Exposición Individualjun 2003 - ago 2003· Por Autor no disponible

José Luis Cuevas

Galería Universitaria Ramón Alva de la Canal

Vigencia es una palabra clave para la obra de arte también lo es para la política, la moda, y casi todos los otros temas que hacen a la vida porque la vida misma es vigencia, continuidad, presencia alerta. La gente en la ciudad reconoce a José Luis —un auténtico artista plástico mexicano de presencia internacional— y se interesa por él como por las estrellas de cine y de la escena musical. Curiosas situación que José Luis Cuevas supo articular, a la par que realizaba y realiza obras de arte que tienen un valor intrínseco, que se sostienen a sí mismas con calidad y vigencia. La inauguración de José Luis Cuevas. Obra gráfica 1962-2002, en la Galería Universitaria Ramón Alva de la Canal, de la ciudad de Xalapa, en el estado de Veracruz, convocó el habitual espectáculo que despierta el artista y maestro.

Exposición Individual: José Luis Cuevas — imagen 1
José Luis Cuevas. La caja china ll, 1990. Grabado al aguafuerte, aguatinta, barniz suave y relieve. 87,8 x 60 cm (34 ½ ×23 ½ pulgadas). Colección particular.

Xalapa, bella ciudad universitaria de complejo plano urbano, en un estado de magnífica cultura precolombina en la que bulle una población joven e interesada en respirar actividad creativa. Motivos por los que la presencia de José Luis Cuevas —el siempre jóven de la campera de cuero (chamarra de piel, como se dice en México), el enfant terrible del arte mexicano y latinoamericano de los años 60—, provocó revuelo en ese espacio universitario al que asistieron las personalidades locales encabezadas por el propio rector de la universidad veracruzana. La presencia de Cuevas, “el artista estrella” fue una presencia paralela al atractivo de las 74 obras que se podían analizar en las salas de la planta baja y de la planta alta de la galería. Obra gráfica realizada en un lapso de 40 años (de 1962 a 2002), en diversos talleres, con técnicas diferentes e impresores, países, soportes, intenciones, tiempos, situaciones emotivas y exigencias diversos..., y no hay una sola de esas piezas que denote altibajos, son todas sólidas obras tanto en lo técnico como en lo creativo.

Algunas de las obras aisladas y de las series realizadas por el artista son renombradas por la intensidad trágica, o por la revisión de temas de la historia del arte y de la literatura. Serie Cuevas Charenton, Visiones del marqués de Sade, es una litografía de 1965 a la que el maestro alude con frecuencia porque es un tema que lo inquieta. En las versiones I y II de El tambor, el autor manifiesta la riqueza que permite el proceso de la estampa al tener la matriz y elaborar con ella distintas soluciones, a través de la incorporación y/o modificación de colores. Tira cómica, 2002, es una serigrafía a todo color de carácter poco frecuente dentro del total de la producción del artista. La admiración que siempre tuvo por los caricaturistas, la ejerció en temas trágicos y en los desajustes de la sociedad. En Tira cómica se muestra cercano al cine y a la representación, que siempre ha ejercido desde el personaje mirando al espectador, y desde él como sujeto de situaciones inverosímiles y fantasiosas. En cinco registros horizontales superpuestos, Cuevas desarrolla sus personajes en variados colores, en pequeños formatos agrupados como peculiares tiras cómicas, cobijados por arcos amarillos. Diríamos que Cuevas, como excepción, se ha despojado de los males de la vida que le rondan desde niño para permitirse otro lenguaje.

Deformaciones, si las hay, pero con la proyección de la sombra, del movimiento y del autorretrato. Verdes, rojos, naranjas, azules claros, rosados, grises, ondulan, rayan, colorean una obra que hace sonreír.

Coincidentemente, en el Drawing Center de Nueva York se ha expuesto parte de la colección de dibujos de la Tate Gallery de Londres. La selección fue realizada por la artista británica Avis Newman y la curaduría estuvo a cargo de Catharine de Zegher, directora del Drawing Center. Este salto geográfico en la presente nota crítica está motivado por coincidencias y diferencias entre los valores desarrollados por el Cuevas adolescente que se iniciaba en los años sesenta, y algunos de los conceptos expresados por Avis y Catharine de Zegher al trabajar el proyecto actual para Nueva York. El reconocimiento del dibujo como un ente en sí mismo, con valor propio e independiente, y que es a “generative space for thought” (un espacio generativo para el pensamiento), son dos de los aspectos de la concomitancia. La discrepancia se basa en que José Luis Cuevas, con sus dibujos y grabados, registra puntualmente —a través del autorretrato y de la autobiografía—, los capítulos de la historia de las artes. Muy a pesar del hábito hipocondríaco de José Luis Cuevas, la exposición manifiesta que el artista está sano.

GRACIELA KARTOFEL

José Luis Cuevas | artnexus