Cuando el minimalismo y otros gestos reduccionistas de la década de 1960 se manifestaron, unos pocos, si acaso, pudieron haber predicho que, antes que la culminación lógica de la práctica del arte moderno, resultarían siendo un punto de partida para gran parte del arte contemporáneo. Un artista que ha logrado construir un cautivador conjunto de obras temáticas mediante la adopción y la subversión de la forma minimalista y la práctica conceptual es el argentino Guillermo Kuitca. En los últimos años, Kuitca ha empleado la plantilla de planos de piso arquitectónicos presentada en dibujos diagramáticos o grandes pinturas monotonales para crear obras que pueden interpretarse como abstracciones geométricas tan fácilmente como pueden reconocerse por sus originales propósitos.
Estas obras a menudo deben su interés y efectividad a la fluidez de esta especie de retruécano: las similitudes visuales entre un arte que se suponía negaba todas las referencias al mundo exterior, con uno que estaba destinado a ser puramente funcional. Lo que hizo estas obras aún más evocadoras fueron las preferencias particulares de Kuitca; los planos de piso y las versiones arquitectónicas de las cuales se apropia son por lo general algún tipo de espacio público, lo cual le añade una dimensión humana a esa austeridad aparentemente abstracta.

Son esta fría austeridad y la pureza arquitectónica las que suscitaron a veces respuestas negativas a la obra de Kuitca. La percepción general de una precisión y sensibilidad abiertamente intelectuales en su arte se vio desafiada por su más reciente exposición en Sperone Westwater. The Ring fue una exposición que constó de muchas partes, centrada en una enorme pintura de cinco paneles que se refiere al ciclo operático del Anillo, de Richard Wagner. Empleando grabaciones históricas de óperas del Anillo como inspiración, Kuitca presentó cinco carátulas para álbumes. Cada carátula representaba una ópera diferente del ciclo y, en la misma forma que las óperas son presentadas en secuencia, también lo fueron los estilos escogidos para cada grabación, de un diseño cuasicubista, en una versión pseudodigital. Al igual que estos movimientos visuales, las grabaciones también están ordenadas cronológicamente, de las de la década de 1940 hasta las de la década de 1990, así como geográficamente, ya que cada grabación fue hecha en un país diferente.
Esta pintura es grande, colorida e imponente, llena de ingeniosos juegos de palabras conceptuales y asociaciones. Sin embargo, la verdadera sorpresa de la exposición radicó en la serie de obras sobre papel, más pequeñas, que acompañaban el lienzo principal. Muchas de ellas son planos y gráficos de la disposición de los asientos de famosos teatros. Kuitca había realizado gráficos teatrales antes, pero éstos han perdido mucha de su precisión clínica por medio de múltiples manipulaciones tanto manuales como por computadora.
Debido a eso, estos planos son transformados en ondulantes abstracciones, elaboradas formas barrocas e, incluso, a veces, la insinuación de pentagramas, todas ellas embellecidas además por un seductor uso del color, con los diversos ricos matices goteando y flotando uno entre otro. Estos dibujos guardan una inevitable semejanza con bosquejos esotéricos de artistas espiritualistas como Rudolf Steiner. La referencia visual a Steiner tiene perfecto sentido, ya que sus dibujos tenían el propósito de ser representaciones visuales de los efectos de la música, en particular la de Wagner, cuya teoría del Gesamtkunstwerk fue un intento por unificar y trazar paralelos entre las diversas artes y sentidos.
Además de las obras del Anillo había una serie de pinturas grandes a las que Kuitca tituló Nocturnos (otra referencia a la música). Éstos eran planos de piso y gráficos de lugares, como las áreas donde se reclama el equipaje en los aeropuertos. Estas pinturas tenían generosas capas de ricos colores saturados, en particular rojo y azul. Es interesante anotar que las obras que se reconocían más rápida y fácilmente eran las de aeropuertos. No se puede determinar si esto se debe a toda la atención actual de los medios a la seguridad de los aeropuertos, o si esa fue la intención de Kuitca. Sin embargo, la referencia agregada resuena con los fuertes colores y los interesantes arreglos formales.
A pesar de compartir títulos musicales y estrategias artísticas, hay muy poco que conecte específicamente los Nocturnos con las obras del Anillo. No obstante, con estas obras recientes, Kuitca ha permanecido fiel a sus antiguas preocupaciones artísticas, pero se ha permitido un nivel de juego y placer visual que le agrega nuevas dimensiones a su proyecto.
JOHN ANGELINE
