Exposición Individualjun 2003 - ago 2003· Por Graciela Kartofel

Öyvind Fahlström

Feigen Gallery

Es gratificante cuando se hace justicia al rescatar artistas olvidados, sobre todo cuando su capacidad es indiscutible, sus aportes profundos y arriesgados para la época que les tocó vivir. En ocasiones, han adormecido dentro del espeso colchón de la historia por ser gente de bajo perfil, por haberse dado algún movimiento artístico fuerte que los absorbe, por haber sido coetáneos de artistas que han exteriorizado de manera rotunda su personalidad, por haber fallecido jóvenes o por otros factores. 

Este tipo de rescates suelen darse por la investigación de algún especialista, por un descubrimiento tardío de la importancia de un artista, por razones económicas y/o de promoción, y hasta por casualidad. En esta ocasión, de manera original, Feigen Gallery presentó una exposición de muy buen nivel, con la colección completa de Obra gráfica y múltiples realizados por Fahlström, perteneciente a la Colección de Bank One. Este conjunto de más de dos decenas de obras se acompañó de algunas piezas de colecciones privadas y de la galería.

Exposición Individual: Öyvind Fahlström — imagen 1
Öyvind Fahlström. Dieciséis elementos de "Chile 1", 1976-1979. Detalle. Veinticinco serigratias sobre lino belga. 116,8 x 245 cm (46 x 96 ½ pulgadas).

Nacido en Brasil, se puede decir que casi por necesidad elige la ciudadanía sueca en 1948. Pero no se menciona a Öyvind Fahlström ni en los mejores libros de arte brasileño. Con más razón, atestiguamos la importancia de esta exposición y señalamos algunas de sus características. Öyvind Fahlström (São Paulo, 1928, Estocolmo, 1976) es sorprendido en Europa por la Segunda Guerra Mundial. Viaja, estudia Artes en la Universidad de Estocolmo, inicia sus profundas relaciones con todas las áreas de la cultura que lo convirtieron en un difusor de las artes y las letras, a la par que incursiona en la escenografía para ópera, redacta notas culturales, hace poesía y traducciones.

Este florilegio de actividades destaca en 1954 con la publicación del Manifiesto para la Poesía Concreta, tema al que se dedicará con especial interés. A mitad del siglo encontramos al artista en una etapa altamente productiva, con importantes aportes que se soslayan hasta el presente —y que se señalan en el siguiente párrafo de este texto—, ejerciendo como dibujante y pintor que abarca tanto la figuración como la abstracción. Como parte de su constante presencia en París, Roma y Estocolmo, integra el movimiento Phases; obtiene la beca de la Fundación SuecoAmericana, con lo que Nueva York se pone a su alcance y comparte las experiencias de vida con artistas visuales de ese momento; entre ellos, con Jasper Johns Öyvind Fahlström comienza a estar presente en numerosas exposiciones tanto comerciales como institucionales en Europa y en Nueva York, en cuyo Museo de Arte Moderno se integran algunas de sus obras. Participa en exposiciones en las galerías y museos más relevantes del momento y en la Bienal de Venecia. Radio, televisión y grabaciones empiezan a ser parte fundamental de su lenguaje. Comienza a interiorizarse y a dedicarse a las ediciones de gráfica; los múltiples le atraen tanto en lo visual como en lo social.

Una dinámica barroca anima algunas etapas, alimentada por el amplio conocimiento de Öyvind Fahlström en todas las áreas de la cultura. El cuadrismo, aventanamiento o encasetonado de formas y fragmentos de objetos, se presenta en otras obras donde el autor postula la síntesis, como un ejercicio de una segunda época industrial y del módulo libre a manera de rompecabezas. El juego es como un ingrediente de la composición tanto en sus dibujos como en la estampa; estos síntomas aparecen en su pintura de manera más amalgamada, casi haciéndonos pensar en Antonio Seguí.

En un juego de palabras que surge de los orígenes brasileños y escandinavos del artista, y de los cinco idiomas que manejaba, de su pasión por el texto y la poesía concreta, recordemos que a las tiras cómicas en lengua portuguesa se les dice cuadrinhos. Se podría decir que hay elementos postindustriales, postguerra y efectivamente pop, como el destello de una explosión que estamos acostumbrados a ver en los cuadrinhos y en las pinturas pop. Esa concatenación de compartimentos donde suceden cosas acompañadas de una burbuja con texto/diálogo no se reproduce, el autor las recrea y traduce de varias maneras estéticas. La forma burbuja la adapta el artista para texto, para sus monstruos, para esculturas en hierro o plástico. Subsiste el contenido escrito pero atiende a una coherencia artística propia del autor, sin interés en la proporción y en la perspectiva habituales —en algunas ocasiones con magnetos para sujetarlos—, en otras dibujados o pintados como si estuvieran suspendidos en los espacios planos y vacíos del papel.

El dibujo automatista, los mappings y la poesía concreta son los tres factores que mejor definen los aportes de Fahlström. Para muchas personas en el mundo del arte en Estados Unidos, se lo recuerda y compara, entre otros, con Mark Stamaty, y con R. Cromb, al entender la obra de Öyvind Fahlström desde la intensa valorización local que tiene la caricatura. Debido a la celeridad de su trazo, a su visión ingeniosa y a su sentido del humor —no exento de carga política—, es cierto que sus dibujos se relacionan con la caricatura y también con el Pop Art. Sin embargo, su preocupación es más amplia, debo decir que se perfila como una anticipada visión global de la problemática social actual. Por lo temprano de su interés por el tema mapa, mapping, instancia de trazado geográfico, debemos detectar su aporte a las artes visuales como una actitud más amplia y no convencional. Öyvind Fahlström se alejaba de los cánones habituales para dibujar y pintar. En sus trabajos se advierte la fragmentación, la creación de escenas múltiples y de sus propios personajes-monstruos orgánico/letrísticos (herencia de la poesía visual que ejerciera tempranamente). Estos elementos están presentes tanto en las pinturas y dibujos como en las instalaciones y objetos; un ejemplo lo da Study for World Model (Garden), 1974; también se manifiesta en Seven Elements from S.O.M.B.A., 1974, con una jerarquización de graciosos monstruos. Es frecuente la noción de recorte, de uno u otro tipo, ya sea de formas orgánicas o de pequeños cuadrados. Desde Kieffer hasta Kuitka, el paisaje pre-siglo XXI adquirió una visión cosmogónica en la que el tema del paisaje se ha reelaborado. Fahlström es un agente temprano de este cambio.

GRACIELA KARTOFEL

Öyvind Fahlström, por Graciela Kartofel | artnexus