Exposición Individualabr 2003 - jun 2003· Por Florencia Bazzano-Nelson

Miguel D'Arienzo

Modern Primitive Gallery

Ángeles arcabuceros, trabajadores anónimos, vedettes tristes, bailarines de tango y la figura inefable de Evita están entre los personajes que el artista argentino Miguel D’Arienzo pone en escena en las pinturas exhibidas en la galería Modern Primitive de Atlanta. A veces estos miembros obligatorios del elenco iconográfico argentino se escapan de la claridad exigida al estereotipo y existen en permanente estado de transformación. Eva Perón vive una existencia múltiple en Eva arcabucera (2002), en la cual es a la vez mito político, arcángel cuzqueño colonial y cantante de opereta. Al lado de su figura equívoca un texto dice "no llores por mi virreynato", lo cual sugiere una encarnación adicional como sujeto de colonizaciones más recientes. En Tango y presagios (2000) dos bailarines de tango se convierten en Rudolph Valentino y Pola Negri, protagonistas de un romance ya mítico, transformados a su vez en un gaucho que Hollywood hace bailar tangos y en una pitonisa que anuncia los desastres que ya se han convertido en parte del pasado argentino. 

Miguel D’Arienzo estudió arte en Argentina y en Italia, países donde ha realizado la mayor parte de su obra. En 2001 presentó en el Centro Cultural de la Recoleta en Buenos Aires una instalación titulada Los cartonautas dedicada a explorar la realidad de cierto sector extremadamente pobre de la sociedad argentina. Los cartoneros, como los antiguos argonautas, viajan por Buenos Aires en busca de algo necesario para sobrevivir, en su caso, el cartón y otros materiales descartados que buscan en los tachos de basura de la ciudad para transformarlos en magras ganancias. Utilizando cartón, cera y otros materiales encontrados, D’Arienzo creó una especie de escenografía de la pobreza urbana en un espacio de unos 20 metros de largo por 8 metros de ancho. Sin duda, la preocupación por lo social es un aspecto importante de la obra de D’Arienzo, lo cual ha determinado también a los artistas con los que él ha establecido un diálogo en sus obras, como Antonio Berni y Luis Felipe Noé. 

Exposición Individual: Miguel D'Arienzo — imagen 1
Miguel D'Arienzo. Eva arcabucera, 2002. Técnica mixta sobre lienzo. 279,4 x 177,8 cm. (110 x 70 pulgadas).

En la exhibición de Atlanta, este diálogo se refleja en pinturas como Il arcángel al Luna Park (2002), la cual combina la figura de un arcángel arcabucero colonial con una referencia a la pintura de Noé "Introducción a la esperanza" (1963) sería un ejemplo bastante cercano, de la cual cita los rostros anónimos y grotescos del público piquetero junto con una mención textual al Luna Park (la versión argentina del Madison Square Garden de Nueva York). Mientras que la conexión entre la figuración expresiva de D’Arienzo y la de Noé es a veces ineludible, la presencia de Berni se siente más difusamente en las referencias populares y las citas del folclor urbano. D’Arienzo evita la crítica social más directa de Berni con un distanciamiento paródico y un escepticismo más típico del espectáculo postmodernista que de la desilusión de la izquierda. En las presentes obras, D’Arienzo también introduce algunos elementos descartados como el collage, pero "¿quizás más por problemas de transporte que por intención poética?", sin la ternura por la basura que Berni demostró en sus collages sobre Juanito Laguna y que D’Arienzo mismo exploró en Los cartonautas. 

Este distanciamiento emocional de lo social como espectáculo carnavalesco se contradice a veces con el complejo proceso creativo en el que se embarca D’Arienzo. Sus pinturas están hechas al temple, es decir, el artista mezcla con resinas sintéticas, huevo, caseína o esmalte, pigmentos naturales y minerales, incluidos algunos metales que les dan a algunas de las obras un tono un tanto preciosista. El artista trabaja sobre la tela cruda y sin preparar, lo cual favorece a veces más la absorción de los pigmentos por la tela que su suspensión en la superficie. Cuando sus pinturas tienen poca textura, D’Arienzo las dobla para su transporte, lo cual agrega las arrugas del doblado como un elemento más de la obra. Esta manera de trabajar le permite alcanzar transparencias interesantes y enfatizar el dibujo, el cual siempre balancea la presencia fuerte de la pincelada y la mancha. En algunos casos tanto la pincelada como el uso del collage pueden convertirse en elemento de interés referencial además de técnico. Por ejemplo, Eva arcabucera, una obra planteada con el problema formal de unificar distintos tipos de collages y técnicas, incluye un área con una clara referencia a la técnica de Pollock, una pequeña escultura de bronce que cuelga de un hilo, en homenaje a Rauschenberg, y un pedazo de encaje pegado que sugiere las texturas logradas por Berni en sus grabados en intaglio. 

Tanto Eva arcabucera como La conquista (1999) se presentan como actos teatrales. En La conquista el artista reúne un elenco salido parcialmente de la historia del arte: a la izquierda un arlequín de Picasso, la Reina Mariana de Velázquez, y un retrato ecuestre de Felipe II de Ticiano; a la derecha, los sujetos coloniales: los indios. El melodrama de la conquista se resuelve como una relación de amor y odio que incluye a una india danzando con un español y referencias escritas a una canción de amor de Fito Páez, el roquero argentino. La acción atemporal e híbrida transcurre en un escenario, un marco de referencia que aparece en muchas de las obras expuestas y que contribuye a transformar las pinturas de D’Arienzo en una teatralización de la realidad.

FLORENCIA BAZZANNO-NELSON

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