En los últimos años, la creciente obsolescencia e inutilidad de la denominación “Arte latinoamericano” es cada vez más obvia, y los artistas trascienden la definición de frontera y nacionalismo para crear obras de contexto y significación internacional. En esta exposición de 10 artistas provenientes de América Latina, el único denominador común evidente es aquel legado español junto a sus vínculos lingüísticos y culturales. Estos artistas son representantes de una generación que alcanzó la madurez artística e intelectual en la década de 1980, comparten junto con artistas del mismo período y otros lugares las mismas inquietudes artísticas, un período particularmente definido como materialista y dinámico, mejor descrito como “postmoderno”. Perfectamente definida por Tom Wolfe como la década de “la fiebre del dinero”, especialmente en los Estados Unidos, el énfasis puesto en hacer dinero, en comercializar y en el entrepreneurship (organizaciones empresariales) afectó la producción de arte. De hecho, el arte que es parte integrante del nuevo acento que se puso sobre las commodities1 y los grandes negocios: el mundo del arte se veía como una compleja red de grandes cantidades de dinero, políticas de exhibición, relaciones art dealers-galerías y conflictos entre los artistas y el mercado. El arte era un símbolo de estatus, el cual exponía al artista, quien perdido en la nebulosa espera algo más, a inusuales demandas.

Los artistas de América Latina no se encontraban exentos de esto y con frecuencia su búsqueda por una identidad asumía una sensibilidad particularmente ecléctica y personal. Emprendieron un viaje en búsqueda de nuevos significados, generando así una apasionada, inteligente y a menudo táctil imaginería. Hasta el acto de pintar fue revitalizado con formas y contenidos heroicos y agresivos o sutiles y hermosos. Los diez artistas de esta exposición son testimonio de todo lo anteriormente descrito.

El neoexpresionismo fue la respuesta para aquellos artistas que deseaban no sólo una experiencia apasionada, sino soluciones imaginativas a los modernos problemas de la existencia urbana. Esta “nueva pintura” fue una tendencia internacional y los artistas de Latino américa, frecuentes viajeros y agudos observadores, estaban al tanto desde lejos y/ o eran activos partícipes. Ellos experimentaron con nuevos medios, efectos dramáticos, autorretratos y nuevos lenguajes pictóricos y técnicas. Las pinturas de Guillermo Conte son un excelente ejemplo de superposiciones de color en capas, que generaron imágenes etéreas trabajosamente realizadas de la naturaleza y objetos lujosos. Sin temor a confrontar temas de belleza y nostalgia, Conte renueva las viejas nociones asociadas al pasaje del tiempo y la vanidad. Daniel Scheimberg también incita al espectador a mirar hacia las viejas ideas de maneras nuevas con formas borrosas, que lo fuerzan a uno a completar y reconstruir los objetos personalmente.

Paisaje ruso, 1996, es un trabajo provocador e inquietante, muy bellamente pintado. La inquietud sobre la naturaleza de la pintura y todas sus implicaciones es básica para una apreciación de todas las obras en esta exposición.
Daniel Senise obtiene ricas imágenes expresionistas a través de una relación que confronta el medio (la pintura) con la tela. Conforme él refriega, mancha, cava y retuerce la superficie, la pintura se convierte en el tema. Jorge Tacha obtiene resultados similares con marcas realizadas más libremente; éstas poseen de caligráfico lo que Senise tiene de formal. En Arteria, 1998, el yeso es aplicado a la tela y las formas apenas emergen de exuberantes profundidades. No hay necesidad de ser evidente o realista, la provocación emocional existe para completar la brecha entre lo físico y lo fantástico. Guillermo Kuitca también fuerza a que el espectador complete la historia en trabajos en los cuales la figura humana está definitivamente ausente, y, sin embargo, su presencia es perturbadora. Sus pinturas tratan sobre el drama de la pérdida y cada una se establece como un escenario o un antiguo estadio, a la espera del comienzo de la acción, como en Sin título, 1999. Tal vacío prevalece en las puestas en escena arquitectónicas creadas por Gustavo Acosta. El diálogo, que es significado en Diálogo con las piedras, 2002, No ha sido escuchado.

Otros artistas son mucho más evidentes en su aproximación a este nuevo abordaje psicológica y emocionalmente expresivo de la pintura. Julio Galán utiliza figuras llamativas y referencias autobiográficas para comentar sobre las dicotomías de la vida: sagrado y profano, pastoril y urbano, ego y álter ego. Luis Cruz Azaceta también se enfrenta a sí mismo y al desasosiego de la existencia urbana, en trabajos dirigidos a cuestiones políticas y sociales. Él inventa un lenguaje simbólico pertinente al presente, así como también una advertencia para el mañana. Los lenguajes personales y simbólicos que influencian a los artistas de la década de 1980, van más allá de las tradiciones occidentales, mientras que estos adoptan el multiculturalismo y la diversidad retórica manteniendo una reverencia por la contemporaneidad.

José Bedia ha creado un lenguaje pictórico y simbólico ahora familiar caracterizado por un estilo gráfico distintivo, inspirado en los dibujos del libro mayor de los indios lakota. Sus figuras estilizadas representan criaturas mitológicas y religiosas y espíritus derivados de su interés por la religión Afrocubana y las culturas nativas de norteamérica y México. Su reciente viaje a África ha ampliado su repertorio pictórico con animales e historias del atractivo universal.
Los artistas continúan expandiendo en esta exposición las fronteras entre norte y sur, este y oeste, al mismo tiempo que introducen nuevas ideas, imágenes, técnicas y personalidades en el mundo del arte, el cual trasciende cuestiones de tiempo y lugar. No obstante, ésta representa sólo una pequeña selección de artistas que podrían ajustarse a la misma categoría de creatividad; sin embargo, cada uno es un impresionante ejemplo de lo que es lo mejor sobre su trabajo y su continua exploración en el acto de pintar. Acompañado de un breve y bien escrito catálogo, proporciona un panorama que se centra en artistas latinoamericanos que comparten los mismos intereses que los artistas de otras partes del mundo.
NOTA
1. Commodities: en la jerga económica: producto indiferenciado, mercancía, mercadería, por ejemplo, cereales, granos.
CAROL DAMIAN

