El otoño pasado, Nueva York fue invitada a celebrar y reflexionar sobre una de las sociedades más poéticas y halagüeñas de los últimos 20 años, aproximadamente. César Paternosto y Cecilia Vicuña han logrado, cada uno a su modo, unir siglos, países y culturas con su arte. En la galería Latincollector y The Drawing Center uno podía tener una visión general de su obra de las décadas más recientes, tanto individual como colaborativa.
Paternosto trabaja con medios más convencionales que Vicuña y sus obras tienen una sutileza inofensiva. Sus pinturas pueden variar en escala, desde pequeñas y verticales hasta murales más bien grandes y cuadrados. La paleta de Paternosto cambia de una pintura a otra pero, con cada obra, se conserva dentro de una gama tonal bastante limitada. Las obras parecen variaciones sobre un tema minimalista de abstracción geométrica formal, que representa formas rectangulares apiladas y arregladas con cuidado una con otra. Lo que hace estas obras más resonantes que meros ejercicios formales es que su lenguaje visual procede de albañilería y patrones de diseño incas. Estos arreglos de piedra y patrones textiles tenían una especial trascendencia espiritual que Paternosto ha investigado a fondo, y son sistemas a los cuales hace referencia en cada lienzo.

Vicuña también encontró una forma de combinar la forma postminimalista con una antigua tradición cultural. Combinando su poesía (parte de la cual ha sido publicada) y sus obras textiles (que pueden tener un parecido superficial con la obra de Eva Hesse), Vicuña ha dejado atrás un arte que es, las más de las veces, temporal y efímero, mediante la utilización del performance y la instalación específica para un sitio. Reconociendo las historias espirituales e incluso, a veces, políticas, que el tejido y entretejido de los textiles han tenido en Mesoamérica, Vicuña se ha comprometido en eventos especiales en los cuales recita su poesía, teje, anuda o amarra su obra de fibra y ejecuta la colocación de la pieza en forma ritual. Las piezas tejidas tienden a emplear la fórmula minimalista de consecutividad y repetición, aunque sus estrictas geometrías pueden subvertirse un poco cuando se les cuelga. Las fibras colocadas permanecen como una reliquia vestigio del performance/ritual, a la vez que transforman el espacio de manera sutil aunque profunda.
En virtud de que las instalaciones de Vicuña no están destinadas a ser permanentes, requieren documentación. Uno de los registradores de estas obras es Paternosto, y su conjunto de fotografías a todo color de varias instalaciones a lo largo de los años se convierte, por lo tanto, en una documentación duradera de la asociación de los dos artistas.
La exposición en el Latincollector no estuvo demasiado llena de obras, aunque contó una historia muy completa. El espacio contenido por las paredes que exhibían las pinturas de Paternosto estaba ocupado por un etéreo y hermoso arreglo de Vicuña, consistente en muchos hilos verticales que colgaban del techo, con formas semejantes a conchas y hojas unidas a ellos. El emparejamiento de los dos artistas en esta forma tiene una poesía sosegadamente intensa, más todavía que las fotografías, que pueden parecer un poco clínicas e impersonales.
Una colaboración similar entre los dos artistas fue acogida en el nuevo anexo de The Drawing Center. Titulada DIS Solving, el estrecho espacio vertical abrió la exposición exhibiendo sobre las paredes muchas de las obras sobre papel de Paternosto y unos pocos coloridos hilos trenzados colgando en el centro. Durante el tiempo de la exposición, como parte de un performance en desarrollo, Paternosto y Vicuña intervenían el espacio a intervalos regulares. Él quitaba algunos de sus dibujos mientras ella agregaba más hilos. Al final de la actuación, las paredes se tachonaban de clavos y ganchos que no sostenían nada y que formaban su propia especie de patrón, mientras que todo el espacio interior se llenaba de hilos de colores brillantes. Con esta exposición los artistas se comprometieron en el sentido más amplio de intercambio: las obras de Paternosto asumieron el carácter etéreo usualmente acorde con las instalaciones de Vicuña, mientras que su obra se elaboró hasta que adoptó una masa casi arquitectónica. Con cada uno como fuente de soporte del otro y mutua inspiración, Paternosto y Vicuña todavía parecen ser capaces de trabajar interminables variaciones sobre sus temas centrales.
JOHN ANGELINE

