Exposición Individualene 2003 - mar 2003· Por Mary Schneider Enríquez

Hugo Bastidas

Nohra Haime Gallery

Hugo Bastidas concibe visiones trascendentes mediante una apagada paleta de óleos crema, carbón y café sobre lienzo. Cada pintura capta una escena vagamente familiar pero que se hace extraordinaria a través de su interpretación. Inching Along, 2002, por ejemplo, representa una ojeada a las apretadas casuchas que se multiplican y expanden a lo largo de los alrededores de ciudades florecientes. Bastidas brinda una perspectiva superior cortada de los corrugados techos de metal en donde uno colinda con el siguiente, en un patrón abstracto de cuadrados que reflejan la luz del sol, yuxtapuestos contra las sombras amalgamadas bajo los techos, y a lo largo de la congestionada banda de tierra que une esta expansión descontrolada. Bastidas atestigua la destrucción del hombre representando las casuchas como los dedos de la “civilización” que consume el mundo natural.

Exposición Individual: Hugo Bastidas — imagen 1
Hugo Bastidas. Al mar, 2002. Óleo sobre lienzo. 101,5 x 152, 4 cm. (40 x 60 pulgadas).

Aunque los temas sociales del artista comprometen al espectador, uno se siente atraído tanto por los medios que Bastidas emplea para presentar sus escenas como por los temas que trata. La sobria paleta de luz de este artista nacido en Ecuador y radicado en Nueva Jersey, enfrentada a los tonos oscuros y laboriosos detalles, nos recuerda la delicada complejidad de un exigente dibujo, pero alegrada por la presencia táctil de pigmento sobre el lienzo. En una pieza destacada de la exposición, Overboard, 2002, por ejemplo, Bastidas explota las posibilidades dramáticas de la sombreada silueta contra el resplandor de un sol poniente. Esta fascinante escena capta a innumerables pescadores en su labor, en largos y delgados botes idénticos posados sobre las aguas, y sus formas descritas en tonos oscuros contra el brillante reflejo del ocaso que ilumina la corriente. Las pinceladas cortas de Bastidas transmiten la textura y el movimiento del agua chapaleando contra los botes, así como la sólida presencia de cada pescador y la embarcación en la que flota. Los pigmentos contrastantes y la loable técnica del artista hacen de ésta una mágica escena.

El notable detalle de los paisajes panorámicos de Bastidas, como Pale Reflections, 2002, en el que un castillo se refleja en el agua frente a él, y Tip of the Iceberg, 2002, en el cual dos hombres están de pie delante de esta monumental formación, resuena en Scarecrows, 2002. Esta pintura representa un vasto maizal salpicado por tres perturbadores espantapájaros posados a través de la ondulante extensión. Sobre el interminable campo de tallos de maíz, el cielo proyecta una masa atmosférica de gris cortada por una turbulenta franja oscura que sugiere una tormenta inminente. Es una pintura tranquilamente desconcertante creada en respuesta al escándalo Enron, en la cual los espantapájaros representan a los ejecutivos caídos. Habiendo dicho esto, Scarecrows resuena menos por su simbolismo contemporáneo que por su visión eterna, la desolada aunque hermosa escena acentuada por los hombres de paja con sus ropas rasgadas flotando al viento y sus caras invisibles mirando fijamente más allá de nosotros. No es de sorprender que durante su carrera este artista de 46 años haya recibido importantes premios y haya sido ampliamente aclamado; sus pinturas retratan impresiones propicias para la contemplación, con una fluidez técnica que demanda nuestra atención.

MARY SCHNEIDER ENRÍQUEZ

Hugo Bastidas, por Mary Schneider Enríquez | artnexus