Art Basel

Daniel Canogar. Tiempo suelto, 2002. Instalación: 3 generadores de luz, fibra óptica, 55 diapositivas. 5 x 5 m. (16 x 16 pies). Galería Helga de Alvear.

Feriaabr 2003 - jun 2003· Por Charmaine Picard

Art Basel

Miami Beach, 2002

Art Basel Miami Beach fue un éxito rotundo. El entusiasmo fue general, mientras que centenares de coleccionistas, curadores, representantes de museos y dealers del arte llegaban a la ciudad para disfrutar de cuatro días de recepciones y programas relacionados con el arte. Luego de cancelar la realización de la feria el año anterior tras los eventos del 11 de septiembre, los organizadores tuvieron un año de más para optimizar todo. No se dejó nada al azar: se distribuyeron orquídeas frescas alrededor del salón principal de exposición, hubo recorridos por las colecciones privadas,  mesas redondas, conferencias y debates  programados por toda la ciudad. El mayor desafío fue  organizarse para asistir a las innumerables colecciones privadas, muestras alternas y fiestas en tan corto período de tiempo.

La producción de la feria requirió de mucha energía teniendo en cuenta el estimado de 30.000 visitantes, además de las 7.000 personas que concurrieron al vernissage del día de la inauguración. En el salón principal de exposición expusieron 160 galerías internacionales que presentaron una variada selección, desde un retrato de la esposa de Picasso, Olga Kaklova del año 1917 junto a dos dibujos de la Galería Jan Krugier a la venta por US$45 millones, hasta pequeños y humorísticos dibujos de William Cordova en  Ambrosino Gallery, y esculturas de luz electrónica de Leo Villareal presentadas en la Sandra Gering Gallery. Dos tesoros de la feria fueron las artistas Teresita Fernández y Sarah Morris, que realizaron, respectivamente, en el salón principal, esculturas de mosaicos de pared y pinturas “arquitectónicas” de enormes proporciones que invadían el espacio.

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Leo Villa Real. Metatron, 2002. Cajas de plexiglás, bombillos, microcontrolador, difusor. 152 x 152 x 30.4 cm. (60 x 60 x 21 pulgadas). Sandra Gering Gallery.

Junto a la selección del Convention Center, otras 20 galerías fueron escogidas para presentar sus artistas en contenedores de carga ubicados directamente sobre la playa. Hasta una galerista neoyorquina se vistió de bikini durante el día para no perderse del conocido clima de Miami. Estos espacios móviles se crearon como alternativa frente a las costosas salas de exposición, con la ventaja de ofrecer un espacio moderno y relajante para ver arte. Luego se convirtió en el lugar más popular de encuentro durante las primeras horas de la noche. 

La galería madrileña Espacio Mínimo presentó, en uno de los contenedores, las fotografías humorísticas de la artista Cristina Lucas, quien exploró el poderío del mundo del coleccionismo de arte. Mediante la utilización de una muñeca Barbie —en sí misma una pieza coleccionable— Lucas retrato satíricamente la vida de un próspero coleccionista, fotografiado de pie en su glamoroso penthouse “entre su magnífico Calder y el Penone que adquirió en París”. Otra mirada inteligente y sobria a los excesos de la década de 1990 fue el video de Aernout Mik de la Galería Carlier Gebauer. El video representó las expresiones de miseria y desesperación durante el último colapso de la bolsa de valores. Entre otros trabajos notables que llamaron la atención estuvieron la escultura mural cóncava de Ricci Albenda presentada en Andrew Kreps y el collage de Mark Bradford realizado con instrumentos de peluquería, presentado en Lombard Freid, así como el entretenido video de Brice Dellsperger en Air de París.

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Sarah Morris. Piscinas-Fontainebleau II (Miami), 2002. Barniz doméstico con brillo sobre lienzo. 289 x 289 cm. (113 ¾ x 113 ¾ pulgadas). Jay Jopling/White Cube, Londres.

Otra de las iniciativas promovidas por los organizadores fue la plataforma Art Statements para la cual se hizo una selección de 21 artistas jóvenes que realizarían exposiciones individuales en el salón principal de exposición. Entre estos artistas nuevos se encontraban Javier Téllez, Alessandro y Mr. La instalación de Javier Téllez exhibió una mirada provocativa sobre el Hospital Psiquiátrico venezolano de Nirgua como un sitio de regulación de la conducta. Téllez, con la colaboración de los pacientes les otorgó pelotas algodonadas de color de distintos tamaños —la más grande era de un metro y medio de diámetro— y los filmó en sus interacciones psiquiátricas de libre expresión. Su DVD explora tanto los efectos terapéuticos del juego como los aspectos más oscuros de lo que significan el encierro y el control social.

Las galerías de Miami presentaron una combinación de talentos locales y los artistas de renombre internacional. Las dos presentaciones de la Galería Frederic Snitzer fueron la artista local Naomi Fisher, quien presentó provocativas e inquietantes fotografías, junto a imágenes de mujeres de barrio del artista Luis Gispert residente en Brooklyn. El video de Gispert, Block Watching, donde podemos ver frente a la cámara entretenidas imágenes de una concentrada cheerleader (porrista) de hip-hop bailando acompañada por el sonido de una insistente alarma de auto. En la galería Bernice Steinbaum, Pepón Osorio expuso una bella instalación que retrataba el busto de jóvenes hombres de color, posiblemente haciendo referencia a la esclavitud en el Caribe y las formas en que este legado todavía se hace permeable en la sociedad. La instalación de Carlos Gallardo, On & Off, de la Galería Diana Lowenstein, incorporó 20 construcciones de cajas llenas de jeringas suspendidas en resina transparente. Iluminadas desde su interior, las cajas generaban un siniestro color azul evocador de pensamientos de enfermedad, armas bioquímicas, virus y de la industria farmacéutica.

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Aernout Mik. Hombres del medio, 2001. Video digital en DVD. Videoinstalación. Edición de 4 + 1 a.p. Carlier/Gebauer.

Caio Reisewitz, de la Galería Brito Cimino, y José Antonio Hernández en Elba Benítez, presentaron en esta ocasión, a través de sus obras, un incisivo comentario social. En su fotomontaje Carandiru, Reisewitz, utilizó la idea de las fotografías turísticas y colocó un sitio de interés turístico frente a la infame Casa de Dentençao en São Paulo, lugar donde se llevó a cabo la masacre de 111 prisioneros por parte de los guardias de seguridad y policías en 1992. En sus series, Reisewitz fotografió destinos turísticos atípicos con el fin de describir una imagen más compleja de la vida urbana, refiriéndose ampliamente a la cuestión del abuso del poder y la autoridad. Hernández utilizó —en sus inteligentes fotografías— zapatillas deportivas que son un símbolo de identidad muy popular especialmente entre los consumidores adolescentes, para escribir con los logos de las conocidas marcas, los nombres de importantes pensadores occidentales. El artista reveló satíricamente la manera en que todo se puede digerir y modificar culturalmente, incluidas las ideas, personalidades e identidades, al escribir el nombre de Marx utilizando el fetiche del calzado deportivo.

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Kenneth Noland. Misterios: primera luz, 201. Acrílico sobre lienzo. 122 x 122 cm. (48 x 48 pulgadas). Bernard Jacobson Gallery.

Un tema relacionado con esto último es también utilizado en la reciente obra de Gustavo Artigas de la Galería Iturralde. En su performance y video Duplex, Artigas muestra una mirada crítica a la pérdida de identidad a través de los sistemas de clasificación. Al utilizar modelos parecidos para “clonarse” a sí mismo, el artista hace referencia con ironía al debate entre el original y la copia —en este caso el artista tiene el aura de autenticidad—, haciendo alusión en su discurso a la común tendencia de clasificar a los artistas por su nacionalidad. A su vez, la Galería Iturralde presentó la impactante serie de fotografías, Narcisos, del artista Óscar Muñoz. Éste utilizó los obituarios de diarios colombianos como modelo para sus autorretratos realizados con polvo de carbón suspendidos en un fregadero cubierto de agua. Sus fotografías captan la desintegración de la imagen a medida que el retrato desaparece gradualmente por el drenaje, una acción que poéticamente sugiere la fragilidad y vulnerabilidad de la condición humana ante ciertas condiciones efímeras.

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Carlos Galardo. On & Off, 2002. Instalación. Dimensiones variables. Diana Lowenstein Fine Art.

A pesar de que una gran parte del arte contemporáneo de la feria estuvo representada por la fotografía, el video y las instalaciones, los trabajos sobre papel y la pintura tuvieron una presencia excepcional y sentaron contundentemente su regreso. En la Galería Brent Sikkema, el artista Arturo Herrera expuso bellos y enigmáticos collages con variedad de colores y formas abstractas combinadas con elementos arquitectónicos sacados de las animaciones características de Disney. A partir de fragmentos que hacen referencia a la niñez de contornos sensuales y perspectivas cambiantes, el artista sugiere los complejos lugares donde inicialmente se conforman los deseos y las conductas de los niños. La idea de estratificar en capas, tanto formalmente mediante los collages como metafóricamente a través de fragmentos de la memoria y recuerdos del subconsciente, es crucial en el trabajo de Herrera, quien crea mundos como los de Alicia en el País de la Maravillas llenos de oscuros significados psicológicos. Entre otros trabajos que llamaron la atención estuvieron los óleos y acrílicos de Fernanda Brunet de la Galería OMR. Sus imágenes poseen reminiscencias de las inusuales y orgánicas pinturas de Inka Essenhigh. La artista, influenciada por los cómics japoneses y los Ukiyo-e prints, utiliza en sus obras el lenguaje de las historietas con expresiones como Plazzh, Fump! Kapoow! y Shoo!, que se suman al espíritu juguetón de sus trabajos. Cabe mencionar las pinturas abstractas con tendencia tecnológica de Pablo Siquier en Galería Ruth Benzacar así como los nuevos trabajos de Beatriz Milhazes y los dibujos en pequeño formato presentados en cajas de acrílico por el artista Mauro Piva de Galería Fortes Vilaça.

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Gustavo Artigas. Duplex, 2001. Foto fija de video. Iturralde Gallery.

Sólo unas pocas galerías de arte presentaron exposiciones colectivas unidas por una temática común. Entre éstas se encuentra la Galería Helga de Alvear, que adoptó el tema Elementos de la naturaleza mientras que en el stand de Nina Menocal se retomó la temática de la imaginería relacionada con el agua. En Helga De Alvear hubo una amplia variedad de trabajos, entre los que se incluyen una instalación de fibra óptica de Daniel Canogar, fotografías de grandes dimensiones de Thomas Ruff y elegantes pinturas de Prudencio Irazabal. La Galería Nina Menocal presentó la obra Sin título del artista Eduardo Muñoz incluida en la serie Low Tide (Marea baja), una imagen antigua de su madre, proyectada a través de la puerta abierta de su baño. Muñoz genera la estratificación temporal y espacial, a través de la creación de un portal al pasado, que es tan nostálgico como misterioso debido a la referencia borgiana del viaje en el tiempo.

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Mauro Piva. Sin título, 2002. Acuarela, tinta y grafito sobre papel. Político - 6 piezas. 16 x 19 cm. (6 ⅓ x 7 ½ pulgadas). Galería Forets Vilaça.

Si bien la feria se enfocó principalmente en las obras de arte contemporáneo, había una considerable cantidad de obras modernas de alta calidad. Se destacan las pinturas de Léger y von Jawlensky en la Galería Landau Fine Art. Igualmente impactantes, fueron los trabajos de Lhotte, Dufy y Ramos Martínez en Lois Stern Fine Arts. Mary Anne Martin Fine Art presentó trabajos excepcionales de ensamblaje y obras constructivistas de Antoni Tapies y Jesús Rafael Soto. También se pudieron apreciar las elegantes construcciones en forma de cajas de Víctor Grippo en Ruth Benzacar, y el atesorado descubrimiento de obras de Duchamp, Man Ray y Picabia en la Galería Marion Meyer. La Bernard Jacobson Gallery de Londres presentó trabajos de artistas norteamericanos pop entre los que se encuentran Robert Rauschenberg, Kenneth Noland y Frank Stella. 

Dos ferias de arte alternas aprovecharon la atención provocada por los eventos artístico al centro de la ciudad: Scope Miami, en el Hotel Townhouse, y Contemporánea, en el Convention Center de Coconut Grove. La feria Scope —ubicada estratégicamente— equidistante de la sala principal de exposición y de la muestra de los contenedores, tuvo clara ventaja geográfica. El galerista Javier Peres, de Peres Projects, declaró, feliz, su satisfacción por las ventas y anticipó su regreso el año próximo. A pesar de que estas ferias no tuvieron vínculo directo con la feria central, cobraron importancia y valor, al generar interés y modos alternativos de promover a los artistas jóvenes  a precios accesibles, destacando el arte latinoamericano, como en la muestra curada por Agustín Arteaga.

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Javier Téllez. You Are Here, 2020. Video still. Serge Ziegler Galerie.

A fin de cuentas, Art Basel Miami Beach fue indiscutible por las ventas sustanciales y por el  apoyo que logró a nivel local e internacional convirtiéndose en un punto geográfico estratégico para el arte contemporáneo. De acuerdo con el director de Art Basel, Samuel Keller, Miami Beach fue seleccionada “por ser el punto de encuentro perfecto para reunir el arte de Norteamérica, Latinoamérica y Europa”. La decisión, según se puede inferir, fue enteramente correcta al ofrecer un destino ideal para el intercambio cultural y la oportunidad para incluir de manera sustancial importantes coleccionistas, galeristas y artistas latinoamericanos. La energía positiva que fluye en dirección a Miami dirigió las miradas e intereses del Whitney Museum of American Art, que considera abrir una sede en el Miami Design District. Con todos los ojos puestos en Miami, está por verse cómo esta experiencia alterará el mundo del arte actual; aun así queda en claro una cuestión: Miami resultó ser definitivamente un ganador.

CHARMAINE PICARD

Crítica de arte y candidata al doctorado en Historia del Arte de la Universidad de Chicago.

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Fernanda Brunet. Woshhhhh!, 2003. Óelo sobre lino. 172 x 192 cm. (67 ¾ x 75 ½ pulgadas). Galería OMR.
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Caio Reisewitz. Periferia, 2002. Detalle de impresión fotográfica. Galería Brito Cimino.
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Arturo Herrera. Sin título, 2002. Collage, gouache sobre papel. 24 x 18 cm. (9 ¼ x 7 ½ pulgadas). Brent Sikkema Gallery.
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Eduardo Muñoz. Sin título, de la serie Marea baja. 2001-2002. Impresión en gelatina de plata. Galería Nina Menocal.
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Alfredo Ramos Martínez. La iglesia de Texcoco, cerca de 1930. Óleo sobre lienzo. 101.6 x 121.9 cm. (40 x 48 pulgadas). Louis Stern Fine Arts. Copyright: Alfredo Ramos Martínez Research Project.
Feria: Art Basel — imagen 14
Cristina Lucas. Barbie Kippenberger, 2002. Fotografía en color. Edición de 3. 40 x 35 cm. (15 ¾ x 13 ¾). Galería Espacio Mínimo.
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