Con la reciente inauguración de dos nuevas salas de arte contemporáneo en París, el Palacio de Tokio (cerca de Trocadero) y el Plateau (barrio popular del oriente de la capital), el alto nivel de las exposiciones presentadas en diferentes instituciones parisinas como las retrospectivas de Mattew Barney en el Museo de Arte Moderno de la ciudad de París y Max Beckmann en Beaubourg, Louise Bourgeois en el Palacio de Tokio, Manet/Velásquez en el Museo de Orsay y Cézanne/Picasso en el Grand-Palais, el auge de los artistas franceses en el escenario internacional después de varios años desérticos, y el apoyo de una generación de coleccionistas particularmente activos —especialmente dentro de la ADIAF, asociación para la difusión internacional del arte francés—, París vuelve a ser una de las ciudades más atractivas dentro del ámbito del arte contemporáneo, papel bastante debilitado durante las últimas tres décadas. Asistimos entonces al surgimiento de una nueva dinámica de mercado, a pesar de una economía lenta y de la amenaza de guerra contra Irak.

Dos acontecimientos artísticos simultáneos ocuparon un primer lugar a finales del mes de octubre, antes de que las 80 exposiciones del Mes de la Fotografía (mes de noviembre y en diferentes salas) y la exposición Paris Foto (14-17 de noviembre en el Carrousel del Louvre) tomaran el relevo. Las dos ferias abiertas al mismo tiempo en París —La FIAC y Art Paris— refuerzan la efervescencia artística.Con conceptos diferentes de arte moderno y arte contemporáneo en una, y arte moderno y arte moderno “clásico” en la otra; con una dimensión más o menos internacional; con los coleccionistas habituales de cada feria, surge la posibilidad para compradores anónimos y aficionados de descubrir nuevos artistas en FIAC o de darse gusto con antojos más “tradicionales” en Art Paris a precios más accesibles.

Art Paris nació en 1999 de una disidencia con la FIAC. Inicialmente, sus organizadores querían alejarse de una “visión mundialista del mercado del arte y de sus dictados”. Algunas galerías, y no pocas, como la Galería Durand-Dessert o la galería Maeght desertaron de la FIAC para integrarse a Art Paris. Desde entonces, se produjeron desplazamientos de galerías entre las dos ferias. En pro de una “visión mundialista”, los organizadores de Art Paris, escogieron el prestigioso Carroussel del Louvre (anexo comercial de alta gama del museo del mismo nombre), con el fin de instalar allí su feria. Buscaron así darle a todas las expresiones pictóricas el lugar que la FIAC les niega, por estar cada vez más inclinada hacia las nuevas expresiones. El presidente de Art Paris, Henri Jobbé-Duval (antiguo cofundador de la FIAC), habla de la presencia de galerías históricas en su feria y hace énfasis en la presentación de un “arte contemporáneo histórico”, insistiendo en el término “clásico” en la medida en que el grabado, la escultura y la pintura son los que dominan la feria.

Habría que agregar, sin embargo, que la creación de Art Paris es también el resultado de un ambiente bastante especial propio de Francia y de París en particular de la década de 1990. En esa época, un debate latente y real, semántico, estético y político al mismo tiempo, enfrentaba dentro del ámbito universitario y de la crítica, a los defensores del arte contemporáneo y a los que atacan y rechazan las nuevas formas de creación artística. Se trataba efectivamente de un debate entre la pintura y la instalación, que sigue implícito dentro del discurso y la mentalidad, tanto del público de arte como de los críticos y artistas.

Dentro de este contexto, Art Paris se impuso en tres años como una cita ineludible al mismo nivel de la FIAC, aunque Art Paris parezca más francesa que su “rival” y congregue a un público, con gustos más “clásicos”, despistado por las tendencias que la FIAC ha mostrado durante estos últimos años. Un público comprador en potencia, que busca satisfacer su gusto personal. Art Paris acogió este año a 85 expositores (10 más que en 2001) con 23 galerías extranjeras, 20 galerías francesas de provincia y 55 parisinas. Si Art Paris le deja total libertad a sus expositores para que escojan a sus artistas, entonces hay poca selección o ninguna. Aunque participen galerías importantes como Farideh Cadot de París que presentó a Carlos Garaicoa, Bernard Cats de Bruselas con artistas como Dubuffet, Christo y Tapiès; Liliane y Michel Durand-Dessert Panamarenko o la prestigiosa Galería Maeght con Marco del Re y Raoul Ubac, y que haya atraído a cerca de 30.000 visitantes, daba la sensación de que esta feria, que le abría espacio a una gran diversidad, no definía claramente su concepto y parecía aún en la búsqueda de una identidad.

Como desde su creación, la FIAC sigue combinando los clásicos de un siglo que acaba de pasar con las tendencias de un milenio futuro. Esta 29ª versión estaba particularmente atenta a su dimensión internacional y acogía, por primera vez en su historia, a más galerías extranjeras que francesas. Con el alto nivel de las galerías participantes, el ingreso de nuevos países como Grecia, Israel, Rusia y China ;y con la entrada, en el sector "Perspectivas", de nuevas galerías de vanguardia que exponen por primera vez en París (14 galerías seleccionadas de Nueva York, Berlín, Tel Aviv, Londres, Viena y Atenas), se observa una renovación del 30% de las galerías expositoras, un hecho importante en la historia de esta. Además, se puede constatar el gran aumento entre los países más importantes del mercado del arte internacional como Gran Bretaña con 12 galerías, Estados Unidos con 13 galerías, Alemania con 11 galerías, entre las cuales, está por primera vez, la Carlier Gebauer de Berlín. El CoFIAC —Comité de selección presidido por el galerista Yvon Lambert— justifica esta selección drástica en “beneficio de la calidad”. La nueva orientación de la FIAC le apunta a un objetivo sencillo y ambicioso a la vez: darle a la feria francesa una audiencia internacional y crear una alternativa creíble frente a la feria de Basilea. Para Emmanuel Perrotin, un galerista parisino miembro del CoFIAC, “París debe ser reconocida como una plaza fuerte internacionalmente. La Feria de Nueva York nunca interrumpe el trabajo de las galerías neoyorquinas, incluso todo lo contrario”. La galerista Anne de Villepoix, miembro también del CoFIAC, agrega que “París tiene todas las posibilidades para retomar un lugar importante. Cuenta con una verdadera actualidad artística que no tiene nada que envidiarle a Nueva York. Manejamos las tendencias y los países, allí donde Estados Unidos sigue siendo muy especializado”. Con esta nueva estrategia internacionalista y con la certeza de un excelente nivel de la propuesta artística en París, se confirma la vocación de la FIAC y lo “moderno” desaparece —retiro de 40 galerías— en beneficio de lo “contemporáneo”.

Bastante reducida y más internacional, la FIAC se desarrollaba en torno a cinco sectores, simplificando y aligerando así la visita: "Perspectivas", "Edición", "Video-Cubículo", "Exposición colectiva" y "Exposición individual": hubo 900 artistas, 19 países y 169 galerías de las cuales un 55% eran extranjeras. El Café des Arts, lugar de encuentro y de debate creado hace algunos años en el seno de la FIAC, reunía a un panel de críticos y profesionales principalmente franceses, aparte de Souren Melikian del International Herald Tribune, en torno de temáticas económicas: “¿Los precios del arte contemporáneo pueden derrumbarse?” o “El arte y el dinero” o puramente estéticos: “¿Se pueden definir los criterios de calidad de una obra de arte contemporánea?”, etc.

Presentadas con ocasión de la versión 2000, 45 exposiciones individuales se impusieron en la FIAC. El visitante era invitado a seguir un recorrido que se desarrollaba cronológicamente, desde el más antiguo hasta el más contemporáneo, terminando en las áreas de video y de galerías jóvenes. Luego era recibido por la Máquina de sueños, una obra bellísima de Niki de St. Phalle —fallecida recientemente— presentado por la JGM y un conjunto de dibujos. Hubo espléndidos collages y trazos con marcadores de colores de Eduardo Chillida (muerto en septiembre) también homenajeado por la galería Colón XVI de Bilbao. De la Galerie Daniel Templon de París, el Autorretrato como arlequín de Jan Fabre, consistía en una armadura de acero y un sombrero de arlequín con cuerpo de escarabajo. Tiene un aspecto extraño y majestuoso; también encontramos pinturas del francés Gérard Garouste, Jean-Michel Alberola, y una obra de Philippe Cognée con una extraña imagen del Centro Pompidou que parece descompuesto y líquido. Se trata de Beaubourg #2, 2002. De Tunga vimos dos objetos más bien decorativos, esculturas en vidrio con un material quemado, titulada El amor imantado, 2001 que parecía perderse un poco en medio de este conjunto en el que predominaba la pintura. La galería Marlborough de Londres, presentó una colectiva con valores innegables, entre ellos, algunos artistas de la escuela de Londres como Lucian Freud, Francis Bacon o Auerbach. En la Galería Beaubourg, Arman sigue gozando con el juego de la repetición, el recorte y la transformación en una bella obra titulada Panaché en Benin (2002), que reúne dos culturas en un mestizaje estético bien logrado: se trata de un hermoso adorno africano en madera, cortado en cuatro partes en las que se insertan fragmentos de un trombón de cobre aplastado, y el cuerpo del trombón le sirve de penacho a la figura. También encontramos allí un bellísimo retrato muy kitsch del francés Francis Picabia (1859-1953), Yvonne Printemps de 1943, así como otros retratos del mismo pintor realizados durante las décadas de 1930 y 1940. La 2ª retrospectiva de Picabia en el Grand Palais, 1976, anunciada para el 16 de noviembre, no mostró nada diferente a los otros Picabia de las décadas de 1930 y 1940 presentados por la galería Patrice Trigano en compañía de las fotografías de la española Carmen Calvo, cuyo humor cáustico o desfasado conjuga malicia y deleite visual.

Las “obras-espectáculo” se suceden una tras otra durante el recorrido, es decir, obras de gran tamaño y más bien atractivas, situadas como “llamados” de atención para captar la mirada de los visitantes. El pintor chino Zhang Xiaogang mostró un óleo sobre lienzo de gran tamaño: La gran familia en la Galerie de France. En la galería Sperone el artista italiano Not Vital, presentó una escena tridimensional realista entre dramática y humorística, de tres alpinistas perdidos y enfermos en la nieve; el oso Fucking Bear de David Mach en Jerôme de Noirmont, es una obra con una escenografía muy teatral donde los objetos están bastante iluminados sobre paredes oscuras que buscan recrear el ambiente de un cuarto de curiosidades para la exposición temática titulada Zoo; la habitación loca y maravillosa del norteamericano Kenny Scharf, Closet #16, en la Hans Mayer, consistía de objetos fluorescentes, sonidos y reflejos, dentro del espíritu del dibujo animado y de los artistas de la década de 1980. Kenny Scharf fue amigo de Basquiat y de Keith Harring. También se mostró la cama con baldaquín y con pepas rojas y blancas de la japonesa Yayoi Kusama realizada para la FIAC. El inolvidable y hermoso Tony Cragg Bearings (Soportes) de 1999, estaba hecho con barro de 2 colores, y se exhibió en la Galería Chantal Crousel, para citar solamente algunas obras. En Giorgio Persano, encontramos la instalación de Mario Merz Potager et verger de 1985 y 1990-2000 que ocupaba todo el espacio de la galería.

Una de las peculiaridades de esta FIAC fue la propuesta bastante agresiva de la fotografía y del video-arte al lado de la pintura.193 galerías presentaron fotografía y video, en detrimento de las instalaciones, que eran menos. De Galerie Lelong (París), las fotografías de Jan Dibbets y de John Copland cohabitaban con pinturas de Antonio Saura y de Alechinsky, acompañadas por dos interesantísimas cajas escultóricas de Jaume Plensa bajo el título Heart and Skin; de Jerôme de Noirmont, hubo fotos de los franceses Pierre, Gilles y Bettina Rheims con la serie Animal. La galería Luis Adelantado presentó varios fotógrafos: el español Carles Congost y los latinoamericanos Marta María Pérez Bravo, Milagros de la Torre y Priscilla Monge. Marian Goodman (París-Nueva York) mostró fotografías de Thomas Struth; en cuanto a las galerías Chantal Crousel e Yvon Lambert, la selección fue la misma: Nan Goldin, Robert Mapplethorpe, Roni Horn... La galería OMR de México colgó diversas obras, entre las cuales la pintura fue la gran ausente. Predominan los objetos y fotografías de Melanie Smith, Mauricio Alejo y Xavery Wolski.
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Hubo fotógrafos sorprendentes en la galería de Alain Gaillard, como Chen Chieh-Jen (Taiwan), uno de los precursores del body-art en Asia, quien trabaja a partir de fotografía de archivo. Se destaca la obra Last Óbice 1, 1934-1997; la francesa Natacha Lesueur, exhibió su trabajo en Praz Delavallade. Le hace guiños a Man Ray con su desnudo de espaldas. En B & D Studio, el inglés Paul Smith nos hace reír con su irónica figura a manera de “centauro” bautizados Doggy (Perrito).
En el sector “Perspectivas”, vimos fotografías del alemán Bernhard Martin que combinan pintura y fotografía en la Galería Unlimited Contemporary Arts (Atenas); la Galería Punto (Valencia) mostró un conjunto de fotografías del español Ximo Lizama, en cuya obra se observa la misma relación estrecha entre pintura y fotografía.
En Senda (Barcelona), la española Chema Alvargonzález presenta una reflexión sobre la ciudad utilizando maletas abiertas donde las fotografías se reflejan en un espejo. Una visión estetizante y muy simbólica del ejército israelí es la del fotógrafo israelí Adi Nes (1966) en la Dvir Gallery de Tel Aviv, con la obra La Cène.

En esta versión de FIAC se nota la ausencia de los latinoamericanos. Solo hubo tres galerías: Yvonamor Palix (París), OMR de México y Jean Boghici de Río de Janeiro. pasa lo mismo con los artistas. Aparte de los grandes talentos como Lam en Anton Weller, Marwan Hoss y Nathalie Seroussi; Matta en Claude Bernard, Galerie de France o Tessa Herold, o en la Galería Guillermo de Osma que además presentó a Torres-García y Gurvich; o Le Parc, Soto y Cruz-Díez en la bellísima muestra de Denise René, fueron pocos los artistas latinoamericanos jóvenes. Dispersos en varias galerías encontramos a Kuitca y a Vik Muniz en Sperone; a la mexicana Carmen Mariscal con dos fotografías en Senda; al brasileño Julio Villani con un video mural, además de fotografía y pintura en la Galería 1900-2000 que también mostró una parodia muy lograda en la obra basada en la serie de Lucio Fontana Las Fontanas, 2002, donde la famosa laceración está remendada con hilo blanco. Vimos un Seguí expresionista en los grabados (carborundun) de 2002 presentados por el editor Fanal. La Galería Yvonamor Palix presentó una exposición del argentino Pablo Reinoso, cuyas búsquedas formales e intelectuales giran en torno de la representación de la silla. Este hace convivir a sus Respirantes de la década de 1990 con una arquitectura constructiva de lo sensible y de la transparencia. La obra The Last Chair es particularmente ilustrativa de tal concepto.
En el sector “Video-Cubículo“ creado en 2001, la FIAC presentó 12 videos recientes, nunca presentados antes en Francia. Para el argentino Sebastián Díaz Morales (1974) de la galería Carlier Gebauer de Berlín, el video es una herramienta crítica, un instrumento de expresión militante para denunciar una situación. Aborda desde la perspectiva de un documental narrativo las tensiones raciales en Durban Sudáfrica en el video realizado para la FIAC, The persecution of the white car mientras que el vietnamita Jun Nguyen Hatsushiba (1968), representado por la Galería Chantal Crousel proyectó una evocación de problemas de la sociedad actual en Vietnam, en un registro alegórico con carretas chinas haladas por hombres en el fondo del agua bajo el título Memorial, project NHA trang, Vietnam towards the complex for the courageous, the curious and the cowards. Con la videoartista suiza Pipilotti Rist de la Galería Hauser y Wirth de Zurich, presentó Kleines Vorstadhirn: Small suburb Brain (1999-2001). El cuerpo siempre está presente con sus percepciones en un video en el que alternan diapositivas sobre fondos de otros videos. Aparte de las dos figuras pioneras del videoarte que son el belga Marcel Broodthaers (1924-1976), de la galería Erna Heces de Luxemburgo, y la norteamericana Dara Birnbaum, representada por Marian Goodman, la mayoría de los artistas pertenecen a la generación de la imagen móvil, que apareció a finales de la década de 1960, y comienzos de 1970, atravesando las fronteras, tanto del arte como de la geografía. Su trabajo tiene cada vez más fuerza y se destaca más en el escenario internacional.
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Fue una FIAC más bien apacible y juiciosa, de muy buen nivel pero un poco monótona, apostándole a los valores modernos y contemporáneos seguros y tal vez preocupada por la cuestión del “buen gusto”. No obstante, algunos artistas asiáticos y anglosajones, además de los que se mencionaron anteriormente, como Carmen Calvo, Chieh-Jen Chen, Ximo Lizama o Adi Nes, han llamado particularmente nuestra atención con registros muy diferentes. En la Galería Baronian Francey, el chino Wang Du, que vive desde 1990 en París, mostró una instalación que muestra al presidente norteamericano Bush. La instalación, compuesta de 5 elementos de diferentes tamaños en poliéster y acrílico, fue realizada —como lo hace generalmente — a partir de imágenes de la actualidad en tres dimensiones en las que mezcla la ironía, el sarcasmo y el humor en un concepto desfasado de la actualidad. En los objetos a la vez realistas y kitsch en cerámica de la artista americana Bonnie Seeman de OMR, con la serie Relaciones biomórficas, también intervienen el humor y el desfase. En Michael Janssen Gallery y Leo Koenig (Nueva York-Colonia), la exposición individual del japonés Yoshitaka Amano —también video-artista y autor de series de televisión— llama la atención sobre una serie inspirada en las mangas. Otra artista asiática, la surcoreana Yoon-Hee, quien vive y trabaja en París, presentaba su trabajo escultórico articulando fuerza y sensibilidad en unas obras casi monocromáticas con varias tonalidades de blanco y con un conjunto de tres grandes pedazos de aluminio trabajados a partir de chatarra; Tres cráteres. La Galería Ci-Gong Gallery (Daegu, Corea) mostró otro par de artistas coreanos: Lee Bae, con una pintura sobria en blanco y negro, y un video de Boo Moon. Finalmente cabe mencionar a la inglesa Gillian Ayres de Gimpel Fils Gallery (Londres), cuya indudable fuerza plástica y gestual en el espacio móvil de sus telas, se hizo evidente en la potencia vital de la pintura Rising of the dog Star.
CHRISTINE FRÉROT
Historiadora de arte dedicada a la crítica. La investigación y la enseñanza. Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales, París.

