Exposición Individualabr 2003 - jun 2003· Por Sarah Lidgus

Marcos Ramírez ERRE

Intersection of the Arts

A pesar de ser parte de una cerrada casta de artistas de Tijuana que exalta el panorama del arte contemporáneo, Marcos Ramírez, a.k.a. ERRE, es un tipo humilde, de estilo obrero, que tiene una voz potente y contagiosa. Su presencia en importantes exposiciones de arte como inSITE y la Bienal Whitney ha ayudado a destacar a Tijuana como una importante voz del arte, en especial en lo que concierne a temas de hibridismo global. A medida que la migración y la tecnología facilitan una geografía que se está reduciendo, las realidades en pugna del conflicto y el progreso que se viven a diario en Tijuana se están volviendo cada vez más análogas a las del resto del mundo. 

La reciente exposición de Ramírez en Intersection for the Arts parece disminuir el caótico desorden de agendas nacionalistas e ideologías gubernamentales y enfoca su alcance en los individuos como ciudadanos del mundo. La multiplicación de los panes se abre camino por entre la vasta burocracia de las relaciones exteriores para examinar los efectos sobre el individuo: el ser humano nacido en Kabul, el ser humano nacido en los Estados Unidos. ¿Cómo se ven y se entienden el uno al otro a través del lente borroso de la guerra? 

Exposición Individual: Marcos Ramírez ERRE — imagen 1
Marcos Ramírez "ERRE". La multiplicación de los panes, 2002. Vista general de la instalación en técnica mixta.

Una ciudad desierta, del tamaño de una arenera para niños, se hallaba en el centro del piso de la galería, bordeada por dos cajas de luz. Una galaxia de bombas colgaba en una congestionada rejilla sobre la ciudad, congelando el momento anterior al impacto. Hechas de pan y galletas de sal, las bombas eran a la vez destrucción y la llamada "ayuda humanitaria": el hueco abierto violentamente por la guerra, y la curita enviada para remediar las heridas de los civiles. 

El espectador tenía una perspectiva aérea e indiscutiblemente exterior de la ciudad, y se le forzaba a entenderla desde una distancia elevada. El paisaje virtualmente monocromático fomentaba la desconexión entre el espectador y la ciudad, en donde las colinas se convertían en casas, y éstas, en colinas. Sin embargo, al acercarse al terreno—cambiando la perspectiva—se descubría la estructura cultural de la ciudad. Visiones breves de color salían furtivamente de debajo del arenoso paisaje, revelando el tapete intrincadamente detallado sobre el cual yacía la ciudad. 

Las dos grandes cajas de luz que bordeaban los lados opuestos de la ciudad imitaban la estética de un tablero de los que se emplean para exámenes de la visión, empezando con escritura grande en la parte superior, seguida hacia abajo por líneas de texto consecutivamente más pequeñas. Cada caja de luz tenía una fotografía de un par de ojos diferente por encima del texto. Un niño tenía piel más oscura, color aceituna; el texto en la parte de abajo, escrito en árabe, era un pasaje sobre la igualdad extraído del Corán. El otro niño tenía piel más clara y ojos llorosos, y abajo, escrito en inglés, había parte de un discurso pronunciado por Martin Luther King, Jr., reflejando el sentimiento del pasaje del Corán. Los dos parecían estar mirándose fijamente uno al otro, diciendo cosas similares, y sin embargo, había entre ellos una guerra fija y congelada. 

Sobre las paredes de la galería había una línea roja continua, haciendo alusión al rojo de los tableros, que a la vez dividía en dos el salón y colocaba al público dentro de la instalación. Ramírez explica que la mayoría de los adultos veían la instalación desde la parte superior de la línea, cuando un niño la vería desde debajo de la línea. Es esencialmente nuestra línea de visión la que determinará si estamos más cerca de las bombas o más cerca de los detalles de la ciudad; nuestra perspectiva determina nuestros límites.

SARAH LIDGUS

Marcos Ramírez ERRE, por Sarah Lidgus | artnexus