Miguel Cárdenas, cada uno muestra con un lenguaje muy diferente, dos posibilidades del dibujo. El primero utiliza acuarela y línea de grafito para trazar la silueta de una joven mujer, cuyo rostro se oculta bajo una mancha ágil, es un dibujo con color, refinado y escueto que con pocos elementos define la actitud y el movimiento de la figura. El de Cárdenas, un dibujo muy elaborado, manifiesta la potencia del carboncillo, el placer que produce trazar superficies negras y el gusto por dejar trazos, borrones, huellas del acto de dibujar al lado de una figura de un manatí sólidamente construida.

Un grupo amplio de artistas colombianos y extranjeros, ejemplifican una nueva sensibilidad hacia los comics, los dibujos animados y los libros ilustrados. Entre los colombianos están Franklin Aguirre, Wilson Díaz, Humberto Junca. Entre los extranjeros Eunjung Hwang, Yoshitomo Nara, David Shrigley, residentes en Estados Unidos.

Como lo afirman los curadores, "la muestra más que una selección busca celebrar la diversidad de creadores cuyos trabajos son un testimonio de la constante producción de arte en Colombia y fuera de ella, y aspira a crear una memoria de proyectos que encuentran en el dibujo un punto de coincidencia". Así el elemento que la articula es la diversidad de manifestaciones, medios y lenguajes que siguen recurriendo al dibujo, como una posibilidad para esbozar las ideas o como un medio para proyectarlas de forma definitiva y contundente. El encuentro con cada dibujo, con su escala particular: grande o pequeña, con los trazos ágiles y rápidos, o pausados y minuciosos, nos precipita a un universo específico que comprende el mundo de manera diversa, de manera que cada imagen reclama toda nuestra atención y concentración, pues la conciencia de cada artista abre, con su trazo y sus herramientas, una nueva visión del mundo y con ella una particular faceta del acto de dibujar. Sin duda alguna, el conjunto de esta muestra con sus distintas manifestaciones confirma una idea de Beatriz González en la que se revela la importancia de este medio: el "dibujo es la conciencia del artista"2.

NOTAS

1. Miguel Huertas, Sólo Dibujo, UN periódico, publicación de la Universidad Nacional , Domingo 20 de Abril de 2003, p. 24.

2. Beatriz González en el prefacio del libro Sólo dibujo.

MARTA RODRÍGUEZ

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