Exposición Individualjun 2003 - ago 2003· Por Marisol Martell

Pepón Osorio

Bernice Steinbaum Gallery

Cara a cara y frente a frente nos sitúa Pepón Osorio con un dilema que nos rodea. El conflicto de una familia real, en transición de hogar, es el motor que genera esta gran instalación en la que se incluyen todos los posibles implicados. El recorrido comienza en una pequeña habitación con una mesa, cuatro sillas y un video donde un joven se tapa los oídos. La escena transcurre durante una sesión de asesoramiento en la que la madre de un chico y éste acuden a una trabajadora social una vez que el joven, sin padre, ha dejado embarazada a una adolescente. Frente a esta pequeña sala de reunión se organizan varios escritorios de supuestas trabajadoras sociales, y en cada uno de los espacios podemos ver el pequeño mundo que han reproducido sobre su entorno familiar. Cada espacio habla de la posición social y la jerarquía de estas otras familias, fotos, objetos de viajes, juguetes, muñecos de cerámica y objetos personales, nos dejan inferir quiénes son y cómo se comportan estas personas. En el centro de todo una gran caja, que más parece una jaula donde se guardan los objetos de una familia real que, en estos momentos, no cuenta con el dinero para alquilar un depósito y almacenar sus pertenencias, mientras esperan saber qué pasará con su destino. Dentro, también, un video que muestra la celebración del primer cumpleaños de un niño rodeado por su familia.

Exposición Individual: Pepón Osorio — imagen 1
Pepón Osorio. Cara a cara, 2002. Instalación en técnica mixta. Colección: Philadelphia Department of Human Services.

Pepón Osorio, una vez más, hurga en la problemática social para establecer las pautas de un conflicto del que no nos sentimos parte y ante el cual, como estas trabajadoras sociales, nos creemos un tanto inmunes. Frente a la realidad de un problema cierto, Osorio sitúa a estas otras familias, que de una manera muy directa tienen que ver, sin embargo hay un distanciamiento entre ellas, alejamiento que ocurre a escala social de individuo a individuo. En cada uno de los ambientes creados por el artista, se manifiesta la intención de una separación de la realidad evidenciada por los carteles de turismo, las postales y los souvenirs.

Face to Face, diseña una estructura social, a escala individual, la muestra, nos trae esa realidad hasta la inmediatez nuestra para hacernos vulnerables a sus problemáticas. El hecho de relatar la experiencia de una familia real señala la responsabilidad del artista con la sociedad. La problemática involucra al artista y al galerista, que ha transformado el espacio adquiriendo un compromiso y haciéndose parte de la denuncia sobre el problema que enfrentan estas personas. El planteamiento fundamental de la muestra es cómo acercarnos y sensibilizarnos sobre el conflicto del otro, y de la conciencia que tomemos de ello depende cómo la sociedad lo asume.

Otro de los logros de Face to Face —proyecto que comenzó en Filadelfia donde Pepón Osorio tuvo un año de residencia en el Departamento de Servicios Humanos, y ahora se ha trasladado a Miami, donde los recientes escándalos en el departamento de niños y familia se hacen cada vez más evidentes y reiterados— consiste utilizar pertenencias reales de las familias con problemas sociales, ver esos objetos, que forman parte de la cotidianidad de todos, nos hace pensar en quiénes somos y cómo nos comportamos socialmente; en qué podemos ayudar y qué papel debemos asumir.

Pepón Osorio tiene la intención de acercarnos al problema desde el problema mismo, si muchos no hemos visitado algunas de estos servicios, él los trae hasta nosotros. La instalación logra que sintamos la frialdad de los ambientes, el burocratismo que rodea cada espacio ejemplificado por los archivos y gavetas con nombres de familia, que han quedado allí, en la oscuridad. El artista, habla del conflicto, pero más que tocarlo, nos hace sentirlo, en medio de aquel laberinto nos atrapa la duda sobre qué puede pasar si algo falla y caemos, convirtiéndonos en el sujeto.

MARISOL MARTELL

Pepón Osorio, por Marisol Martell | artnexus