A fin de alejarse del énfasis nacionalista inherente al arte mexicano moderno de primera época, Axis México presenta el trabajo de 18 artistas provenientes de la ciudad de México, que exploran el nexo entre la identidad cultural local y la global. Si bien es discutible el hecho de que tal sincretismo haya aparecido avant la lettre durante el período colonial, estos nuevos trabajos, que tienen su origen en el desarrollo de la vanguardia artística mexicana de la década de 1980 realizan una satisfactoria desconstrucción: desde la nostalgia colonial hasta las fantasías pop culturales. Generalmente relacionada con la conciencia social, que sigue siendo aún su característica predominante, su arte reúne lenguajes mexicanos, europeos y norteamericanos y elabora sofisticadas imágenes de una toma de conciencia global.

En la primera sala se expone el video El Bodhisattva, creado en colaboración artística por Calimochco Styles, formado por Eduardo Abaroa y Rubén Ortiz Torres. Estos “amigos cotidianos de las dos Californias”, como lo indica su nombre, sugieren que la cultura mediática está transformando los conceptos tradicionales de identidad. Si en este video sin fin pudiera identificarse un comienzo, entonces comenzaría con la figura idealizada de un bodhisattva sentado. Pero, inmediatamente luego de que la figura emerge empieza a desintegrarse, transformándose secuencialmente en otras figuras idealizadas, muchas de ellas asociadas a programas de la televisión de Hollywood. En segundos el bodhisattva muta en el Increíble Hulk y luego en otros personajes de historietas cómicas como Bart Simpson y el pájarito Tweety. Basado conceptualmente en las económicas estatuillas de recuerdo que se venden en la frontera entre los Estados Unidos y México, este video estudia la fascinación mundial con las identidades idealizadas. Sugiriendo que el mundo hiper-mediático de Baudrillard nos conecta a todos, este trabajo irónicamente reemplaza conceptos tradicionales y fijos de distinción cultural relacionados con la imagen por un cambiante ser transcultural.

Centrando la mirada en la relación entre la individualidad y las posesiones materiales, las fotos de Daniela Rossell de la serie Rich and Famous (Ricos y famosos) estudian la identidad desde un ángulo distinto. Rossell, perteneciente a la clase alta de la sociedad mexicana, pidió a sus amigos que posaran para ella en sus respectivas casas. Los resultados revelaron la ostentación en las formas de vida de algunas de las familias con mejor posición económica en México. Al mismo tiempo, las imágenes también aluden a las complejas afinidades entre la prensa publicitaria, el consumo de los consumidores y la cultivada nostalgia mediática de las pasadas eras aristocráticas. Su lente se concentra predominantemente en su contraparte femenina; estas fotografías captan las fantasías de los adinerados, desde cuartos al estilo francés Luis XIV hasta vestimentas informales de diseñadores reconocidos que lucen pretenciosas bajo la luz diurna que ilumina la mayoría de sus imágenes.
En contraste con esto último, el trabajo de Carlos Arias, además de ser elegante y refinado, alude a la clase social trabajadora que lucha por alcanzar sus ganancias a través de trabajos en la industria del campo. Mediante la creación de imágenes monocromáticas en blanco sucio tras repetitivos procesos de construcción, sus trabajos funcionan en el umbral de la perceptividad, seleccionando un conjunto de alusiones artísticas y sociales. Por un lado, hace referencia a la invisibilidad virtual de los económicamente explotados, mientras que intenta traslucir los desafíos a su propia visibilidad que enfrentan los artistas mexicanos contemporáneos que buscan un reconocimiento internacional. Entremezclando las estéticas culturales altas y bajas, el Muro de hilo combina las alusiones a manualidades femeninas tales como tejer, bordar y coser, haciendo referencia al movimiento artístico norteamericano: el expresionismo abstracto, representado por las pinturas de Jackson Pollock y las telas de Arte Povera de Piero Manzoni. El trabajo de Arias combina medios eclécticos y forma lo que Homi Bhabha ha llamado el “tercer espacio”.
Los artistas mencionados y sus colegas de exhibición Francis Alÿs, Gustavo Artigas, Iñaki Bonillas y Santiago Merino, Mariana Botey, Fernanda Brunet, Mónica Castillo, Claudia Fernández, Silvia Gruner, Gonzalo Lebrija, Marcela y Gina, Domingo Nuno, Jaime Ruiz Otis y Santiago Sierra han desarrollado nuevos conceptos estéticos que determinan la identidad entre los territorios existentes, mezclando las imágenes del mundo una vez pensadas como distintivas y separadas. Atropellando los límites de la distinción cultural, estos artistas originan trabajos con cierta ironía metropolitana que reconstruye radicalmente antiguas ideas sobre el arte, la cultura y la identidad.
COLLETTE CHATTOPADHYAY

