Por muchos años, las pinturas de Jorge Tacla han ilustrado un mundo en ruinas. Espacios e instituciones reconocibles son asaltados por su pincel, víctimas de una visión apocalíptica. Las estructuras demolidas que pueblan sus numerosos lienzos nos perturban, aún más desde que estas descripciones de pesadilla se volvieron realidad. Mucho antes de los espantosos acontecimientos del 11 de septiembre de 2001, Tacla pintó una serie de vistas aéreas del Pentágono en las cuales el edificio aparecía cubierto de cenizas. En 1999, John Yau escribió palabras proféticas acerca de estas pinturas: “Vista desde el aire, el espectador se convierte en un personaje de una narrativa abierta, indeterminada. ¿Somos terroristas? ¿Pasajeros de un avión que vuela sobre Washington? ¿Es esto un sueño o algo que se vislumbra? ¿Es el terror, finalmente, un hecho diario, algo que ha infiltrado todos los aspectos de nuestra vida y nuestros sueños?”1.
Las tragedias del 11 de septiembre le dieron vida a las visiones de Tacla y, a su vez, su arte comenzó a explorar esta experiencia vivida. El artista trabajó con la muy familiar iconografía de las ruinas del World Trade Center en una perturbadora y dolorosa serie que nunca se ha expuesto en público. Su necesidad de aceptar el bombardeo de las imágenes de los medios que resuenan con los temas de sus propias pinturas lo movió a explorar la topografía de Nueva York2. La respuesta a su investigación incluye la exposición Mass of Cement, en la Galería Ramis Barquet.

Siete de las diez pinturas expuestas se basaron en una fotografía aérea de Manhattan en 1933. Tomada durante la Gran Depresión, el referente agrega una dimensión significativa; recuerda un momento similar de la historia: de crisis económica y regímenes opresivos que amenazaron la estabilidad mundial. Además, a comienzos de la década de 1930, Nueva York empezó a desarrollar su carácter como la ciudad de los rascacielos, una identidad que sería tipificada décadas más tarde por las Torres Gemelas. Debido a que la serie Mass Of Cement, de Tacla describe una época anterior al World Trade Center, se transmite el sentido de pérdida y conmoción asociado al vacío en el horizonte.
Aunque la mayoría de las pinturas de la exposición compartían el mismo tema, presentaban variaciones. En Mass of Cement #6, el lienzo fue alterado por gotitas, y toda la escena aparece envuelta en una tormenta. Aquí, el plano de Manhattan, semejante a una red, amenaza con venirse abajo. Mass of Cement #8 describe una superficie enferma, marcada por escaras palpables. La oscuridad y las sombras rebasan el panorama, llamando la atención hacia las fuerzas de la naturaleza que hacen que el paisaje urbano dé un viraje, de las rectas horizontales y verticales hacia una estructura irregular. En el azul índigo Mass of Cement #4, un maremoto parece alcanzar a Manhattan, arrollando y sofocando simultáneamente al espectador. Un efecto similar de topografía que se desvanece se presenta en Mass of Cement #1. Toda la pintura parece envejecida y deteriorada, como si una capa de hongos la hubiera invadido y se estuviera extendiendo sin control. En Mass of Cement #3, Nueva York se convierte en un pueblo fantasma. Los edificios del lado occidental han desaparecido, y el resto está representado por espacios en blanco y esbozados por sombras.
A pesar de basar sus pinturas en una vista aérea, las obras de la serie Mass of Cement están orientadas a lo largo de un eje vertical, atrayendo el ojo ya sea hacia arriba o hacia abajo. Un efecto similar se logra en Mass of Vapor, una serie en la que Tacla presenta nubes que recuerdan las nubes de polvo y cenizas creadas por el colapso del World Trade Center. Muy distintas de los cúmulos de los numerosos estudios de Constable o de los abstractos y desorientadores diseños de nubes captados por la cámara de Stieglitz, las nubes de Tacla son siniestras formaciones de aire tóxico. Parecen indicadores en forma de índice de un horrendo suceso.
Desde el principio hasta el final de la exposición, las pinturas de Tacla transmiten una sensación de urgencia, una necesidad de describir el pasado y reflexionar sobre lo que nos puede deparar el futuro. Sus superficies marcadas y el contexto subyacente afirman la importancia de la pintura como medio artístico en el siglo XXI.
NOTAS
1. John Yau, “Ten Things I Want To Say About Jorge Tacla’s Paint,” 1999. Reimpreso en http://www.artnexus.com/servlet/ECatalogReview?ecatalogid=3&order=1
2. Conversación con el artista.
TATIANA FLORES
