Exposición Individualene 2003 - mar 2003· Por Raúl Zamudio

Rubens Gerchman

Latin Collector

En la historia del arte han existido artistas cuyas carreras abarcan un amplio espectro de práctica artística que ahonda igualmente en una miríada de estilos. Tal diversidad no se da con frecuencia en las primeras etapas de la carrera de un artista, y muestra un celo exploratorio en la búsqueda de una identidad artística. Pensemos en la obra de Picasso que precedió a esa fecha trascendental de 1907, el año en que se pintó Les Demoiselles d´Avignon; o en las primeras pinturas de Duchamp, que culminaron con la exquisita Nude Descending a Staircase, de 1912, y su abandono total del lienzo y el pincel y el subsiguiente giro modelo hacia lo ready-made; o Rivera en París antes de la Revolución mexicana, cuando trabajó a través de una serie de estilos, algunos más exitosos que otros. Aunque los artistas mencionados labraron sus definidos nichos artísticos individuales y permanecieron incólumes, existen otros que trabajan con un impulso proteico contra esta tendencia, y uno de ellos es el artista brasilero Rubens Gerchman, ejemplificado en su reciente exposición individual titulada Rubens Gerchman: Cuatro Décadas.

Contemporáneo de Hélio Oiticica, Gerchman surgió a mediados de la década de 1960 con una serie de obras influenciadas por el pop norteamericano, el letrismo francés, en cierto grado, y la poesía concreta brasilera. Al igual que otros artistas latinoamericanos que adoptaron tendencias artísticas del exterior, la obra de Gerchman se diferenció enormemente de lo que se estaba formando en los Estados Unidos. El primero en notar las diferencias entre el pop norte y suramericano fue el crítico argentino Rafael Squirru en 1963: “La diferencia entre los artistas norte y suramericanos radica en que en Latinoamérica hay un acento extraestético presente en forma de comentario político y social: en los Estados Unidos el acento está en los objetos mismos”. Las diferencias entre el arte pop estadounidense y suramericano, como lo expresó Squirru, se evidencia en una de las primeras obras de Gerchman, que formó parte de esta exposición, titulada Cartiera de Identidade (1967), un acrílico y serigrafía sobre papel.

Exposición Individual: Rubens Gerchman — imagen 1
Rubens Gerchman. Hombre de estrella solitaria, 1975. Técnica mixta. 85 x 43 cm. (33 1/2 x 17 pulgadas).

Aparte de los obvios nexos formales entre la pintura de Gerchman y la de Warhol por vía de la serigrafía, hay también referencias al conjunto de signos de la canónica pintura Love de Robert Indiana mediante el texto en la esquina superior derecha que plantea la palabra vida; esto está, desde el punto de vista de la composición, en contrapunto con otras palabras tales como trabalho y emigra, y una serie de números que aluden a un pasaporte o a algún otro tipo de identificación del gobierno. Estas declaraciones no sólo sirven como marcas biográficas del artista, sino que pueden referirse también a la sutil infusión de lo personal de Gerchman frente al deseo de Warhol de una distancia subjetiva a través de la serigrafía, donde la mano del artista es negada formalmente. Las estrategias textuales de Gerchman son empleadas también en el poema/objeto titulado AR (1967), una escultura hecha con las letras para “aire” rellenas de algodón para significar nubes. Las maniobras semióticas de Gerchman son simples aunque visualmente poéticas y funcionan en registros que residen en alguna parte entre el pictograma, el ideograma y el logograma. Otras obras expanden este modus operandi semiótico y dan evidencia de un artista ecléctico que ha producido un prodigioso conjunto de obras que recorre muchos estilos. Sin embargo, fue su Hombre de estrella solitaria (1975) la que pareció hacer converger sus diversas sensibilidades formales y conceptuales con una visión histórica, subversiva.

La obra bidimensional en medios mixtos consistía en una fotografía coloreada a mano de Duchamp, quien lleva puesto una especie de yelmo kitschy. Éste estaba yuxtapuesto por una diadema de plumas indígena con una estrella en el centro. La estrella recordaba la famosa fotografía de Man Ray de la cabeza de Duchamp sobre la cual se esculpió esta figura mediante un proceso de afeitado, haciendo el subtexto colonialista bastante claro, así como un testamento a la criticidad poética de Gerchman. La exposición, en conjunto, fue una buena reintroducción a la obra de un artista a quien se ha pasado por alto, aunque su presentación fue ligeramente estropeada por falta de cohesión organizativa.

 RAÚL ZAMUDIO

Rubens Gerchman, por Raúl Zamudio | artnexus