Armory Show - Scope

Atelier Morales. De la serie Patrimonio a la deriva: Recolección No. 2, 2003. Óleo sobre impresión a color. 69.5 x 121 cm. (27 ⅓ x 47 ½ pulgadas). Nina Menocal.

Feriajun 2003 - ago 2003· Por Tatiana Flores

Armory Show - Scope

Nueva York

A pesar de estar expuesta al lluvioso clima invernal, The Armory Show de Nueva York logró convocar grandes multitudes y generar un clima de entusiasmo y expectación. Asistieron 23.700 personas, la mayoría de ellas neoyorquinos curiosos atraídos por el deseo de ser testigos de primera mano de las últimas tendencias del arte contemporáneo, junto con un número significativo de coleccionistas locales e internacionales. La feria se llevó a cabo en los Muelles 88 y 90, sobre el río Hudson. Estos terminales navales brindaron amplio espacio para las 175 galerías que se hicieron presentes, seleccionadas de un grupo de más de 400 aspirantes. A pesar de que la economía está en baja, hubo buenas ventas, las cuales generaron un total de 30 millones de dólares, aproximadamente la cifra del año anterior. La mayoría de los expositores se basaron en los Estados Unidos y Europa, con numerosas galerías de la ciudad de Nueva York. Sólo cuatro galerías latinoamericanas asistieron este año: Nina Menocal (Ciudad de México), Galería Jacob Carpio (San José), Galería Luisa Strina y Galeria Fortes Vilaça (São Paulo). Adiciones notables a la feria incluyeron Jacob Karpio, Galería Anne de Villepoix (París), Galería Wang (Noruega), así como dos galerías rusas (Aidan y XL). Participaron también tres galerías de Brooklyn: Pierogi, Bellwether y Roebling Hall, indicativo del nuevo escenario artístico alternativo del distrito de Williamsburg.

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Alfredo Jaar. Seis segundos, 2000. Dos cajas de luz con cibachrome y transparencies a blanco y negro. 195,5 x 127 x 20,3 cm y 40 × 55 x 14 cm (77 x 50 x 8 pulgadas y 15 ½ x 21 ½ x 5 ½ pulgadas). Edición de 3 + 2. Galerie Thomas Schulte.

El énfasis estuvo en los medios vendibles, sobre todo pinturas y obras sobre papel, con menos videos, instalaciones u obras específicas para el sitio. Prevaleció en especial la fotografía a color; brillantes copias a gran escala de los alemanes predilectos Thomas Struth, Andreas Gursky y Thomas Ruff se hallaban por todas partes. Los dibujos animados y la ilustración, que abarcaron desde la obra de Raymond Pettibon hasta la animación japonesa, fueron comunes también, señalando una mayor tendencia a la figuración, en contraposición a la abstracción. En general, la tendencia fue hacia un arte globalizado con impacto inmediato y pocas referencias locales.

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Carlos Garaicoa. Torres de la serie Nuevas arquitecturas, 2003. Papel de arroz japonés, alambre, luces. Edición de tres. 182 x 122 cm. (72 x 48 pulgadas). Lombard Freid.

A pesar del inminente ataque sobre Irak, casi ninguna de las obras de arte de The Armory Show presentó un comentario político directo. Por el contrario, el entusiasmo y las multitudes generados por la feria dieron la falsa impresión de normalidad, mientras el tono optimista, los exuberantes colores y el barullo general ofrecieron confort y escape de los eventos del mundo exterior. El año pasado, The Armory Show se realizó a pesar de los ataques del 11 de septiembre, y su triunfo fue un testimonio de la capacidad de regeneración de Nueva York y su permanente dominio en el mundo del arte. Este año, los organizadores de la feria planearon una conmemoración para las víctimas de los ataques al World Trade Center: una instalación específica para el sitio que consistió en 2.985 sombrillas pintadas a mano con imágenes de mariposas hecha por Víctor Matthew para que flotaran en el río Hudson entre los Muelles 88 y 90. Sin embargo, los planes cambiaron y la instalación fue trasladada a otro muelle en donde, debido a la distancia y al mal tiempo, no muchos visitantes la vieron.

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Abraham Cruzvillegas. El nivel, 2003. Camello de cuero, cuerdas y globos. 183 x 40,5 x 122.5 cm. (72 x 16 x 12 pulgadas). Kurimanzutto y Jack Tilton/Anna Kustera Gallery.

Aunque pocas, notables instalaciones específicas para el sitio, ubicadas dentro de los muelles, ofrecieron un antídoto para el predominio de pintura y fotografía. La construcción de Carlos Gairacoa en Lombard-Freid, una intrincada obra trabajada en hilo enrollado alrededor de clavos y colocada directamente sobre la pared, describía torres industriales que se alejaban en perspectiva. Empleando hilo como elemento para dibujar en el aire, estas composiciones yuxtaponían líneas tensas a amorfas masas que colgaban al margen del espacio, como una forma de exponer la materialidad de la obra. En el espacio asignado a Roebling Hall, Iván Navarro presentó una ingeniosa instalación: un mostrador de ventas hecho de madera y bombillas de neón. Christian Viveros-Fauné y Joel Beck, codirectores de esta galería con sede en Brooklyn estaban parados detrás del mostrador como tenderos. El mostrador de Navarro, subvirtiendo la obra de neón de Dan Flavio como medio para favorecer lo funcional sobre lo decorativo, también exponía la naturaleza comercial de la feria de arte y recordaba la histórica misión vanguardista de unir el arte y la vida.

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Ana María Maiolino. Codificaciones matéricas n°1, 1995. Pintura sobre papel. 36 x 56 cm. (14 x 22 pulgadas). Anne de Villepoix.

La experiencia de visitar The Armory Show se hacía agotadora después de un rato debido a la magnitud de los muelles y al número de galerías. Dentro de este mar de arte vanguardista, ciertos pabellones sobresalieron por lo bien curados, entre ellos, Sandra Gering y Nina Menocal. El espacio de la primera incluía sólo obras hechas con la última tecnología y nuevos medios. Gering presentó una pieza de luz rosada, de Leo Villarreal, cuyas pulsaciones proyectaban un cálido brillo a su alrededor, así como C-prints de José Antonio Hernández-Díez, de su serie MP3. Esta serie, presentada también por la galería Fortes Vilaça, hace referencia a una caótica colección de música, yuxtaponiendo títulos superpuestos e íconos de computadora para crear un efecto frenético de información desorganizada.

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Iván Navarro. Bar, 2003. Focos fluorescentes y madera. 122 x 122 x 182 cm (4 x 4 x 6 pies). Roebling Hall.

Nina Menocal curó una exposición formal titulada Rêveries and Recuperations, la cual había sido pre-estrenada como evento especial en El Museo del Barrio. El suyo fue uno de los pocos espacios que hizo referencia a la guerra que se aproximaba, empleando muchos tonos de verde para simbolizar esperanza y renovación. Entre los artistas que incluyó Menocal estaban José Bedia, Boris Viskin, y el Atelier Morales. Bedia ejecutó la nueva serie de pinturas Plants, específicamente para The Armory Show, evocando las propiedades curativas de las plantas así como sus cualidades totémicas en las culturas africanas y amerindias. La serie Paletas, de Viskin, pintada en lienzos rectangulares a los que agregó un palito de madera para recordar una paleta, son obras multisensoriales que atraen la vista, el tacto y el gusto y evocan recuerdos infantiles. Entre ellas, un lienzo pintado en tonos de verde desdibujaba las líneas entre abstracción y figuración y pintura y escultura. El Atelier Morales presentó la serie Bohíos, fotografías manipuladas que “documentan” los hogares guajiros de Cuba, pintorescas moradas con techos de paja o terracota. En algunas imágenes las casas aparecen con pies de fotos ficticios y posfechados para referenciar una cultura al borde de la extinción y para proyectar la esperanza de su supervivencia. En una feria dominada por lenguajes accesibles, internacionales, el proyecto del Atelier Morales sobresalió por sus referentes locales.

Feria: Armory Show - Scope — imagen 6
Jesse Amado. Sin título (Letra de canción), 2002. Impresión digital. Edición de 5. 35 ½ × 89 cm. (14 x 35 pulgadas). Finesilver Gallery.

Con tantas pinturas y fotografías, las obras tridimensionales tuvieron una presencia definida. Jack Tilton y Anna Austera presentaron esculturas de Eduardo Abaroa y Abraham Cruzvillegas, artistas residentes en Ciudad de México que trabajan con materiales no convencionales. Abaroa aportó una construcción reciente, sin título, hecha de pitillos plásticos cortados en pedazos pequeños y agrupados con pegante para semejar los patrones de una colmena. La escultura minuciosamente elaborada reflexiona sobre lo orgánico versus la producción masiva. Cruzvillegas hizo una yuxtaposición similar en El desnivel, que presenta un camello elaborado en cuero y otros materiales, con coloridos globos atados a la cola. La selección de esculturas en Jacob Karpio se basó en objetos funcionales tales como una bicicleta fija decorada con un baño de plata forjada, de Darío Escobar, y un banco con una imagen fotográfica, de Anavia. En varias galerías se encontraban esculturas de Ernesto Neto, incluida la Galeria Fortes Vilaça, que llevó una pequeña obra que cuelga en un columpio, e Yvon Lambert, que presentó Humanoide, una amorfa criatura blanca que parece un pequeño extraterrestre. La escultura se veía solitaria debido a que en otros lugares, como Santiago de Compostela, se ha expuesto con toda su familia. La descontextualización de las obras de arte fue una de las principales desventajas de The Armory Show.

Obras notables de fotografía y medios de video incluyeron Six Seconds, de Alfredo Jaar, presentada por la galería Thomas Schulte, de Berlín. Esta fotografía forma parte de la serie Rwanda, que reflexiona sobre el horror del genocidio de 1994 en el cual un millón de personas perdieron la vida. Hace poco, Jaar editó una nueva serie de fotografías de este proyecto, incluida esta lírica y perturbadora imagen de una joven anónima tomada de espaldas. Al igual que Gerhard Richter, Jaar desdibuja los límites entre pintura y fotografía, empleando en este caso el medio fotográfico para comunicar la idea de pérdida e inexpresividad de la tragedia. Fortes Vilaça presentó la serie póstuma Cosmococa, basada en los cuasi-cinemas de Hélio Oiticica, en conjunción con el cineasta Neville d’Almeida. Esta atractiva serie de C-prints que yuxtapone la cara de Marilyn Monroe a líneas de cocaína fue editada 30 años después de su primera producción. La obra de Vik Muniz fue presentada por varias galerías, incluidos Brent Sikkema (Nueva York) y Rena Bransten (San Francisco). Importantes grabados incluían Prisoners XIV, basada en imágenes de Piranesi pero hecha totalmente de hilo, y Beggar III alter Rembrandt, compuesta de clavos. Rivane Neuenschwander también estuvo bien representada, en particular por la Galería Stephen Friedman, de Londres, que presentó obras de la serie Deadline Calendar, con recortes de fechas límite de venta tomados de los envases de alimentos perecederos, así como el video Love Lettering, en el cual pececitos rojos con diversas palabras pegadas a las aletas nadan en una pecera. En éstas y otras obras, Neuenschwander logra hacer que los objetos más mundanos resulten poéticos. De manera similar, el video Collecting Mist and Air, de Brigida Baltar, presentado por Spencer Brownstone, encuentra belleza en una actividad aparentemente fútil.

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Thomas Ruff. Sustrato 5 /II, 2002. Impresión digital sobre papel. 166 x 306 cm (65 ½ x 120 pulgadas). Edición de 3. Mai 36 Galerie.

Entre las pinturas de interés en The Armory Show estaba Macau Wall, de Adriana Varejão, expuesta por Victoria Miro, un tríptico monocromático, aparentemente simple, con una superficie resquebrajada. Como lo sugiere el título, la obra yuxtapone la búsqueda de lo absoluto, representada por el monocromo, en particular en la obra de Malevich, a la textura absolutamente mundana de un muro envejecido. Diversas obras de Anna Maria Maiolino estuvieron expuestas en Anne de Villepoix, desde imágenes geométricas neoconcretistas hasta abstracciones caligráficas, todas en riguroso blanco y negro. Una obra sin título de la serie Space Addition, de Paul Henry Ramírez, que oscilaba entre lo orgánico y lo mecánico, presentaba formas que evocaban el cuerpo femenino, con esmaltes en colores metálicos.

Al tiempo con The Armory Show se desarrolló Scope, una feria de nuevo arte, en el Hotel Dylan de Manhattan, que celebraba su segundo año en Nueva York, Las 7.500 personas que la visitaron se vieron recompensadas por un arte más arriesgado y con mayor flexibilidad en su exposición que quienes fueron a The Armory Show. Las obras de arte se exhibieron en las habitaciones del hotel —sobre las paredes, las camas, en los baños—, cualquier espacio fue apropiado para exponer. La laberíntica experiencia de subir y bajar las escaleras del hotel y zigzaguear por entre los cuartos ofrecía un grato cambio al rígido formato de The Armory Show. En Scope hubo muchos videos e instalaciones que aprovecharon este escenario excepcional. Cuarenta y nueve galerías, instituciones sin ánimo de lucro y curadores independientes participaron en esta feria cuyo total de ventas sobrepasó los 850.000 dólares. De la Ciudad de México Enrique Guerrero llevó fotografías en blanco y negro de Santiago Sierra, mientras que el espacio Art and Idea, entidad sin ánimo de lucro, presentó diversas obras de Emito Kasahara. La galería Finesilver, de San Antonio, se destacó por la calidad de sus artistas Jesse Amado y Chuck Ramírez. Amado ponderó los límites de la representación en esculturas hechas con cartas, mientras que Ramírez meditó sobre lo alto y lo bajo en la serie Piñata. En Espacio Mínimo, de Madrid, se vio una instalación específica para el sitio, de Enrique Marty, y Nina Arias, una curadora independiente residente en Miami, presentó pinturas de Emilio Pérez y Brandon Opalka.

TATIANA FLORES

Crítica e historiadora de arte. Recientemente completó su disertación de doctorado Estridentismo en Ciudad de México: Diálogos entre el arte mexicano de vanguardia y la literatura, 1921-1924 en el Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Columbia.

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