Exposición Individualene 2003 - mar 2003· Por Félix Suazo

Javier Téllez

Sala Mendoza

Javier Téllez, artista venezolano residenciado en Nueva York, ha desarrollado una serie de propuestas que traen a primer plano la cuestión de la locura como forma de exclusión y las contradicciones de la institución psiquiátrica en tanto que ámbito de confinamiento. Para este creador la locura “es una invención que representa lo otro, un espacio construido al margen que representa perfectamente aquello que no es aceptado, lo que no pertenece al discurso de la razón en el que se funda el pensamiento occidental"1.

Esta reflexión se manifiesta singularmente en la exposición Un artista del hambre (Sala Mendoza, Caracas, septiembre-octubre, 2002). La muestra reúne videos e instalaciones de reciente factura, que se remiten a experiencias realizadas en establecimientos psiquiátricos y barriadas populares. Los protagonistas de estas imágenes interactúan con objetos “anacrónicos” —una pelota de 2 metros de diámetro o un león disecado— que desencadenan situaciones de cierta densidad dramática, no exentas de humor y absurdo. El hospital, la calle o el propio recinto expositivo se presentan como un espacio de continuidad donde lo extraño marca una distancia reflexiva.

Exposición Individual: Javier Téllez — imagen 1
Javier Téllez. El león de Caracas, 2002. Videoinstalación. Detalle de la filmación. Duración: 7 minutos.

Téllez exhibe una particular sensibilidad en el manejo de los medios audiovisuales, cuyo lenguaje se desplaza entre el documento y la alegoría. En este caso, el artista explora la dimensión subliminal de las imágenes y su potencialidad simbólica, abandonando la inclinación objetualista de trabajos anteriores. De esta manera, el video sirve como testimonio de una relación dialógica, donde la diferencia tiene una participación protagónica en la generación del sentido cultural.

El recorrido se inicia con una obra titulada Los innombrables, video donde un grupo de habitantes de los barrios aledaños a la Sala Mendoza escupen sobre libros de arte. Dichas publicaciones fueron previamente extraídas de la librería de la institución, lugar adonde regresarían una vez culminada la acción para ser ofrecidos en venta.

En El león de Caracas, una de las obras más sugestionadora del conjunto, cuatro policías metropolitanos descienden por las precarias escaleras del barrio Antímano (Caracas) con un felino disecado sobre sus hombros. Durante el recorrido se escucha el Poupele Meus, pieza compuesta por José Ángel Lamas en 1801. Entre tanto, la gente observa sorprendida, expectante, mientras algunos niños meten sus manos en las fauces del león inmóvil.

Usted está aquí, propuesta realizada con internos del Hospital Psiquiátrico de Nirgua, estado Yaracuy, Venezuela, muestra el periplo de una pelota de 2 metros de diámetro en manos de los miembros de esta comunidad, quienes intentaban sacar el “extraño” artefacto del recinto donde estaban. La misma pelota (o una muy parecida) se encontraba en el espacio expositivo, de tal forma que los espectadores podían jugar con ella, creándose con esto una situación algo semejante a la que mostraba el video. Es así como la sala de exposición se convertía en una extensión del hospital.

Razón Planetaria 2004, obra inspirada en el film 2001 Odisea del espacio, contó con la participación de los pacientes psiquiátricos de un hospital de Lima, Perú. La pieza estaba conformada por cuatro monitores de video donde se proyectaban imágenes de dos enfermos con una indumentaria semejante a la empleada por los viajeros del espacio. Cerrando el círculo, se hallaban dos tocadiscos prendidos sobre los cuales giraba un par de cascos de motociclistas.

En estos trabajos Téllez utiliza una estrategia metafórica que hace alusión a la historia política reciente del país, marcada por la polarización ideológica y el conflicto de clases. Al mismo tiempo, el artista introduce referencias iconográficas provenientes del arte renacentista, particularmente a La creación de Miguel Ángel o a La última cena de Leonardo da Vinci. Sin embargo, ninguna de estas referencias son literales, por lo cual siempre queda la duda de si están allí o el espectador las construye.

La metamorfosis kafkiana, el Teatro de la crueldad de Antonin Artaud y la técnica del extrañamiento brechtiano son aspectos complementarios en la exposición. Se trata de referencias estratégicas a la hora de abordar el problema de la locura como modelo de exclusión en la civilización occidental. Según el artista: “El muro del hospital psiquiátrico no solamente delimita el espacio de aquí para allá, también delimita de allá para acá, o sea que nosotros, acá, también estamos encerrados por ese muro de lo excluido"2. La frontera que separa la salud de la enfermedad no sólo asila a quienes padecen disfunciones mentales, también demarca el encierro de quienes sufren la “patología de la normalidad”.

Esa doble exclusión, ese confinamiento mutuo que afecta por igual a los enfermos y a quienes se encuentran sanos, constituye el eje de la propuesta de Téllez.

NOTAS

1. Carmen Fernández. “Javier Téllez, arqueólogo Trickter”. (entrevista), revista Estilo, año 7, N° 29 Caracas, noviembre, 1996 p. 68.

2. Edgar Alfonso-Sierra. “Javier Téllez, un artista del hambre”, El Nacional, domingo 8 de septiembre de 2002, p. c-1.

 FÉLIX SUAZO

Javier Téllez, por Félix Suazo | artnexus