Proyecto Arte Concreta Paulista

Grupo Noigrandes. Una vez, 1957. Impresión digital sobre papel. 90 x 90 cm. (35 1/2 x 35 1/2 pulgadas).

Colectivaene 2003 - mar 2003· Por Valeria Piccoli

Proyecto Arte Concreta Paulista

Ciclo de cuatro exposiciones en el Centro Universitario Maria Antonia de la Universidad de São Paulo

Al menos tres de las cuatro exposiciones del ciclo Arte Concreta Paulista, organizado por el Centro Universitario Maria Antonia en homenaje a los 50 años de la primera exposición del grupo Ruptura, fueron excepcionales de acuerdo con la forma habitual en que han sido concebidas normalmente las muestras de este tipo en Brasil. De modo general, esas exposiciones-homenaje se circunscriben al sentido común, reiterando apenas puntos de vista ya ampliamente admitidos, sin que exista una verdadera revalorización crítica del tema/artista/movimiento al cual se homenajea. Arte concreto paulista, sin pretensiones de ser una gran retrospectiva y osando abordajes originales, consiguió lanzar un haz de luz innovador sobre uno de los momentos más interesantes de la historia reciente de las artes visuales del Brasil.

La exposición Ruptura en el Museo de Arte Moderno de São Paulo en 1952 marcó el inicio del movimiento concreto en el país, estableciendo una división definitiva entre los artistas alineados con la abstracción de vertiente constructiva y aquellos ligados a la pintura abstracta de carácter informal o expresivo. El manifiesto Ruptura, lanzado en la misma ocasión, llevó las firmas de Lothar Charoux, Kazmer Féjer, Anatol Wladyslaw, Leopold Haar, Luis Sacilotto, Geraldo de Barros y Waldemar Cordeiro. La personalidad inquieta y provocadora de Cordeiro lo llevaría a ser el principal teórico del movimiento y el gran articulador del grupo. Fue Cordeiro quien ideó y realizó la I Exposição Nacional de Arte Concreta en 1956, reuniendo a los artistas de Ruptura con los del grupo Frente integrados, dos años antes, en Río de Janeiro, del cual formaban parte Iván Serpa y Lygia Clark. Fue también Cordeiro quien mantuvo a Ruptura en contacto con el grupo Arte Concreto, fundado en Argentina por Tomás Maldonado. Es importante recordar que la divulgación de los principios del constructivismo por América del Sur, asociando orden geométrico a valores como lucidez y modernidad, se dio, especialmente, por la influencia de las conferencias y exposiciones realizadas por Max Bill en la región a principios de la década de 1950.

Colectiva: Proyecto Arte Concreta Paulista — imagen 1
Waldemar Cordeiro. Gente, 1972. Impresión por computador. 63 x 30,5 cm. (24 3/4 x 12 pulgadas). Colección Familia Cordeiro.

Era inevitable, por lo tanto, que Cordeiro fuera uno de los focos del homenaje a los 50 años del grupo Ruptura, y los curadores del proyecto Arte Concreto Paulista no sortearon este desafío. Muy por el contrario, elaboraron una pequeña y preciosa exposición, que evita las obras más conocidas de la producción de Cordeiro en lo que podríamos llamar el “período histórico” del concretismo brasileño, proponiendo una revisión de su trabajo donde utiliza la fotografía como hilo conductor. Con todo, más que el Cordeiro fotógrafo, lo que Waldemar Cordeiro y la fotografía evidencia es la persistencia del ideario constructivista en la obra de este artista, que se manifiesta en la manera original en que mezcla los postulados de un arte vinculado a los procesos industriales y orientado por principios matemáticos, a una nueva preocupación expresada en su participación social y en un interés creciente por la semiología y por las teorías de la información. La obra Texto abierto (1966) es un ejemplo de su búsqueda de las “estructuras significantes”. En ella, Cordeiro propone una secuencia de letras fotografiadas que no forman un texto legible. Debiendo ser enfocadas por el observador, ellas se transforman sucesivamente en nuevos signos todavía más incomprensibles. Proyectos paisajísticos realizados por Cordeiro, y las experiencias de transcripción de imágenes al lenguaje de sistemas de computación a principios de la década de 1970, dan al visitante una idea de la amplitud de los intereses de este singular artista.

 Si Cordero era un nombre indiscutible en el contexto de este homenaje, no se podría decir lo mismo de Antonio Maluf: dedicar una de las exposiciones del ciclo a su obra fue una decisión nada convencional. Maluf nunca fue formalmente miembro de Ruptura y, de cierta forma, se mantuvo siempre un poco al margen del grupo, en especial en los momentos de la actividad más radical y combativa de los artistas concretos. Fue conocido como el artista gráfico autor del proyecto vencedor en el concurso de pósters de la I Bienal de São Paulo en 1951, considerado, a propósito de esto, el precursor del diseño gráfico moderno en Brasil. La exposición en el Centro Universitario Maria Antonia es la primera retrospectiva de su trabajo, y reúne tanto telas y pequeñas obras en aguada, como proyectos de diseño gráfico y estampa de tejidos. De especial interés son las fotografías y estudios de paneles de azulejos realizados como murales para edificios diseñados por Fabio Penteado y Lauro Costa Lima en la década de 1960, momento notable en el cual la arquitectura brasileña pretendía sintetizar todas las demás formas de arte. Vistas en conjunto, las obras de Maluf impresionan por la cohesión; revelan un trabajo metódico, disciplinado, regido por la severidad de las ecuaciones y progresiones matemáticas.

Colectiva: Proyecto Arte Concreta Paulista — imagen 2
Antonio Maluf. Ecuación de los desenvolvimientos con círculos, 1951. Gouache sobre papel. 49 x 34,3 cm. ( 19 1/3 x 13 1/2 pulgadas).

La poesía concreta del grupo Noigandres, formado por Décio Pignatari y por los hermanos Haroldo y Augusto de Campos entre 1952 y 1962, constituye el tema de la tercera muestra del ciclo sobre el concretismo paulista. La inclusión de este grupo es adecuada, ya que los poetas de Noigandres trabajaron en estrecha colaboración y fueron constantes interlocutores de los artistas de Ruptura. Sin embargo, es innegable que la tarea de montar una muestra sobre poesía, por la propia naturaleza del material, era un hecho desafiante. Por más que los poemas concretos sean construcciones visuales, difícilmente podría ser adoptada otra elección museográfica que no fuese la de utilizar vidrieras con publicaciones originales y reproducir los textos en las paredes del espacio expositivo, lo que, en tiempos de una amplia utilización de los recursos tecnológicos en exposiciones de arte, puede parecer poco estimulante para el visitante. Grupo Noigandres es una muestra visualmente poco atrayente, en especial para los menos aficionados a los juegos semánticos de los hermanos Campos y de Pignatari, que suelen ser a veces áridos y excesivamente intelectuales Por otra parte, vista con relación a las otras exposiciones del ciclo, la poesía concreta evidencia en qué medida el deseo de “ruptura” con la sintaxis y estructuras tradicionales sobrepasa el campo circunscrito a las artes visuales en ese período, contaminando la literatura, y también preanunciando lo que sucedería al final de la década con la música brasilera, momento de la creación de la bossa nova.

El único momento decepcionante de Arte concreta paulista es la exposición del Grupo Ruptura que, como el propio título lo indica, debería ser el punto más importante del homenaje. El problema principal fue partir de una idea tanto obvia como ingenua: la de remontar la antológica primera exposición del grupo paulista en el MAM, teniendo en cuenta que para llevar a cabo esto sólo sería posible hacerlo a través de algunas fotografías de la época en las cuales muchas veces, se hace hasta difícil identificar las obras retratadas. Por otro lado, se sabe que muchas de ellas se perdieron. Para suplir de alguna forma esas ausencias, se eligieron otras piezas consideradas semejantes por la curaduría. La exposición que resulta de esas elecciones no pasa de ser una aproximación de lo que puede haber sido la muestra del Grupo Ruptura en 1952. Falta aquí el sentido de revalorización crítica al cual hice referencia al comienzo del presente texto. Sin embargo, la muestra no compromete la visión de conjunto que el ciclo propone.

El gran mérito del ciclo presentado en el Centro Universitario Maria Antonia es no haberse limitado a ser apenas una serie de exposiciones-homenaje. Evitando las fórmulas fáciles, Arte concreta paulista pone sobre el tapete temas que son todavía relevantes para la producción artística contemporánea en Brasil. Las exposiciones dialogan entre sí y contextualizan los momentos iniciales de un proceso —aquellos propiamente de “ruptura”—, en las cuales se opera una conciliación entre valores que se pretenden universales y las particularidades y limitaciones del medio artístico local; revelan la ortodoxia e imposibilidad de realización plena del proyecto constructivo; dejan entrever las fisuras que darían espacio al surgimiento del neoconcretismo en los cambios producidos en la década de 1960, como la reacción que vino a reivindicar la dimensión subjetiva y orgánica de la obra de arte.

VALERIA PICCOLI

Proyecto Arte Concreta Paulista, por Valeria Piccoli | artnexus