Muestra 2

Enrique Guzmán. Reflejo, 1974. Óleo sobre tela. 40 x 50 cm (15 ¾ x 19 ½ pulgadas). Drexel Galería.

Feriajun 2003 - ago 2003· Por Santiago Espinosa de los Monteros

Muestra 2

México D.F.

Entre los días 3 y 7 de abril se llevó a cabo la segunda versión de Muestra 2, feria de arte contemporáneo en el World Trade Center (WTC), de la ciudad de México. Sin que sea su vocación Muestra 2 viene a sustituir de alguna manera a la desaparecida Feria de Guadalajara que sobrevivió siete versiones. Su desaparición sorprendió a muchos de los participantes, cuya presencia en ese evento era ya regular año tras año.

Igualmente, Muestra 2 es una feria que da continuidad a la primera versión que se llevó a cabo en la ciudad norteña de Monterrey. Según se apunta en el catálogo editado para este evento y firmado por Graciela Reyes y Zélika García, Muestra tiene la participación del doble de expositores que en la primera edición. A decir de la propia Zélika García, esta versión contó con poco más de 6.000 visitantes, número mayor de asistentes que el año pasado en Monterrey.

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Carlos Amorales. Amorales-interin, 2002. Impresión cromogénica. Edición de 5. Galería Enrique Guerrero.

Para efectos prácticos, puede decirse que Muestra 2 es la primera feria de arte contemporáneo que se lleva a cabo en la ciudad de México. Como toda primera versión, su organización, desarrollo y evaluación están sujetos al transcurrir de por lo menos dos o tres ediciones más que irán dando el carácter particular de evento y eliminando en cada una los pequeños desajustes que únicamente son visibles en el momento de realizar la feria. Zélika García igualmente asegura que la siguiente versión en 2004 está programada para llevarse a cabo nuevamente en la ciudad de México aunque por diversas razones se ponderará la viabilidad de realizarla nuevamente en el WTC.

Las visitas de coleccionistas en una preinauguración privada organizada para llevarse a cabo dos horas antes de la apertura al público, se realizaron con la asistencia de menos compradores de los que estaban convocados. Aunque durante los días subsecuentes asistieron coleccionistas sobre todo hacia las últimas horas de la tarde, muchos galeristas dieron a conocer que sus ventas habían estado por debajo de lo esperado y que los compradores eran los que de antemano se encontraban en sus agendas de clientes. La mayoría de los participantes no tuvo pérdidas y, aunque la expectativa de ingreso era mayor, la generalidad coincide en que, pese al costo por metro cuadrado (similar al de ARCO), sí volverán a participar en ediciones posteriores puesto que ven en el mercado mexicano un espacio importante y gran receptividad por parte del público.

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Andrés Serrano. América (Ken Cox, Diseñador de escenografías), 2002. Cibachrome, silicona, fibra de vidrio, marco de madera. 115 x 95 cm (45 1/4 x 37 5/8 pulgadas). Chac Mool Gallery.

Con la participación de 40 galerías de las que 23 son mexicanas (de ellas, 12 son de la ciudad de México, 6 de Monterrey, 2 de Guadalajara, 2 de Oaxaca y 1 de Guanajuato), 5 de Estados Unidos, 4 de España, 3 de Colombia, 2 de Venezuela, 1 de Cuba, 1 de Alemania y 1 de República Dominicana), 6 instituciones, 32 publicaciones y 12 patrocinadores, de los que algunos tuvieron espacio físico dentro de la feria, este evento suscitó indudablemente un diálogo que viajaba en muy diversas direcciones pero que coincidía en la amplia difusión del arte contemporáneo.

Fueron muy pocos los expositores que optaron por llevar arte académico, o que sus propuestas se ciñeron más a las ya conocidas piezas cuyos autores se encuentran en lugares consagrados dentro de los museos. Así, obras de creadores relevantes como Jesús Soto, Édgar Negret, Fernando Botero, Ana Mercedes Hoyos, Manuel Mendive, Andy Warhol, Alfredo Zalce y Enrique Guzmán convivieron con trabajos de jóvenes que, apuradamente —algunos de ellos—, reconocerían a los veteranos.

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Torolab. Unidad de Supervivencia Urbana II, 2002. Instalación de loop con sonido DVD, calcomanía, maniquí, mochila, pantalones transfronterizos, camiseta Toro Vestimenta y unidad (casa de campaña). Dimensiones variables. Nina Menocal.

Entre las sorpresas de esta feria está sin duda la oferta que presentó la galería Drexel, que mostró obra de, entre otros, el fallecido Enrique Guzmán. De los más contemporáneos en su galería, hay piezas de Judith Elizondo, con una suerte de macrolluvia de acrílico que nos evoca gigantescas gotas de esperma o gusanos que reptan hacia el piso. Gerardo Azcúnaga, ganador del Premio Monterrey, estuvo presente con algunas esculturas de pequeño formato y Fidel Figueroa, con telas cuyo lenguaje y factura impecables aún nos evocan a algunos creadores fundamentales de la generación que lo precede (como es el caso de Boris Viskin), y no por ello menos atractivas. Maribel Portela y sus inquietantes esculturas, al igual que Irene Clouthier, que mostró obras de su serie Plastic Landscape (que en algo se emparenta conceptualmente con Jiae Huang, que llegó formando parte de Latinarte), así como el también finado Juan Caballero, hicieron de este espacio uno de los más atractivos para los visitantes.

Rescato en este punto la propuesta de Latinarte, con el nostálgico video de Brigida Baltar Colectando el mar, la pintura de Álvaro Zinno inscrita entre quienes desacralizan y resemantizan las personalidades de muñecos que otrora representaban marcas comerciales o establecimientos que apelan a estos símbolos para incrementar sus ventas. Por la obra de Zinno hoy nos dicen otras cosas; nos cuentan otras historias y viven en otras partes. Jiae Huang, con fotografías en las que ella misma es la protagonista, nos cuenta una historia a mitad de camino entre el sueño y el deseo. Así, la vemos adquiriendo donas de tamaños descomunales y transportada más adelante por sus propias alucinaciones, de las que no puede escapar a un mundo de colores y objetos inscritos en una estética fundamentalmente oriental y de la que cada vez encontramos más señales para su relectura en el arte contemporáneo.

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Ana Quiroz. Mas-horcas, 2003. Desechos de vidrio, silicón, elotes y harina de maíz. Kunsthaus Santafé.

Otra galería que atrajo poderosamente la atención por su oferta compuesta de autores más de corte independiente, y cuyas trayectorias no circulan por los lugares comunes del estrellato, es Kunsthaus Santa Fe, dirigida por el pintor y promotor Lothar Müller. Avecindada en la provinciana ciudad de San Miguel de Allende, en el centro de la República mexicana, este espacio ha sabido abrirse un lugar importante en el ámbito de las artes visuales al seleccionar cuidadosamente a sus exponentes. Si acaso, la de más larga trayectoria es Marta Palau; el resto son más bien jóvenes creadores cuya propuesta va muchas veces encaminada a la delación de las atrocidades de la política o los desatinos en el manejo de los asuntos ecológicos. Sin que ésa sea su vocación, vale subrayar esas dos vertientes en tanto que parecería que las ferias de arte, como requisito indefectible, despolitizan discrecionalmente al arte y le quitan su sentido crítico en aras de un mayor valor comercial.

En Kunsthaus Santa Fe destaca en este sentido (al igual que en el del lenguaje plástico), la presencia de Ana Quiroz con su pieza Maz/horcas (el campo después del Tlcan), que consiste en fingidas mazorcas hechas de vidrio y silicón, situadas sobre delicados montículos de harina. El Tratado de Libre Comercio con América del Norte (Tlcan) ha traído para México, como se ha documentado ampliamente en la prensa, grandes desventajas en el terreno agrícola, por lo que la pieza de Ana Quiroz acierta sólidamente y de manera precisa sobre éste delicado tema de la vida comercial de México.

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Betsabée Romero. Tres llantas. Galería Ramis Barquet.

Fotografiado, Ramis Barquet estuvo presente en el costado de un camión con placas de Monterrey y señalando con el dedo a quienes le miraban, recordándonos en algo el viejo cartel del Tío Sam invitando a los adolescentes a la Segunda Guerra Mundial con un patibulario "I need you" que llevó al frente de batalla a miles de jovencitos deslumbrados. El público entraba al vehículo al que diariamente se le cambiaban las piezas que estaban en su interior. Ahí había trabajos en tela de pequeño formato, de gráfica y las maquetas de algunos de los más importantes proyectos in situ de Betsabeé Romero. Complementando esta vena y ante la imposibilidad de hacerlo dentro de la galería, Romero ubicó en la calle aledaña del WTC, frente al acceso a la feria, un camión de pasajeros con luz interior, cubierto con cinta y palabras recortadas en letra manuscrita, tipo escolar, y que decían repetitivamente "Debo creer en la paz".

Marco Arce, con una importante cantidad de obras de formato pequeño, evocó a otros creadores, como en el caso de Cuento de pájaros, en la que hace citas de Joseph J. Martínez y sus tripas de fuera. Lorenzo Ventura, autor muy afortunado en su trabajo y de lenguaje atractivamente hermético, compartió muro en el stand con Marta María Pérez Bravo y tres de sus fotografías más recientes que se despegan visiblemente de la obra anterior. Se trata de la serie Un camino oscuro.

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Álvaro Zinno. Sin título, 1999. Impresión cromogénica, fotografía con intervención digital. Edición de 5. 85 x 85 cm (33 ½ x 33 ½ pulgadas). Latinarte Gallery.

Galería Myto, a poco menos de un año de iniciar actividades y con sede en la ciudad de México, presentó obras de Liset Fernández (véase ArtNexus No. 48), Fernando García Correa y Ricardo Ricardo Ríos. Destaca en este grupo la obra de los colombianos Margarita y Juan Antonio Monsalve, con cajas de luz y ensamblajes fotográficos de la serie Estación y que dan la idea, por la manera en la que han sido montadas, de estar en perspectiva. La obra del joven cubano Yunior Mariño cuya pieza fotográfica de nubes y césped ocupó completa una de las paredes del stand de esta galería, es también sin duda un trabajo destacable.

Otro más de los espacios jóvenes es la Galería Arcaute. Una de las venas de franca disposición erótica en este espacio es abordada por Juan José Rivas. Su factura y composición en obras bidimensionales que abrevan del pop y de manera más precisa de Roy Lichenstein, nos permiten ver Sick, la virginidad nunca se pierde, Amor y Puta. En el primero, una mujer sentada en el retrete se revisa el sexo. En el segundo, una mujer está a punto de chupar un pene, y en el tercero, estos forman parte de la composición acompañados de una mujer con rostro de excitación.

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Yunior Mariño. Agua en el humo y cielo en el fuego, 2002. Políptico. Óleo sobre tela. 205 x 270 cm (80 ¾ x 106 ⅓ pulgadas). Myto.

Uno más de los exponentes es el versátil Héctor Falcón, cuyo trabajo ha merecido ya espacios importantes en revistas especializadas y exposiciones colectivas. En esta ocasión los trabajos fotográficos que documentan sus acciones corporales abren un importante debate estético en tanto que apela siempre a elementos de la contemporaneidad, como el tatuaje, el teñido del cabello, la respuesta de la piel a la exposición solar o incluso a largas y prolongadas sesiones de marcaje que dan como resultado hundimientos momentáneos que revelan en ausencia la identidad del objeto que estuvo ahí antes de la fotografía.

El fotógrafo Andrés Serrano estuvo presente con piezas de su más reciente producción pertenecientes a la exposición América organizada a principios de año por la Chac Mool Gallery y que puso ante los ojos del público algunas de las trece piezas realizadas ex profeso para esa muestra. América versó sobre la pluralidad racial, laboral y social de Estados Unidos. La mirada de Serrano no está ajena a los acontecimientos del once de septiembre. Más aún, entre los modelos está el tragafuegos Darrel Dunbar cuyo trabajo al igual que el de sus colegas se ha convertido en emblemático para la reconstrucción anímica y simbólica de la ciudad de Nueva York. Igualmente están un homeless, un alto líder de las Panteras Negras, un vendedor callejero y hasta un diseñador de escenarios. Todos ellos usualmente lejos de los reflectores de los grandes medios y sobre quienes no cae frecuentemente excepto la mirada sesgada de colegas o transeúntes, han sido vistos con acuciosa cercanía y reproducidos a la impecable manera de Serrano, ya experimentado inquisidor social que ha puesto el dedo en la llaga de la sociedad norteamericana.

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Lezlie Milson. Reza por mí, 2001. Madera, yeso, flores, espejo, santas. 53,3 x 43 x 10 cm (21 x 17 x 4 pulgadas). Mateo Sariel Galería.

Las galerías emblemáticas de la ciudad de México, como OMR, Enrique Guerrero, Nina Menocal y Praxis, cada una con grupos de artistas bien diferenciados y con oferta para públicos francamente distintos, llenaron algunos de los espacios que otras galerías, por muy diversas razones, han dejado vacíos. Pablo Vargas Lugo, Ximena Berecoechea y Laureana Toledo en OMR; Graciela Fuentes en Praxis, Santiago Sierra y Carlos Amorales en la Enrique Guerrero, galería que por cierto hizo coincidir su estancia en Muestra 2 con la individual de este creador mexicano seleccionado por Holanda para la 50ª Bienal de Venecia, poniendo en su espacio de la colonia Polanco cinco dibujos digitales de gran formato impresos en papel fotográfico y la proyección de una animación de cinco minutos.

La galería Nina Menocal presentó en un amplio espacio obra de Claudia Fernández, Carlos Aguirre (cuya pieza consistía en un ojo estilizado inspirado en el de la señora Martha de Fox realizado con revistas del corazón), Boris Viskin, José Bedia (quien por cierto tenía una exposición individual en la sede de la galería después de 10 años de ausencia de la ciudad capital), una videoinstalación de Torolab (que en algo nos recuerda las posibilidades de trayecto que imaginó Krzysztof Wodiczko), y los impecables trabajos fotográficos de Manuel Piña y Laura Barrón.

Del exterior vale destacar la presencia de uno de los creadores más potentes de Venezuela y de alta significación para sus colegas mexicanos, Carlos Zerpa, quien en la Galería Moro presentó algunas de sus estridentes y provocadoras telas y objetos, recopiladores de los momentos más recónditos del arte popular latinoamericano. Igualmente destacaron por separado los trabajos de Lezlie Milson en la Galería Mateo Sariel con su Reza por mi y Caja corporal, que trazan un triángulo que une el trabajo de Cindy Sherman cuando utiliza corpiños y prótesis, el de Betsabeé Romero cuando recurre a las flores y el de la propia Milson en la vertiente que vimos en Muestra 2. Gitte Daehling y Jesús Lugo de la Galería Quetzalli; Rubén Gutiérrez con su trabajo digital en la Emma Molina y Marcos López con Luis Fernando Pradilla.

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Héctor Falcón. Mitad, 2002. Fotografía ilfochrome. Documentación de un bronceado y rasurado sobre el cuerpo del artista. 150 x 120 cm ( 59 x 47 ⅓ pulgadas). Arcaute Galería.

La presencia de la Galería Habana-México con la participación de Carlos Alberto García, Alexis Leyva (Kcho) y Arturo Montoto, dejó clara la plural producción cubana contemporánea que busca con espacios como este, darse a conocer en el mayor número de foros posibles. La obra de Kcho, ampliamente conocida y apreciada en México casi desde sus inicios, fue sin duda el atractivo principal de esta galería.

Muestra 2 consistió en un afortunado primer paso que, aunque perfectible en su ingeniería organizativa y de difusión, parecería que rompe con una suerte de hechizo que impedía que una feria de arte se llevara a cabo exitosamente en la capital mexicana. La selección de la mayor parte de la obra, así como la juventud de los creadores participantes, aseguran que Muestra será en sus siguientes versiones un espacio posible para conocer y adquirir lo más reciente del arte contemporáneo y actual.

Históricamente, México ha sido un país en el que la producción plástica es abundante y de disciplinas que abarcan todas las vertientes del trabajo plástico; sin embargo, quizá por su ubicación geográfica, tipo de mercado o sus peculiaridades arancelarias, la circulación de bienes culturales de América Latina, Estados Unidos y Europa hacia México, se ha dado con menor intensidad de la que se produce en otras sedes.

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Carlos Zerpa. Boxeador, 2002. Acrílico sobre tela. 120 x 150 cm (47 ⅓ x 60 pulgadas). Galería Moro.

Ha sido hasta los últimos 10 años cuando han comenzado a darse a conocer en el exterior los trabajos de las generaciones más jóvenes, incluso en espacios otrora reservados para creadores insertos en los llamados main stream que finalmente parecerían desvanecerse y convertirse en muchas corrientes pequeñas circulando por circuitos antes inexplorados. Muestra 2 abre la brecha más amplia para que por ella circulen tanto autores consagrados como emergentes. Este desafío afortunadamente juega en contra de la inmovilidad comercial interna en la que México está a punto de caer. Muchos de los expositores mexicanos que participaron en esta feria hacen la mayor parte de sus ventas en el extranjero. Incrementar el número de coleccionistas es uno de los retos importantes, pero también lo es ofertar obras sólidas conceptual y formalmente. Digamos que Muestra 2 es un paso fundamental para situar a México, no importa si es tarde, en el circuito de ferias internacionales relevantes.

Paralelamente a la feria de arte contemporáneo Muestra 2, se llevó a cabo, en el Auditorio Antonio Gutiérrez Prieto del World Trade Center de la Ciudad de México, el IX Foro Internacional de Teoría de Arte Contemporáneo, con el título de (Mal) entender el pasado: reactivando historias en la práctica contemporánea. La novena edición del FITAC, dirigido por el artista Mario García Torres, pretendía “revisar las manifestaciones que intervienen, manipulan y/o reaccionan a hechos artísticos y no artísticos del pasado, con la intención de generar nuevos discursos que cuestionen los modos de ver y construir la historia». Se desarrolló en tres capítulos: el primero que se entregó previo al evento bajo el formato de una publicación, el segundo que fue la plataforma de discusión entre el 4 y 5 de abril, y el tercero que será otra publicación con el resultado de estas mesas de trabajo.

SANTIAGO ESPINOSA DE LOS MONTEROS

Mexicano, curador y crítico de arte. Actualmente es colaborador del diario La Jornada y curador del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes de México.

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