Exposición Individualene 2003 - mar 2003· Por Marisol Martell

Ismael Gómez Peralta

Cernuda Art Consultants

La ciudad de La Habana, tantas veces inspiración de trovadores, compositores, poetas y pintores, hoy lo es para Ismael Gómez Peralta. Este joven artista, quien nació fuera de la capital, se ha apoderado de ella para hacerla el centro de sus obras.

Su propuesta es presentarla tal y como es, sin adornos, mostrar aquello que la circunda y que es su realidad cotidiana. Un primer pensamiento nos llevará a creer que su sola intención es la pura representación, idea que se puede reafirmar si tomamos en cuenta que el artista ha usado algunas de las más famosas intersecciones y fachadas de La Habana. Y es justo en ese punto en que se hace relevante la muestra, porque deja como documento el estado actual de los lugares recreados.

Exposición Individual: Ismael Gómez Peralta — imagen 1
Ismael Gómez. Un día después, 2001. Óleo y collage fotográfico sobre lienzo. 93,9 x 149,8 cm. (37 x 59 pulgadas).

Aunque el hecho de la representación no es inválido, sí puede resultar simplista, pues si lo pensamos como documento, la idea se refuerza al autentificarse como testimonio de una época, del devenir del tiempo y de las circunstancias sociopolíticas que rodean a Cuba. En este sentido, también la argumenta el hecho de ser parte de la visión y la sensibilidad de uno de sus contemporáneos.

En las obras se aprecia puramente la arquitectura, desprovista de la presencia humana y rodeada de ambientes solitarios y lúgubres en función de transmitir y provocar estados de ánimo que tienen que ver con la desolación, la podredumbre y el desamparo.

Gómez Peralta nos llama la atención para que veamos aquello que pasa inadvertido habitualmente, debido a la impronta de la cotidianidad. Él deja la ciudad al descarnado para que reparemos sólo en ella, para que realmente la veamos tal como es y como está. Nos coloca frente a sus edificios y calles, ausentes de esplendor, marcada por el paso inevitable del tiempo y del hombre. Pintar La Habana corroída y en ruinas y dejarlo como testimonio es un acto creativo desgarrador.

Para sustentar su poética, Ismael Gómez se vale de la fotografía en blanco y negro conjugándola con una paleta muy sobria de ocres, negros, blancos y azules, fundamentalmente. La fotografía viene a servirle en su intención de documentar cada una de sus obras porque parte de instantáneas reales sin manipular, y le va sumando la pintura hasta fundir una con la otra.

Aunque en un primer momento puede resultar una obra muy local, es realmente interesante enfrentarse a este tipo de creación que nos muestra cómo debemos mirar nuestra realidad y lo que nos circunda, a saber, separar lo superficial y ver más adentro, a saber cómo mirar hacia lo alto y descubrir aquello que, por llevar la cabeza absorta en nuestros pensamientos y preocupaciones, nunca vemos y siempre ha estado allí junto a nosotros. Para quien conoce La Habana es encontrarse frente a la ciudad de nuestras nostalgias y descubrirla como es realmente y no como el subconsciente la recuerda.

Réquiem por La Habana, es una especie de homenaje a la ciudad que se desploma; aunque su magia pueda parecer muy poética, es realmente dramática su suerte.

 MARISOL MARTELL

Ismael Gómez Peralta, por Marisol Martell | artnexus