La exposición 20801, realizada en el Museo de Arte Moderno de São Paulo del 23 de enero al 6 de abril, presentó un paneo de la producción artística brasileña surgida en la década de 1980, decenio que afirmó cuestiones esenciales, marcando los nuevos rumbos del arte contemporáneo del país. La muestra, también, colocó sobre el tapete el papel del curador en la identificación crítica de las nuevas tendencias artísticas, a través de su trabajo como constructor de exposiciones de arte.
En los años 80, el surgimiento de una nueva generación de artistas coincidía con la transición democrática del país, con la consolidación de un circuito artístico, donde el mercado de arte ganaba espacio, estimulando el surgimiento de nuevas galerías. La figura del curador emergía en el escenario artístico brasileño como un agente fundamental en la producción de exposiciones de arte, con fuerza de autor, poniendo en evidencia un nuevo espacio para el discurso crítico.
La exposición 2080 reunió 50 trabajos de 37 artistas, como los de Alex Vallauri, Beatriz Milhazes, Leonilson, Ester Grinspum, Leda Catunda, Sérgio Niculitcheff y Rodrigo Andrade, que ilustran este artículo2. La idea original para la muestra fue de Rejane Cintrão y la curaduría estuvo a cargo de Felipe Chaimovich, miembro del Consejo Consultivo de Artes Plásticas del Museo de Arte Moderno de São Paulo, recibiendo además la colaboración del Departamento Educativo de aquella institución.
Felipe Chaimovich utilizó como estrategia la recuperación de los aportes teóricos producidos por algunos curadores de exposiciones realizadas en la década de 1980, eje fundamental sobre el que basó su curadoría. Incluyendo así eventos que fueron representativos para la lectura del arte de esa década y que pusieron de relieve cuestiones fundamentales para el análisis del arte contemporáneo. El curador se valió de cuatro muestras que tuvieron lugar durante ese período, tomándolas como puntos referenciales de los núcleos de la exposición 2080 señalizados, en la museografía, con los colores verde, rosa, amarillo y naranja.

El primer núcleo se llamó "Soporte de la pintura", y se apropia de la muestra realizada en 1983, en el Museo de Arte Contemporáneo de la Universidad de São Paulo, que identificó un cambio en la pintura practicada por la joven generación emergente. Dicha exposición rompía con la expectativa de calidad y durabilidad técnica de la pintura y se lanzaba a la experimentación de formas y contenidos. Aparecía, también, como tema en cuestión la redefinición de los soportes. La muestra de 1983, titulada Pintura como medio, fue ideada y producida por Aracy Amaral, en ese entonces directora del MAC de la Universidad de São Paulo.
Ella dijo, en el texto del catálogo: “Con la frescura de un tiempo nuevo frente al desgaste de los eventos artísticos nacionales, de a poco, comienza a delinearse una pintura joven en la ciudad de São Paulo (…) No se trata de un grupo, ni de un movimiento, pues, al contrario, cada cual mantiene su personalidad artística como productor de pintura, teniendo en común solamente el hecho de pertenecer a la misma generación (entre 23 y 26 años)... Estas pinturas sobre tela enfatizan aquí el soporte ‘paño’… Transparentándose así una pintura desnuda en su naturalismo, independiente del hecho de ser figurativa o no, por lo tanto, como comunicación plástica válida en sí misma, sin las aspiraciones de la ‘gran pintura’, aunque sustancialmente Pintura”.
El segundo núcleo, "Anarquía y placer", retomó la muestra ¿Cómo estás, Generación 80?, realizada en 1984, en la Escuela de Artes Visuales del Parque Lage de Río de Janeiro, bajo la curaduría de Paulo Leal, Sandra Mager y Marcus Lontra. Esta exposición destacó la producción artística que estaba surgiendo dentro de la Escuela carioca3, donde en ese momento, se formaban muchos jóvenes artistas provenientes de diversas partes del país, interesados en el arte contemporáneo. La curaduría identificaba la falta de compromiso del arte de estos jóvenes con la Historia Universal Abstracta. Resaltaba que un objeto debería ser reconocido como arte, por ser el resultado de una práctica artística interesada, primeramente, en la celebración del placer actual, independientemente del estilo o concepto.
Los curadores se expresaban, en el catálogo de la exposición de la siguiente manera: “¿Cómo estás, Generación 80? Responden (…) artistas de todo el Brasil, que ocuparán paredes, puertas, ventanas, piscinas, baños, espacios construidos y espacios vacíos del imponente edificio de la Escuela de Artes Visuales de Río de Janeiro, además de las alamedas, árboles, grutas y rinconcitos malocados4. (…) A nosotros nos interesa menos lo que ellos hacen, y más la libertad de ese hacer.(…) Y, si hoy ninguno alimenta la pedantería de ‘entrar en la Historia’, de ser aquel nombre conocido, lo que todos esperan es poder hacer alguna cosa (…) Se trata, en fin, de apropiarse del arte, cual doncella, en su castillo, cubrir sus labios con lápiz labial bien rojo y con ella rodar por la hierba salvaje o por el paralelepípedo, en momentos precisos en los cuales el trabajo y el placer caminan siempre juntos”.

El tercer núcleo se llamó "Neo-Expresionismo", y su punto de apoyo fue la exposición de la Bienal de São Paulo de 1985, curada por Sheila Leirner y denominada “La gran tela”. Esta muestra identificaba las semejanzas de la pintura gestual en el Brasil con las tendencias internacionales: pinceladas agresivas, grandes formatos y libre referencia a la Historia del Arte Moderno. El nuevo expresionismo es resaltado como un lenguaje actual desde donde los artistas operan un nexo entre el arte y la vida. Las características neoexpresionistas de la producción expuesta fueron fuertemente evidenciadas por la estrategia de la curadora, al construir el diseño del espacio expositivo como un gran corredor, donde se perfilaban tanto las obras de artistas nacionales como la de los artistas extranjeros. Sheila Leirner decía, en esa ocasión: “La visión de tal conjunto tiene como fundamento la utopía. (…) él es también, antididáctico, antihistoricista, anárquico; y tan teatral como los propios trabajos que ponen en escena su referente histórico y repertorio autobiográfico. (…) Ningún movimiento tiene mayor vinculación con las más recientes vertientes artísticas como lo tiene el expresionismo (…) el expresionismo remite directamente al hombre y a la Vida”.
Finalmente, el cuarto núcleo, llamado "Citacionismo", se basó en la exposición de 1987, bajo el título Imágenes de la Segunda Generación, realizada bajo la curaduría de Tadeu Chiarelli y también realizada en el Museo de Arte Contemporáneo de la Universidad de São Paulo. La muestra de 1987 identificaba referencias comunes entre las obras de arte y las imágenes de los medios de comunicación visual masivos. Surgía el flujo dinámico de la información como factor de aceleración entre la cultura brasileña y la cultura pop. Tadeu Chiarelli señalaba en esa ocasión: “Una de las características más destacadas en la producción artística de los últimos diez años es el ‘citacionismo’. Una parte considerable de los artistas actuales, además de recuperar sobre todo la pintura y la escultura, emprenden un viaje por el universo de imágenes producido por la Humanidad a través de la Historia, disponibles para todos por los medios de comunicación masivos (…) Esta nueva generación, nacida después de terminada la Segunda Guerra Mundial, vivenció de manera más totalizadora (desde la cuna) los nuevos medios de comunicación, sobre todo la televisión, pero, también, revistas, cine, etc; recibiendo sin ningún tipo de resistencia preconcebida un universo fragmentado de referencias, lleno de imágenes de las más diversas épocas y procedencias, todas ellas homogeneizadas en sus diferencias por los mismos medios de comunicación”.
Retomando estos eventos referenciales, Chaimovich observa que la exposición no es, sin embargo, un remontaje. “Tomo apenas algunas ideas curatoriales de la época, sin correr el riesgo del anacronismo”. Y resalta que no todas las obras que fueron expuestas son las mismas de las exposiciones originales, privilegiando los patrimonios de los Museos de Arte Moderno de São Paulo y de Río de Janeiro.
El curador propuso además un juego estratégico para envolver al público. Contó con el apoyo del Departamento Educativo del museo, para dar un carácter experimental a la exposición, realizando, según las sugerencias de los visitantes, reacomodaciones en la distribución de las obras entre los núcleos que componían el trayecto expositivo. Así, quincenalmente, a lo largo de la vigencia de la exposición, las obras podían migrar de un núcleo al otro, siempre siguiendo las sugerencias de los espectadores, a partir de juegos propuestos por los monitores del museo. Dentro de la gran sala de exposiciones del museo, se construyó una suerte de anfiteatro, desde el cual el visitante podía ver el conjunto de las obras expuestas y sugerir cambios. De esta forma, a lo largo de su duración la muestra presentó cuatro montajes diferentes, que el curador consideró “un ejercicio democrático para lidiar con el arte”.

La curaduría puso así en evidencia que su estrategia de articulación de las obras expuestas no puede, ni pretende, cercenar la libertad del público en su recepción estética. Puede, eso sí, provocar reflexiones en niveles de diversos órdenes y sobre varias cuestiones que las obras expuestas sugieren, o no, en el campo de la creación artística.
En una perspectiva general, del conjunto de las obras de los 37 artistas expuestos resaltó la diversificación del arte contemporáneo brasileño de los años 80. Fue posible constatar que esta década inauguró, dentro del contexto de la dinámica de un mundo global, un espacio para la pluralidad, para la subjetividad y para la experimentación del lenguaje.
Para concluir este comentario, observamos cuatro de las obras reproducidas, poniendo en evidencia algunas de las características resaltadas por la exposición 2080 en lo concerniente al lenguaje del arte joven de la década de 1980.
La obra realizada por Leda Catunda, una de las artistas mujeres que surgió con fuerza en el escenario artístico brasileño a inicios de la década de 1980, está constituida por tiras de tejido cosido, situándose, así, en una etapa en la que se aparta de la figuración e inicia una investigación de sentido abstracto constructivo. La costura aparece como elemento estructurante del soporte dándole un fuerte sentido de matérico. Las tiras de tejido de varios colores al mismo tiempo que muestran la textura crean un ritmo de orden plástico y formal. El trabajo manual de coser tiene un fuerte sentido femenino y en la idea de juntar tiras de tejido se puede encontrar en el rastro de un trabajo artesanal hecho por las costureras- muy popular en Brasil- conocido con el nombre de fuxico. Este trabajo manual se constituye por la unión de retazos de tejidos, restos que son reaprovechados, cortados con el formato de pequeños círculos y unidos unos a otros. Leda Catunda estuvo presente en las muestras Pintura como meio y Como Vai Você Geração 80? ( Pintura como medio y ¿Cómo va generación 80?).
La tela de Beatriz Milhazes, una de las artistas seleccionadas para representar al Brasil en la Bienal de Venecia del 2003 data de 1984. No presenta las características que marcan su etapa actual que será vista en Venecia, se trata de una pintura donde aparecen fragmentos de flores, frutos y recortes de arabescos propios de la decoración arquitectónica colonial, construyendo una “alegoría” de la “brasileidad”. En la obra aquí reproducida se observa una de las características del “citacionismo”, la representación de íconos de la historia del arte, muy frecuente en la llamada posmodernidad. El mundo clásico es recordado como referencia cultural para la realidad del presente, a través de la imagen de la columna que se extiende por toda la extensión vertical de la tela. El diálogo sobre cuestiones fundamentales de la Historia del Arte marcó el trabajo de Beatriz Milhazes hasta aproximadamente 1992. La artista participó en la muestra Como Vai Você Generaçoe 80? (¿Cómo va generación 80?).
En la pintura de Sérgio Niculitcheff podemos encontrar un sentido arcaizante. Sus imágenes tienen un fuerte peso simbólico, estableciendo eslabones de memoria con tiempos distantes. Son símbolos corrientes en su trabajo, entre otros: el fuego, la rueda, la torre, el jarro, el caracol. Estas imágenes revolotean sueltas en el espacio monocromático hecho de colores sombríos. A veces ellas se unen a símbolos más próximos a nosotros, como el engranaje que mueve las máquinas típicas de la tecnología industrial. En su obra el artista saca a relucir la crítica a la pintura como representación del mundo simbólico. Niculitcheff estuvo presente en las muestras Pintura como meio e Imagens da Segunda Geração (Pintura como medio e imágenes de la segunda generación).
La obra de Leonilson (1957-1993) se nos presenta como páginas de un diario en el cual el artista se reafirma como individuo y afirma el arte como lenguaje. Su pintura está impregnada de lirismo. En el trabajo que vemos reproducido, el soporte es la lona y la pintura está hecha con tinta acrílica. Sobre un fondo constituido de formas rectangulares verdes y amarillas aparecen inscripciones que son los nombres de los ríos de San Pablo, los cuales adquieren valor emblemático. Tenemos un “mapa”, el panorama de un paisaje, demarcando las arterias por donde fluye la vida. En el título de la obra Todos os rios levam à sua boca (Todos los ríos llevan a su boca) el tono es el de un mensaje de amor, marca de un romanticismo que fue una constante en su obra hasta la constatación de la enfermedad que lo llevó a la muerte.
NOTAS
1. Arte del siglo XX, década de 1980.
2. La lista completa de los expositores es la siguiente: Adir Sodré, Alex Flemming, Alex Vallauri, Ana Horta, Ana Maria Tavares, Beatriz Milhazes, Caetano de Almeida, Carlito Carvalhosa, Ciro Cozzolino, Cláudio Fonseca, Daniel Senise, Edgard de Souza, Eduardo Kac, Ester Grinspum, Fábio Miguez, Felipe Andery, Fernando Barata, Florian Raiss, Hilton Berredo, Iran do Espírito Santo, Jeanete Mussatti, Jorge Barrão, Jorge Duarte, Jorge Guinle, Leda Catunda, Leonilson, Luiz Pizarro, Luiz Zerbini, Monica Nador, Nelson Felix, Nuno Ramos, Paulo Monteiro, Paulo Pasta, Roberto Micoli, Rodrigo Andrade, Sérgio Niculitcheff, Sérgio Romagnolo.
3. Término utilizado en portugués para indicar al que es originario de la ciudad de Río de Janeiro.
4. Maloca es un término utilizado en Portugués coloquial para significar una casa de favela.
LISBETH REBOLLO GONÇALVES

